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‘Caranava blanca’, la hora de los impedidos con su patrona

Gente en sillas de ruedas, con muletas, ayudados por andadores o simplemente cogidos del brazo de algún voluntario. Llegaban goteados a la puerta de la parroquia de Santa Catalina, la mayor parte de ellos sonrientes, con cara de buenos amigos. Muchos de ellos, sobre todo ellas, abuelas sobriamente enlutadas, con la medalla de la Patrona colgada al pecho.

La ocasión lo merecía. Dentro les esperaba la Virgen de Peñarroya, a la que tanto veneran en sus oraciones íntimas y que, a menudo, no pueden ver en otro momento del año. Para ellos ya no hay romería, ni vivas callejeros, ni ropa maja que pasear el domingo del ofrecimiento en mitad de la plaza. Por eso, esperan con ilusión este día, el lunes de exaltación. Es la hora de la llamada ‘caravana blanca’, lo que algunos llaman el mundo del dolor.

Cuatro voluntarios de Cruz Roja-La Solana estaban allí, preparados para trasladar a quien lo pidiese. Habían publicitado un número de teléfono en los días previos, dispuestos para realizar el transporte. Finalmente, los abuelillos llegaron en el vehículo adaptado de la residencia de mayores o en coches particulares.

Pero la gente de Cruz Roja se afanó en ayudar a bajar y acomodar a los ancianos o a otras personas impedidas. “Es un servicio de acompañamiento y ayuda”, decía el secretario local de la institución, Juan Ángel Palomera. “Son muchos años haciendo esta actividad, que nos llena especialmente a los voluntarios por su significado”.

Pocos minutos después, el párroco de Santa Catalina, Benjamín Rey, inició la ceremonia religiosa. No faltó la unción de enfermos, y sobre todo no faltó emoción y alguna lágrima furtiva. La caravana blanca no tiene el aura de otras actividades en torno a la venida de la Patrona, pero constituye uno de los momentos con mayor carga emocional de la llamada Semana de Exaltación.

Celebrarán el próximo domingo el Día de la Banderita

Por cierto, Cruz Roja-La Solana prepara ya el Día de la Banderita, que se celebrará el próximo domingo, coincidiendo con el ofrecimiento. Los voluntarios organizarán varias mesas petitorias en puntos neurálgicos de la ciudad, en busca del donativo de la ciudadanía, que siempre colabora. “Animamos a la gente a que siga ayudando para que podamos seguir haciendo nuestras actividades”, dijo Palomera.