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La temporada del níscalo termina sin llegar a empezar

La temporada de recolección del níscalo termina este mes de diciembre sin llegar a empezar, pues la falta de lluvias durante todo el mes de otoño ha hecho imposible que aparezca el hongo anaranjado en los pinares del entorno de Cabañeros y Sierra Madrona.

El comercializador de setas Manuel Blasco ha confirmado a Lanza que este año “no ha salido ni un níscalo en la provincia”, en la línea del resto de España. La llegada de las heladas hace unos diez días ha impedido que las últimas precipitaciones tuvieran efecto y el hongo apareciera en los montes.

La nula campaña de recogida del níscalo de 2017 es la “peor” que recuerdan las gentes del sector, para las que ha sido un “absoluto fiasco”. Desde Piedrabuena, Manuel Blasco ya preveía hace un mes que las heladas darían al traste con la salida del níscalo, que necesita como mínimo 40 días para nacer después de la lluvia.

A pesar de asociaciones micológicas recomendaban buscar setas cerca de arroyos y en zonas de sombra, el comercializador no tiene constancia de que haya salido alguno y reconoce que este año ni los ha catado. Primero el campo parecía un “desierto” por la falta de humedad y las altas temperaturas de las primeras semanas del otoño, y ahora “está helado”.

Un flujo económico que hubiera sido un “respiro” para las familias

La ausencia de campaña niega el importante flujo económico que supone cada año el negocio del níscalo para la provincia, a través de comercializadores y cientos de recolectores. Manuel Blasco señala que este año “no han llegado las cuadrillas organizadas de temporeros”, sobre todo procedentes de la Europa del Este y en concreto de Rumanía.

Tampoco han salido al campo grupos de extranjeros asentados en España, ni las familias y grupos de amigos aficionadas a recoger un par de kilos de setas para hacer recetas de temporada. Cabe destacar, que la campaña del níscalo supone un “respiro” para muchas familias de la zona en situación de desempleo, antes de la recogida de la aceituna.

Ante este panorama, Manuel Blasco, que en años abundantes ha llegado a vender más de 100.000 kilos de níscalo, ha esperado que este 2017 haya sido una “excepción” y que el próximo año llegue lluvioso, “a finales de septiembre y principios de octubre, para equilibrar la balanza.