Reciclaje

4 Feb 2012 Recojo la propuesta de Carpanta que en la entrada anterior me preguntaba si “serías capaz de platearnos una buena receta con las sobras de alguna comida“. En la cocina hay que aprovecharlo todo y todo tiene un segunda oportunidad, casi siempre con resultados tan apetecibles como el plato original; en este caso las "segundas partes” sí son buenas y también están ricas.

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En la cocina hay que aprovecharlo todo y todo tiene una segunda oportunidad, casi siempre con resultados tan apetecibles como el plato original; en este caso las “segundas partes” sí son buenas y también están ricas. No se qué restos tendréis en la nevera, bien podría ser algún guiso de carne parecido al estofado que propuse anteriormente en este blog o algo de pollo o de pescado a la plancha o asado o bien algún resto de verduras incluso legumbres. En cualquiera de los casos, con un poco de imaginación podemos transformar estos restos en un primer o segundo plato perfecto. Habrá que trabajárselo un poco, pero como lo principal lo tenemos, manos a la obra.

Las carnes y los pescados, en función de la cantidad de la que dispongamos, los podemos emplear para preparar un relleno para empanadillas o para rellenar unos pimientos. Ejemplo, pochamos un poco de cebolla en una sartén con un par de cucharadas de aceite, añadimos la carne o el pescado que tengamos de alguna sobra, lo salteamos un poco, le ponemos un poco de tomate frito (puede ser de paquete) rehogamos y ya tenemos el relleno listo para los pimientos o las empanadillas. En el caso de los pimientos, una vez rellenos los pasamos por harina y huevo y se fríen; sírvelos con un poco del tomate que sobró del relleno o con una salsa elaborada con el caldo del guiso y las verduras; redúcelo todo y tritura hasta conseguir un salsa espesita.

 

Otra forma en la que podemos emplear sobras de carnes o pescados e, incluso, verduras es preparar unas croquetas: Hacemos una bechamel espesa calentando en un cazo un poco aceite o mantequilla a la que añadimos harina, la doramos un poco y vamos añadiendo leche fría hasta conseguir el punto de espesor que queramos; sazonar y darle un toque de nuez moscada, añadimos la carne o, el pescado y dejamos que se enfríe –si es de un día para otro mejor-.Hacemos las croquetas rebozándolas en huevo y pan rallado y ¡a la sartén!. Riquísimas.

 

En cuanto a las legumbres, si le añadimos unas verduras podemos conseguir cremas francamente buenas, por ejemplo una crema de lentejas y verduras. La haremos cociendo un par de calabacines 1 o 2 zanahorias y añadiendo las lentejas; tritura todo y ponle un toque de aceite de oliva antes de meter la batidora. Sírvela con unos trocitos de pan frito, así podrás  darle salida a las lentejas de manera muy digna, sana y rica.

 

Con los garbanzos que te queden de un cocido, prueba a saltearlos con cebolla y unas hojas de espinacas (en bolsas limpias y frescas listas para usar las encuentras en cualquier súper);  si además le pones un par de huevos y los dejas no muy hechos, tienes otro primer plato que ni por casualidad se parece al cocido original y está buenísimo

 

Por ultimo, cuando te quede algo de pollo a la plancha o asado, prueba a hacer una ensalada, partiendo en trocitos el pollo y añadiendo lechugas variadas, una manzana cortada en dados pequeños y un poco de mayonesa mezclada con una cucharada de mostaza. Una ensalada distinta y socorrida.

 

La segunda parte dedicada al reciclaje la dedicaré a hablar de los púdines y pasteles salados y dulces… Espero haber superado el reto, Carpanta.