Doble fachada

Es intolerable que a veces cuando analizamos este tema, nos topemos con la supuesta imagen social de aquellos, y no son todos por supuesto, que aun conformándose como buenas personas y buenos ciudadanos, en el ámbito más privado su comportamiento deja mucho que desear. 

Es intolerable que a veces cuando analizamos este tema, nos topemos con la supuesta imagen social de aquellos, y no son todos por supuesto, que aun conformándose como buenas personas y buenos ciudadanos, en el ámbito más privado su comportamiento deja mucho que desear. Desgraciadamente esto ocurre y el proceso para poder desmontarlos desde muchos puntos de vista viene adulterado precisamente por la imposibilidad de demostrar dichos comportamientos. Siempre y desde el punto de vista masculino, la conducta siempre tiende a ser disculpada aludiendo a la imagen social del infractor. Hoy en día, incluso, la misma sociedad si no ocurre nada relevante, es decir, si no hay de por medio una denuncia,  tiende a invisibilizar el maltrato y por consiguiente las posibles repercusiones descritas. El avance en políticas de igualdad y la configuración de un dispositivo que analice en cada caso las circunstancias que llevan a estas personas a practicar la violencia en todos los sentidos, formará parte de una sociedad más justa y equitativa. Si nos relajamos y tendemos a disculpar y no denunciar cada caso que conozcamos, la conspiración y el silencio no favorecerán la regeneración de estas prácticas y siempre en contra de las mujeres. Las estadísticas lo dicen. La violencia va en aumento y desgraciadamente, forma parte de nuestra sociedad. La prevención y la reeducación de estas personas, cuando han formado parte de programas de rehabilitación psicológica son las medidas más efectivas. No por ello, los que han tenido que ver con las estadísticas, las penas carcelarias están ahí tras aplicación de la ley y la justicia. Yo soy partidario de la reeducación y la mejora del dispositivo de intervención en cada caso, estudiándolo en profundidad. Dato a tener en cuenta también, en períodos de la adolescencia y juventud observamos indicadores también de violencia en algunos de nuestros jóvenes en los que hay que intervenir en cada caso. Insisto, educación, respeto, lucha contra la masculinidad hegemónica y políticas de igualdad son las herramientas más efectivas en estos casos. Veremos si somos capaces entre todos de conseguirlo.