Instalando un programa

Hay que ver qué habilidades tienen nuestros hijos para utilizar las nuevas tecnologías. Son capaces de descubrir casi cualquier cosa que se propongan en pos de pasar un largo rato al lado de su ordenador, tableta o teléfono móvil. 

  

Hay que ver qué habilidades tienen nuestros hijos para utilizar las nuevas tecnologías. Son capaces de descubrir casi cualquier cosa que se propongan en pos de pasar un largo rato al lado de su ordenador, tableta o teléfono móvil. El universo de posibilidades que se les ofrece es tan amplio que casi toman velocidad de vértigo cuando se ponen y dirigen sus vidas a través de la realidad virtual de un juego o la comunicación instantánea a través de los programas más habituales que todos ustedes saben. En el colegio también les alientan a utilizar la máquina de forma habitual para resolver problemas o ampliar conocimientos buscando con una tecla la enciclopedia más alucinante que podamos encontrar en nuestra casa. Pero las consecuencias  del abuso de estos dispositivos las desconocemos. Hay niños que dicen que se aburren cuando su dispositivo está descargado, entonces buscan en el móvil que tienen a su lado. Si el teléfono móvil está estropeado, encienden el ordenador, y si ese ordenador está ocupado, muestran su enfado rápidamente, porque necesitan de él para sobrevivir. Si no son capaces de conseguirlo, se enfadan, vuelven a decir que están muy aburridos o no saben qué hacer. El grado de dependencia física y psicológica que producen estos aparatos es muy grande, tanto como una droga de diseño, y las tenemos en nuestros hogares. No estamos en contra del uso de las nuevas tecnologías, estamos en contra de la dependencia que pueden llegar a producir en determinados niños que no son capaces de encontrar otra alternativa de entretenimiento. Los síntomas los verán identificarse rápidamente en todas las formas de agresividad, mal comportamiento en general, ansiedad, o síntomas físicos tan comunes como dolores de cabeza, angustia, insomnio e incluso terrores nocturnos en niños muy pequeños. Lo notarán cuando les sea sustraído el dispositivo y la tolerancia a la frustración es la señal de dependencia más clara. Dosifiquemos su uso, e instalemos el programa del control horario y la supervisión siempre en manos de un adulto. Seremos capaces de hacerlo? Siempre con cabeza nunca dudaremos de su utilidad amigos.