El caricaturesco reflejo de un desafortunado en amores

A. Ruiz Almagro
Tan sólo dos intérpretes, Daniel Tormo y Anna  Marí, representan la obra / Festival de Almagro

Tan sólo dos intérpretes, Daniel Tormo y Anna Marí, representan la obra / Festival de Almagro

La compañía CRIT presentó el montaje ‘Espill’ en el Palacio de los Oviedo

El protagonista de ‘Espill’ (Espejo en valenciano) está como para liderar la promoción de una agencia de contactos. Es que no da una y mira que lo intenta con un amplio catálogo pero todas las almendras le salen de cáscara amarga. Primero, se casa con una joven guapa y atractiva pero más arisca que un gremlin mojado, era acercase a la desposada y a ésta, prácticamente muda a sus interpelaciones, le salían pinchos como a un cardo o un puerco espín.
Tras el primer desengaño, lo intenta con una beata que le pone los cuernos en el confesionario; continúa con una viuda que se quita años y finge un embarazo que culmina con un bebé que no es el suyo ahogado en un descuido; y prosigue con una novicia relamida que por si acaso se le afea la silueta no quiere dar de pecho a su hijo, falleciendo la criatura.
El Palacio de los Oviedo fue este martes un valleinclanesco Callejón del Gato, con un sarcástico relato del Siglo XV de Jaume Roig con el que la compañía valenciana CRIT sitúa al género femenino ante espejos cóncavos y convexos, con un reflejo siempre deforme que no cuadra con lo esperado por el narrador de la obra, quien, también por otra parte, parece que se casa al ‘tuntún’, sin conocer previamente mucho a las damas que terminan dejándole en la estacada o a las que primero percibe como un regalo y luego como un castigo.

Se exagera la burla en unos matrimonios en los que no hay complicidad entre los contrayentes / Festival de Almagro

Se exagera la burla en unos matrimonios en los que no hay complicidad entre los contrayentes / Festival de Almagro

El trayecto con el que relata sus experiencias, bastante alejadas de lo que esperaba, arrancó con la decisión de su madre, al fallecer su padre, de que abandonara el ‘nido’ y se buscara la vida, y los deliciosos platos con los que le cautivaron una confitera parisina y sus hijas que preparaban con carne humana, para luego, tras describir el desapego y frustración en sus matrimonios, mostrar su determinación a casarse con una parienta a ver si eran menos ásperos y abruptos los roces, algo de lo que al final desiste tras soñar con Salomón que le aconseja no seguir con esa empresa.
Considerada como ‘cumbre de la misoginia medieval’, en la obra de Roig se lanzan más cuchillos entre los protagonistas de ambos sexos que en series como Los Roper o ‘Escenas de matrimonio’ y desde la cómica exageración, a partir del relato de un desafortunado en amores, se incita a reflexionar sobre cuánto ha cambiado desde el siglo XV la mentalidad respecto al respeto e igualdad de género.