“No se pueden perder kilos con la misma rapidez con que se cogen”

En época de buenos propósitos corporales, Lanza ha recabado la opinión de responsables de tres gimnasios

La historia suele repetirse de manera cíclica. Tras los excesos gastronómicos de la Navidad, llega enero que suele ser de mes de buenos propósitos para perder esos kilos que se han ganado en estas fiestas, fruto de la abundancia de copiosas comidas familiares, con amigos, de empresa o con cualquier grupo asociativo al que pertenecen los ciudadanos. Lanza ha analizado esta época de buenos propósitos corporales con los responsables de varios gimnasios de la ciudad: dos privados y uno público. En sus opiniones hay muchas coincidencias y una conclusión que se puede resumir en una sola frase: “No se pueden perder kilos con la misma rapidez con que se cogen”.

Antonio Serna que dirige en Tomelloso el centro Essential Fitness Pilates describe la situación que se plantea en su gimnasio en estos días. “En la parte de pilates no tengo ese perfil de usuario que tiene como objetivo perder peso después de los excesos de la Navidad. Sin embargo, en la parte de fitness si se produce una afluencia mayor de personas que buscan corregir las consecuencias de las frecuentes y copiosas comidas de las fiestas. Más que en enero, donde mucha gente se agarra al dicho de hasta San Antón, Pascuas son, la afluencia aumenta en el mes de febrero, con un 30 por ciento más de usuarios que, además del trabajo físico, demandan también un asesoramiento nutricional”.

Serna asegura que la gente es cortoplacista en cuanto a los resultados. “Normalmente quieren ver los efectos de su trabajo muy pronto, y si en un par meses o tres no lo consiguen se suelen desmoralizar y algunos lo dejan. Para perder peso, disminuir  grasa y ganar masa muscular se necesita un trabajo más largo y continuado en el tiempo, lo que normalmente es un curso que va se septiembre a junio. Lo rápido no suele funcionar. Así de claro”.

De igual manera lo explica, aunque con su habitual desenfado y sentido del humor, Adrián Osuna, uno de los monitores que es al frente del gimnasio público en el pabellón de la Ciudad Deportiva. “Efectivamente, ahora llega un periodo en el que toca redimir los pecados navideños y tenemos más afluencia en el gimnasio, con nuevas inscripciones y usuarios que retornan después de un tiempo con los propósitos del nuevo año”, señala.

Pero Osuna tiene claro que “no se pueden perder kilos a la misma velocidad con que se cogen. Hay que sacrificarse con unas rutinas que tienen que ir a más largo plaza. Las fórmulas mágicas no existen. A los que llegan nuevos les marcamos un plan de trabajo específico y los que ya han pasado por el gimnasio en otras ocasioens ya saben todo lo que tienen que hacer”.

También ha notado una mayor presencia Noelia en su centro de Vital Fitness en la calle Pizarro al que solo van mujeres. “Cuando pasan las fiestas, las matriculas aumentan entre un 15 y un 20 por ciento. Pero para perder los kilos ganados en la Navidad se necesita mucho más de un mes y de dos”. Curiosamente, Noelia asegura que el perfil de mujer que acude al gimnasio buscando este objetivo es muy amplio. “Van mujeres de todas las edades, desde jóvenes hasta de edad más avanzada lo que demuestra la importancia que le dan al cuidado del cuerpo”.

Pero en el cuidado de la imagen también se apuntan hombres, tal y como nos han explicado los  responsables de gimnasios a los que acuden los varones. La conciencia no suele estar tranquila después de muchos días dando buena cuenta de carnes, pescados, marisco, dulces y otros confites navideños que se agarran como lapas al cuerpo. Para eliminarlos toca sudar en el gimnasio, pero no en un corto periodo de tiempo y siempre al cobijo de profesionales cualificados.