Entrevista con el escritor Fran López Castillo: “Las redes sociales me han permitido vivir sin el apoyo de librerías ni de editoriales”

Javier Guijarro Ciudad Real
Fran López Castillo con su libro 'Perdona, ¿tienes fuego?'/ Clara Manzano

Fran López Castillo con su libro 'Perdona, ¿tienes fuego?'/ Clara Manzano

Francisco López Castillo, nacido en 1991 en el municipio ciudarrealeño de La Solana, se graduó en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad de Castilla- La Mancha y, tras un tiempo trabajando como administrativo en una empresa, decidió abandonar su empleo para dedicarse a su pasión: la escritura. Hasta la fecha, ha autopublicado dos libros: Perdona, ¿tienes fuego? y Lo que escribí antes y después de ti. Libros que ha sabido vender por medio de su promoción en redes sociales. Fran se encarga de todas las fases del proceso de preparación y distribución de los libros, pues no están a la venta en librerías y solo pueden adquirirse online a través de su página web: www.franlopezcastillo.com

Pregunta: ¿Cuáles son los orígenes del Fran escritor? ¿De dónde nace tu interés en la escritura?

Respuesta: Desde muy pequeñito me ha gustado escribir. Toda mi vida he escrito de una manera intermitente: tan pronto escribía un montón de un golpe, como me tiraba meses sin escribir una línea. Ninguno de esos textos tenía pretensión alguna, los escribía porque me gustaba y lo necesitaba. Cuando entré en la universidad quería ser aceptado y dejé de escribir por no parecer raro y por caer bien., me arrepiento mucho de haber hecho eso.

P: Y años más tarde llegaste incluso a abandonar tu empleo para dedicarte a escribir.

R: Hacia 2015 mi vida dio un vuelco en muchos sentidos: proyectos que no salieron del todo bien, ideas que me salían mal, la ruptura con mi pareja, problemas con los amigos… Fue un cúmulo de circunstancias que me condujeron a la escritura. Había hecho un curso de Community manager en la universidad y me planteé preparar un blog como un mecanismo para desahogarme. Desde el momento en que lo abrí estuve pensando cómo podría hacerlo más vistoso y llegar a un número mayor de personas. Soy muy perfeccionista y, aunque no buscaba el beneficio económico, me gustaba poder ir a más. Recuerdo con mucho cariño los primeros comentarios positivos a lo que estaba escribiendo y me di cuenta de que me lo quería tomar todavía más en serio.

P: ¿Y el momento de “me la juego”?

R: Un amigo me dijo que nunca llegaría a nada como escritor y que ni siquiera llegaría a escribir un libro.  Era el momento en el que yo empecé a destacar, tampoco mucho, pero ya se me conocía. Me negué a aceptar esa puesta de pies en el suelo que buscaba mi amigo y decidí lanzarme a escribir la novela. Lo anuncié por las redes y ofrecí los capítulos gratis a cambio de las opiniones de los lectores. Cuando llegué a 20 capítulos decidí revisarlo todo y me dediqué a darle forma de auténtica novela. Con el borrador del libro completo en la mano, me presenté ante mi jefe y le dije que me marchaba de la empresa.

P: A doble o nada.

R: A doble o nada. Fue un poco loco, porque no tenía demasiado dinero ahorrado, menos si tenemos en cuenta que me había pagado yo mismo la impresión del libro y estaba viviendo en Madrid, donde el alquiler no es barato. Era un riesgo muy grande, pero yo tenía el convencimiento  de que este proyecto me tenía que salir sí o sí. Tuvo muy buena aceptación y no me puedo quejar.

P: ¿Cómo acogieron tu familia y amigos la noticia de que ibas a dejar de lado una vida de estabilidad para volcarte en el mundo gigante, extraño y desconocido para ti de la escritura?

R: Muy mal. A mi padre, de hecho, ni siquiera se lo dije, se enteró al mes y porque se le escapó a una tía mía. Mi madre insistía en que compaginase el trabajo con la escritura, cosa que yo nunca contemplé. Mis amigos del pueblo tampoco confiaron demasiado, los de la carrera sí que lo hicieron algo más. No me apoyó nadie, salvo mi hermano, mi cuñada y una prima que es como una hermana más. Después de sacar el libro, sí que hubo gente que se dio cuenta de que iba en serio y empezó a volcarse conmigo.

P: El de escritor no es un oficio cómodo y en muy pocos casos la escritura se traduce en riqueza. Se asumen muchos riesgos y más el escritor que, como tú, no tiene el aval de una editorial de renombre.

R: Por supuesto, partimos de la base de que yo soy autónomo. Autónomo, con todo lo que eso conlleva. La presión incomoda un poco, pero a la vez esa inseguridad te mantiene despierto. Me muevo muy bien con la presión. En los trabajos que he tenido, me he llevado siempre muy mal con los jefes y con los compañeros, y me terminé dando cuenta de que el malo era yo, soy muy maniático y muy meticuloso. Me siendo muy bien siendo mi propio jefe, decidiéndolo todo y sin saber lo que voy a ingresar cada mes. No me siento agobiado, pero sé que tengo la obligación de no parar.

P: Hoy, varios años después, ¿qué sientes al haber sabido sobreponerte a todas esas adversidades?

R: Me siento más respetado. Siento que, como he dicho antes, ahora he demostrado que puedo vivir de esto y que además no me va mal. No es arrogancia, es una cuestión de orgullo de mis logros. La actitud de mi padre es un buen ejemplo, ahora me arropa más y me muestra su orgullo.

P: Tu oficio es el de escribir, pero si lo haces todo en tu propia empresa, tendrás muchos más empleos.

R: Escritor, contable, operario de atención al cliente, mensajero, encargado de marketing y informático. No puedo contratar a nadie, no tengo confianza para hacerlo. En la contabilidad, por ejemplo, los documentos los he preparado yo y yo los relleno, no me gusta delegar en otra persona. Me encargo de todo salvo de las ilustraciones, que son obra de mi pareja.

Fran López Castillo con su libro 'Perdona, ¿tienes fuego?'/ Clara Manzano

Fran López Castillo con su libro 'Perdona, ¿tienes fuego?'/ Clara Manzano

P: ¿Qué te inspiró a escoger el tema, el tono, los personajes y el argumento de tu primer libro?

R: Todo empieza, aunque suene raro, con el escritor gallego Manuel Loureiro, que escribió una trilogía llamada Apocalipsis Z. Empecé a leer a ese autor y me di cuenta de las posibilidades que tenía el género novelesco. Me gusta mucho  cómo trata este autor la secuenciación temporal y cómo mide los tiempos del argumento. También me inspiró mucho el estilo de Albert Espinosa: los capítulos cortos con moraleja y con enseñanza. Aunque en el tema mi novela no tiene mucho que ver con las de estos autores, el estilo bebe mucho de ellos. Mi novela se sitúa en La Solana y se nutre de mi vivencia personal. Nace  de mis frustraciones y de mis sentimientos. Conforme la iba escribiendo, me iba dando cuenta de que el argumento iba tomando vida propia.

P: En la línea de la motivación y la inspiración, ¿por qué dirías que te sientas con ilusión a escribir?

R: Sobre todo por el desahogo. Cuando a mí me pasaba algo, se lo tenía que contar a 20 o 30 personas, tenía esa necesidad. Ahora no se la cuento a nadie, le doy salida en la escritura. Es mi manera de dar salida a todo eso que me pasa por la cabeza. No escribo para vender, escribo porque me hace falta.

P: ¿Escritor de método o no?

R: No. Me marco un camino que trato de seguir, pero no tengo una rutina de escritura. Lo hago todo: editar, vender, publicitar, enviar y contabilizar… por eso escribo menos de lo que me gustaría y no puedo seguir un horario fijo. Escribo cuando puedo.

P: Y lees cuando puedes.

R: Claro, eso es fundamental. Si no le echas combustible al cerebro no puedes escribir. Ahora tengo una vida estable o relativamente estable. No recibo una inspiración de fuera especialmente agresiva. Así que leer es una manera de inspirarme.

P: Además de esos autores que has mencionado, ¿a quién te gusta leer?

R: Leo mucho y muy variado. Elisabet Benavent, por ejemplo, la he leído, pero no termino de empatizar nunca con sus personajes, no me han calado, pero me parece muy interesante la manera que tiene de narrar el sexo y me gusta fijarme en cómo lo hace. Noto que tengo carencias a la hora de tratar algunos temas, por lo que intento ver cómo lo hacen otros autores para tomar referencias. César Brandon también me gusta mucho, creo que es un muy buen escritor, creo que me pega un palizón en su forma de escribir, lo veo poeta de verdad. Agatha Christie es otra autora de la que he leído hace poco algún libro. La temática que más me gusta es la de zombies, Lucifer 113, de Jonathan Maberry  es el último que he leído.

P: Es curioso que te entusiasmen tanto los zombies y no hayas escrito sobre ellos, ¿no te has planteado hacerlo?

R: El cuarto libro será sobre zombies. Quiero escribir sobre eso. De los 150 libros que haya podido leer en mi vida, 50 han sido de zombies. Yo quiero aportar algo también. Me da miedo el hecho de que haya tanto escrito sobre eso. Tengo muchas ganas de escribir sobre ese tema, no sé si en ventas sería muy bueno, pero quiero escribir sobre eso.

P: En las ventas, el marketing es fundamental. En tu caso concreto, ¿qué importancia tiene tu promoción por redes sociales?

R: 20 sobre 10. Hay muchos escritores que tienen capacidad y que han hecho libros que merecen la pena, pero no saben venderse. Es vital. A mí las redes sociales me han permitido vivir sin el apoyo de librerías ni de editoriales. Tener seguidores hace que sea atractivo para que me lleven a firmas, por ejemplo. Si eres constante en redes, puedes conseguir seguidores que potencialmente pueden convertirse en compradores de tu libro.

P: Trabajar online entraña muchos riesgos ¿La piratería acecha?

R: Si buscas el nombre de mi libro en Google lo primero que sugiere el buscador es “descargar gratis”. A mí me da coraje y a la vez me aterra el pirateo. El libro tiene mucho trabajo detrás y no me gusta correr el riesgo de venderlo en formato digital aunque ello implique que venda menos libros. Un amigo me dijo que a los músicos les venía bien la piratería, porque luego daban conciertos y de eso vivían, pero, claro, yo no doy conciertos, yo solo vendo libros.

P: El escaparate de internet te expone también a las críticas positivas y negativas.

R: Claro, y más teniendo en cuenta que una opinión negativa desacredita a 50 positivas. La gente se queda con la crítica negativa siempre. Las redes están plagadas de personas que se dedican a hacer críticas negativas por placer, ya sea en redes o en blogs. Los bugtubers se creen que son capaces de destrozar un libro, y en muchos casos lo son. Yo no entro en discusiones con nadie por internet, me da mucho miedo la gente.

P: El mercado está muy condicionado por factores externos, ¿tienes eso en cuenta cuando escribes?

R: La verdad es que no mucho. Yo escribo de la manera en la que me siento cómodo y trabajo los géneros que me gustan. Hay casos como el de Eloy Moreno, un escritor que empezó como yo, que escribió un libro sobre el acoso escolar y se encontró con la acogida en colegios e institutos. Encontró en ellos un mercado. Yo no me veo escribiendo pensando en el público potencial, escribo a mi gusto.

P: ¿Puedes adelantar algo de tu nuevo libro?

R: No me gusta dar avances de los libros, no suelo hacerlo. Solo digo que seguirá el estilo de Perdona, ¿tienes fuego? pero no tendrá ninguna conexión argumental con ella.

P: ¿Qué le dirías a tus lectores potenciales?

R: Mis libros son de lectura fácil, accesible, pero a la vez creo que pueden enseñar mucho. Como te he dicho, nunca digo de qué va el libro, solo digo que es una mezcla de géneros, que se sitúa en la actualidad y que trata temas del día a día.

P: ¿Y qué le dirías a quien se esté planteando hacer un movimiento como el tuyo: dejarlo todo y emprender por otros caminos más tortuosos y a la vez satisfactorios?

R: Mi novela tuvo mucho tirón por la frase emblemática que define la novela y que encierra mi filosofía de vida: para ser feliz, hay que ser valiente. Estamos aquí para ser felices y dedicarnos a lo que nos puede llenar. Creo que esa es la idea. No podemos vivir renegados, tenemos que intentarlo siempre, porque lo fácil será que nos arrepintamos de no habernos atrevido.