Los solaneros salieron a la calle a enterrar a Sardina

La Solana

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Gabriel Jaime
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Numerosas personas se congregaron en la Plaza Mayor para asar viandas en la lumbre tras un desfile de 'Entierro de la Sardina' que contó con pocas peñas participantes. La actividad 'luctuosa' volvió a convertirse en una jornada gastronómica a todas luces con la degustación de todo tipo de productos al son del estruendo que formaban los altavoces de las carrozas.
Un puñado de peñas desfilaron en el 'Entierro de la Sardina' con sus carruajes bien equipados de un sonido infernal. Eran pocos, pero se hacían notar. Parecía una competición de volumen sin freno.

Quizá el número de carrozas participantes no fue grande, pero hay que reconocer que tampoco había muchos más grupos autóctonos que pudieran salir. Este desfile no puede compararse con el del lunes de carnaval porque en aquel también acuden otras gentes de Membrilla, Argamasilla de Alba, Pozo de la Serna…

Algunos hicieron el recorrido a pié y ataviados del negro 'protocolario', y tampoco faltó alguna sardina gigante de cartón que, presumiblemente, se convirtiera después en cenizas.

En el momento de partir la comitiva del sepelio desde la Plaza de Don Diego, había muchas más personas en la Plaza Mayor cogiendo sitio alrededor de la lumbre. El desfile era lo de menos, lo importante era cenar con la troupe, a pesar de la lógica humareda.

Concierto de Mateo

El público presente en la Plaza Mayor tuvo la oportunidad de digerir el atracón gastronómico con la música en directo de Judith Mateo. La popular violinista rockera ofreció un completo recital en la carpa, presentando su nuevo trabajo discográfico e interpretando también temas de sus anteriores elepés.

La artista conquense dejó su inconfundible sello que la hace original. Su pasión por la música irlandesa, sus raíces asturianas y su formación clásica con el violín, le han convertido en una singular intérprete por todo el mundo.