Detenido por el secuestro chapuza de un conocido empresario de Valdepeñas

B.Rodríguez / Lanza Valdepeñas
La pistola con la que lo amenazó es de aire comprimido / CNP

La pistola con la que lo amenazó es de aire comprimido / CNP

El arrestado, que conocía a la víctima, actuó a cara descubierta. Se citó con él, lo retuvo contra su voluntad un rato, le sacó una pistola para asustarlo, y lo liberó después con el compromiso del pago de un rescate de 10.000 euros al día siguiente. La policía lo detuvo en la gasolinera en la que se iba a hacer la entrega

Agentes de la Policía Nacional de la comisaría de Valdepeñas frustraron el fin de semana pasado la extorsión y secuestro posiblemente más chapuza de la reciente historia negra de Ciudad Real. La víctima es un conocido empresario de la localidad que el pasado viernes 8 de marzo recibió una llamada telefónica de un conocido, un varón sin antecedentes penales.

“O me das 10.000 euros o no sales de aquí”

Accedió a acudir a la cita, en una vivienda cuya ubicación no ha trascendido, y ahí se encontró con que el hombre que le había llamado lo encañona con una pistola a cara descubierta (le sacó arma que luego se supo que era de fogueo), y le lanzó un ultimátum: “O me das 10.000 euros o no sales de aquí”.

Le rebaja el rescate por un contrato laboral

Avanzadas las ‘negociaciones’ -todo esto viéndose las caras y con la pistola-, el secuestrador le ofrece una alternativa menos gravosa al secuestrado: pagarle un rescate de ‘solo’ 5.000 euros y además contratarle en su empresa (al menos esto es lo que se recoge en la denuncia difundida hoy por la Policía Nacional).

Quedaron en una gasolinera el sábado

El secuestrado se aviene a pagar dinero en metálico, convence al secuestrador para que lo libere y queda al día siguiente, sábado 9 de marzo, en una gasolinera de un polígono de Valdepeñas. Una vez ‘liberado’ el secuestrado denuncia la extorsión en la comisaría de Valdepeñas, acude a pagar el rescate al lugar y a la hora convenida seguido de cerca por la policía, y una vez allí los agentes detienen al presunto secuestrador.

La pistola apareció en el posterior registro domiciliario de su casa: un arma de aire comprimido.

Por estos hechos el presunto secuestrador está acusado de los delitos de extorsión y detención ilegal.