Natalia Salcedo impartió la charla “Las pantallas digitales y los niñ@s” en Valdepeñas

Lanza Valdepeñas
La charla “Las pantallas digitales y los niñ@s” celebrada en Valdepeñas / Lanza

La charla “Las pantallas digitales y los niñ@s” celebrada en Valdepeñas / Lanza

La Asociación “Luz del Jabalón” organizó esta actividad, que tuvo lugar el 18 de mayo

La charla-taller titulada “Las pantallas digitales y los niñ@s”, que corrió a cargo de la maestra y guía Montessori, Natalia Salcedo, y estuvo organizada por la Asociación Socio-educativa “Luz del Jabalón”, tuvo lugar el pasado 18 de mayo en el Centro Social “Virgen de Los Llanos” de Valdepeñas.

La guía comenzó alentando a los presentes para que se plantearan algunas preguntas antes de comprar un dispositivo digital para nuestros hijos, como  ¿qué me permite hacer que sin él me sería imposible? ¿Qué simboliza tenerlo? ¿Qué recursos a nivel ambiental son necesarios para fabricarlo?

Natalia Salcedo aportó a los participantes referencias bibliográficas como del neuro-psicólogo Álvaro Bilbao, la investigadora Catherine L´Ecuyer y las recomendaciones sobre este tema de la  Asociación Canadiense de Pediatría. Explicó por qué es conveniente no utilizar las pantallas como juego sino como aprendizaje y nunca como sistema de refuerzo.  Habló también de la importancia de poner límites a los niños y de los tiempos de utilización según las edades que se recomiendan como máximo para cada día. De modo que para niños menores de 2-3 años  no debería exponérseles a pantallas digitales, sí a música pero sin imágenes. Explicó que las imágenes de los dibujos y juegos actuales pueden tener unas 15 imágenes por segundo por lo que el cerebro, que es especialmente plástico en estas edades, está hiperestimulado. De los 3 a los 5 años máximo treinta minutos al día. Para niños/as de entre seis y doce años máximo una hora al día. Mayores de 12 años, dos horas máximo al día. También comentó la importancia de evitar el móvil antes de los 14 años y las redes sociales antes de los 16.

Natalia Salcedo explicó la conveniencia de elegir cuidadosamente los juegos y series que ven nuestros hijos y dio algunas opciones en las que las imágenes no van tan rápido. También compartió la importancia de estar con ellos mientras juegan y de evitar que los niños/as utilicen las pantallas en zonas de la casa que no sean comunes.

La OMS incluyó en junio de 2018 el trastorno por videojuego como  enfermedad mental en su clasificación internacional de enfermedades. El trastorno se refiere al uso de videojuegos con conexión a Internet o sin ella y supone un trastorno si hay deterioro significativo en las áreas personal, familiar, social o educativa.

Habló también de cómo enseñar a los chicos y chicas a proteger su intimidad cuando empiezan a utilizar redes sociales, así como las herramientas de control parental  para Internet y la posibilidad de establecer con los adolescentes un contrato de utilización del dispositivo firmado por ambas partes con unas consecuencias para el menor en caso de que lo incumpla.

Hizo hincapié en que, a ser posible, no se regalen estos medios a los niños, sino que sepan que son nuestros en tanto en cuanto nosotros mantenemos y pagamos la red de Internet o el contrato de móvil, de modo que por este motivo y por la edad las normas para su utilización no puede establecerlas el menor unilateralemente.

Compartió con los asistentes la noticia de que en el Gregorio Marañón la adicción a los videojuegos es ya la segunda más tratada detrás del cannabis en el caso de los adolescentes. Por eso no hay que bajar la guardia. Y aportó un teléfono para la atención en caso de adicciones: 900 11 61 17.

Por otra parte, habló de que la distancia necesaria para estar frente a una pantalla no debe ser inferior a la de los brazos estirados frente a la persona. De otra forma, puede favorecer el desarrollo de miopía.

Por último, insistió en la importancia de no utilizar la tecnología para distraer a los niños/as  de su emoción, por ejemplo cuando tienen un berrinche. Es importante acompañarles en ese momento y enseñarles a gestionar lo que sienten.