Bienvenida Pérez  y Paco Badía con su reconocimiento como ciudadanos ejemplares / J. Jurado

Bienvenida Pérez y Paco Badía con su reconocimiento como ciudadanos ejemplares / J. Jurado

Bienvenida y Paco

Diego Peris Ciudad Real

El ideal dice Herman Nohl es la fuerza alegre, una fuerza que nos impulsa continuamente a superarnos, a descubrir nuevos horizontes. El modelo heroico, decía Savater, es a fin de cuentas un servicio de urgencia de nuestra imaginación destinado a alentar en nosotros el símbolo de la independencia radical, de la autodeterminación plena en que el ideal ético consiste.

Cada año, el ayuntamiento de Ciudad Real propone a alguien de nuestra ciudad como ciudadano ejemplar. Un reconocimiento que trata de encontrar personas que, por alguna actividad, por alguna dedicación son ejemplares para los demás. Está bien, en estos tiempos de tantos modelos inmorales, de comportamientos ilegales convertidos en noticia de cada portada de periódico o televisión, encontrar personas normales que han destacado por hacer algo a favor de la comunidad. El repaso de los años nos presenta personas de diferentes ideologías, dedicaciones y condiciones que han cumplido este requisito. Un reconocimiento humilde pero que es bueno para la colectividad que, en un momento de celebraciones festivas, mira a aquellos que han realizado algo digno de elogio y admiración.

Cada uno busca el reconocimiento de su capacidad creadora, una relación de mutuo apoyo y estímulo. Pero no basta el reconocimiento de los próximos, de mis parientes cercanos incluso de mi tribu o nación. El ideal dice Herman Nohl es la fuerza alegre, una fuerza que nos impulsa continuamente a superarnos, a descubrir nuevos horizontes. El modelo heroico, decía Savater, es a fin de cuentas un servicio de urgencia de nuestra imaginación destinado a alentar en nosotros el símbolo de la independencia radical, de la autodeterminación plena en que el ideal ético consiste. Pero en el héroe no hay que buscar la sobre-humanidad sino aquellos modelos capaces de resistir, héroes frágiles que carecen de valores indiscutibles y que luchan cada día manteniendo el valor de su energía y lo singular que es por otro lado lo más común y la raíz misma de la solidaridad que siguen siendo el respaldo de su voluntad de conseguir la excelencia.

Bienvenida Pérez.

Bienve lleva años de su vida dedicados al trabajo con los demás. Numerosas personas de Ciudad Real han sido partícipes de sus viajes organizados como modelos de convivencia y de aprendizaje cultural. Años y esfuerzos dedicados a actividades que pueden hacer amable la vida de los demás.  Actividades en las que lo lúdico convive con lo cultural, en los que la convivencia amable y cotidiana va creando lazos ciudadanos. Y así ha recorrido países, ciudades y dedicado a ello años y esfuerzos de su vida.

Defensa de los consumidores como actividad que, cuando ella empezó, apenas tenía desarrollo y reconocimiento social. Pero actividad que, en una sociedad de consumo, es esencialmente necesaria para hacer justas las relaciones comerciales y garantizar las condiciones de nuestra compra diaria. Son esfuerzos de décadas que se sobreponen al paso del tiempo y que mantienen activa su vida y su dedicación por encima incluso de sus compromisos personales y familiares.

Y junto a ello, un compromiso personal y colectivo con sus ideas y pensamientos que mantiene vivos en una defensa consciente y respetuosa con los demás. Curiosamente su compromiso político no es entendido por las derechas de nuestra ciudad que consideran eso un valor negativo de su vida. Probablemente estén pensando en tantos y tantos miembros de partidos que han hecho de la política un camino de enriquecimiento por encima de las leyes y principios morales. Pero en Bienvenida su compromiso político es un compromiso de lealtad y defensa de sus creencias personales y sociales. Un valor a considerar en esta sociedad alejada de compromisos y de implicaciones en lo común. Un valor que la ha llevado a comprometerse con su partido y a trabajar como concejal en el ayuntamiento de la ciudad. La política debería ser la prolongación de la ética por otros medios, la ética es el pórtico pedagógico de la política. Porque el hombre, la mujer madura y libre no tiene más vida personal que la social, su personalidad es cívica como han de serlo sus virtudes, sus contradicciones o perplejidades y su felicidad, decía Savater en la Invitación a la ética.

Por todas esas cosas y por su carácter personal afable y conciliador merece ser reconocida como ciudadana ejemplar. Entristece que no lo sea con el voto de todos los representantes municipales, pero eso queda en el debe de los que votaron en contra y no en el suyo.

Francisco León Badía

 Con Paco hemos aprendido a amar el cine muchas personas en Ciudad Real. En tiempos en los que entender la película, conocer a su director, sus actores, las técnicas que utilizaba en cada una de ellas era algo misterioso para los que nos acercábamos cada día a ver la película con su presentación y el cineforum posterior. Pero sobre todo hemos aprendido a mirar con la mente abierta con el deseo de aprender, de disfrutar de aquello que nos llegaba con el nuevo lenguaje que representaba el cine.

Francisco Badía Yébenes, Paco Badía, nació en Ciudad Real en 1940 y estudió en los Marianistas, donde ya puso en marcha el cine club Alarcos. Empezó a estudiar Matemáticas y Arquitectura en la Complutense, pero finalmente se inclinó por el cine. Se licenció en Dirección en la Escuela Oficial de Cine y en 1961 se incorporó a la Samuel Bronston Productions, y después a la plantilla de comentaristas de la revista CineStudio.

Cuando vuelve a Ciudad Real, a finales de los 60, participó en la puesta en marcha del Juman Club, que abrió la posibilidad de ver buen cine en la ciudad a muchas personas. Puso en marcha las primeras Jornadas de Orientación Cinematográfica, las Selecciones Cinematográficas del Cine Castillo que presentaban  películas en versión original. Su interés por el cine nos lo ha trasmitido a muchas personas de esta ciudad ofreciendo la posibilidad de ver excelentes películas, de aprender a ver y disfrutar con ellas. De esta manera ha sido educador de muchas generaciones además de crítico y comentarista. Un activista por la buena cultura de la ciudad. Aprender a mirar, a escuchar no es tarea fácil y las propuestas cinematográficas de Paco han sido una buena enseñanza para muchas personas de esta ciudad.

Cada año se eligen ciudadanos ejemplares en la ciudad, personas normales que destacan por su dedicación a la comunidad en sus aspectos sociales, culturales, humanitarios o de cualquier clase. Ciudadanos que ejercen su vida cotidiana en nuestra comunidad con la voluntad de construir una ciudad mejor, un espacio de convivencia amable y más igual para todos. No hay demasiados por desgracia, pero somos capaces de encontrar ejemplos de este buen hacer y buen comportarse entre nosotros. Bienvenida y Paco son dos buenos ejemplos de cómo ello es posible en estos tiempos difíciles.