Fábricas del olvido. La azucarera de Ciudad Real

La Azucarera de Ciudad Real/D.P

La Azucarera de Ciudad Real/D.P

Desde la Atalaya se pueden ver las naves industriales que se conservan de la antigua instalación de la Azucarera

Desde la Atalaya se pueden ver las naves industriales que se conservan de la antigua instalación de la Azucarera de Ciudad Real. Naves abandonadas que hablan de otros tiempos industriales.  En octubre del año 2007 comenzaba el desmontaje de la fábrica y en 2010 se volaba el silo de lo que había sido durante años la Azucarera de Ciudad Real. Quedan en pie, como testigos de la antigua instalación, dos de sus naves en una esplanada muestra de la actividad de otros momentos

La industria ha generado instalaciones y desarrollos de gran celeridad, pero también rápidas obsolescencias. Edificios que representaban la modernidad y el progreso y se aceptaban con su dura presencia como generadores de actividad económica y empleo quedan abandonados. Los cambios de las situaciones económicas, sociales y de los sistemas tecnológicos utilizados producen un rápido envejecimiento de las estructuras productivas. Edificios abandonados, demolidos o convertidos en museos del tiempo y del olvido.

Desde la Atalaya se pueden ver las naves industriales que se conservan de la antigua instalación de la Azucarera de Ciudad Real. Naves abandonadas que hablan de otros tiempos industriales.  En octubre del año 2007 comenzaba el desmontaje de la fábrica y en 2010 se volaba el silo de lo que había sido durante años la Azucarera de Ciudad Real. Quedan en pie, como testigos de la antigua instalación, dos de sus naves en una esplanada muestra de la actividad de otros momentos.

En el año 2010 se volaba el silo de lo que había sido durante años la Azucarera de Ciudad Real/ B. Barba (archivo Lanza)

 

Nacimiento de Azucarera de Ciudad Real

La remolacha azucarera es una planta de ciclo bianual. En el año de siembra acumula sacarosa en la raíz principal, mientras que en el segundo año tiene flores y fructifica. Para la producción de azúcar interesa sólo la fase vegetativa (primer año), siendo lo adecuado recolectar cuando tiene lugar el máximo de acumulación de sacarosa en la raíz.  En 1970 nacía la empresa Azucarera de Ciudad Real S.A propiedad de Hijos de Carlos Eugui S.A que había estudiado el traslado de la fábrica de Pamplona a Ciudad Real. En 1971 las dos grandes empresas del sector Sociedad General Azucarera Española S.A y Ebro Agrícola S.A compran la empresa.

El 11 de noviembre de 1971 el diario Lanza anunciaba el inicio de la construcción de la Azucarera con un presupuesto de 600 millones de pesetas y en octubre del año siguiente, 1972, ya se anunciaba el próximo funcionamiento de la instalación con una campaña en la que se pensaban tratar 30.000 toneladas de remolacha que entonces se pagaba a 1.580 pesetas cada tonelada. En el anuncio de su construcción la crónica decía que la fábrica podría dar trabajo a un colectivo de 150 personas que en plena temporada llegaría a 400 y que molturaría 120.000 toneladas de remolacha produciendo más de quince millones de kilos de azúcar. Una gran instalación con aspecto sobrio del hormigón de las fachadas y de sus edificios con volúmenes cerrados.

A partir de 1972 cada octubre los tractores llegaban con su carga de remolacha a la fábrica que comenzaba humeante su etapa de producción que venía a durar unos 100 días. La carretera de Toledo era testigo de la acumulación de vehículos y de la larga fila de tractores que esperaban su entrada en la fábrica. En ocasiones los vertidos de la fábrica se notaban en el ambiente de la capital y obligaron a adoptar diferentes medidas correctoras.

Camiones repletos de remolacha llegan a la Azucarera/ J. Jurado

Camiones repletos de remolacha llegan a la Azucarera/ J. Jurado

 

Un desarrollo de décadas

En 1976 la campaña total española preveía una cantidad de ocho millones de toneladas de remolacha de las cuales 1.200.000 correspondían a Ebro Centro. En 1995 la Azucarera de Ciudad Real S.A será absorbida por la Sociedad General Azucarera Española. En ese momento, el cultivo remolachero y el azúcar al igual que la leche se hallaba sometido a una producción de cuotas nacionales. En la remolacha se trata de cuotas en poder de las industrias, aunque por los acuerdos interprofesionales se hagan los repartos en función de los niveles de producción de cada explotación en los años precedentes.

La evolución de la industria remolachera pasa por diferentes etapas y así en 1996 se cerraba la fábrica de La Garrovilla por reducida producción. En la fábrica de Ciudad Real, en su etapa final, se recibía una producción importante. En 1998 se recibe una producción de 660.000 toneladas de remolacha, aunque ese mismo año, en abril, se hablaba del posible cierre de la fábrica de Ciudad Real tras la fusión de Ebro Agrícola y Azucarera Española (SGA). En el informe del Instituto para la pequeña y mediana empresa de 1990 la Azucarera ocupaba el primer lugar de industrias de Ciudad Real con un volumen entre 3.000 y 4.000 millones de pesetas.

En el año 2000 con la reforma de la OCM se produce un recorte de la producción de 23.000 toneladas que suponía una reducción de 3.000 toneladas de azúcar. La campaña 2004-2005 recogía 535.000 toneladas que provenían de 3.710 hectáreas de la provincia de Cuenca con 303.000 toneladas de producción, 2.887 de la provincia de Ciudad Real con 204.000 toneladas de producción y una menor aportación de 366 hectáreas de la provincia de Toledo con 28.000 toneladas de producción.

La última campaña completa fue la del 2005 ya que, en la siguiente campaña, ante los anuncios de cierre la recogida de remolacha apenas llegó a 22.000 toneladas. Desde 1970 a 2007 treinta y siete años de historia de una fábrica importante para Ciudad Real por el volumen de trabajo y la repercusión en el sector agrícola de la provincia.

 

Final de una actividad

La fábrica siguió funcionando hasta la campaña de 2005 en que sigue recogiendo remolacha de los agricultores de la zona. El cierre de la fábrica suponía el final del trabajo para cuarenta personas que sumadas a los cierres de Valladolid y Salamanca representaban la pérdida de trabajo para 400 personas. Las máquinas debían ser inutilizadas y convertidas en chatarra para poder acceder a las ayudas concedidas por el cierre de la actividad. En marzo de 2006 una manifestación en la ciudad revindicaba unas condiciones dignas para el final de actividad de la empresa. Porque las fábricas son instalaciones, edificios y maquinaria, pero sobre todo son personas que trabajan en ellas que mantienen la memoria de su actividad y de su producción.

El Ministerio de Cultura estudia, en la actualidad, una modificación de la Ley de Patrimonio Histórico para incluir el patrimonio industrial como parte de esta. Por la importancia de su aportación a la historia de la arquitectura, de la tecnología, pero sobre todo como memoria del trabajo, como recuerdo de la actividad de muchas personas. En Castilla-La Mancha cuando hace años el Partido Popular modificó la Ley del Patrimonio Histórico recibió una propuesta del Partido Socialista para incluir un capítulo sobre el patrimonio industrial que ignoró totalmente eliminando prácticamente la presencia de esta realidad dentro del conjunto del patrimonio.

En Ciudad Real las instalaciones industriales que han existido han ido desapareciendo en las últimas décadas: fábrica de cervezas el Alcázar, la Quesera, la de piensos Biona, Caserío Vigón o la Azucarera entre otras. De todas ellas han desaparecido sus restos de edificación para convertirse en solares y albergar nuevas construcciones. Este pequeño resto de la Azucarera es un testigo de tiempos de pequeñas pero importantes industrias de nuestra ciudad.