Faros y silos en el paisaje

Diego Peris Ciudad Real
Presentación de proyecto del Faro de Ajo

Presentación de proyecto del Faro de Ajo

Los elementos de la arquitectura industrial como son los silos de los que tenemos 126 repartidos por toda Castilla-La Mancha la Red Nacional son edificios de especial interés por muchas razones. La red de Silos comienza a construirse en 1950 y llega hasta 1987 en que se construye el último de ellos (Navahermosa). Construcciones repartidas de forma desigual por todo el territorio. Un patrimonio que por sus condiciones históricas de realización y por su significado como obra de arquitectura e ingeniería merece una valoración y aprecio de la comunidad

El Ministerio de Obras Públicas y Trasportes publicaba en 1991 el libro titulado ‘Los faros españoles: historia y evolución’, que hacía un recorrido sobre los faros españoles y su historia a lo largo del tiempo. En la presentación, su autor Miguel Ángel Sánchez Terry recorría las diferentes publicaciones que sobre el tema se habían realizado sobre el conjunto de los faros españoles o sobre faros de determinadas comunidades o zonas.

Faro de Ajo

Faro de Ajo

Las señales costeras eran insuficientes desde el momento en que la navegación se alejaba a grandes distancias y necesitaba referencias, por lo que comenzaron a surgir elementos que ayudaban a la navegación especialmente de noche o en días de mala visibilidad. El faro de Alejandría, diferentes faros de época romana o de épocas posteriores van dejando referencias en las costas de diferentes países. El faro de Buda construido en el delta del Ebro con una estructura metálica es todo un referente del avance de las estructuras de la época. Laurent inmortalizó esta estructura en una fotografía de 1867.

Los faros españoles

El Plano general para el alumbrado marítimo de las costas y puertos españoles recogía la ubicación de faros en el borde de la costa española cubriendo todo el territorio. Cada faro se representaba con un círculo que indicaba el área que cubría su presencia. La primera comisión de faros que elaboró el Plan General de Alumbrado Marítimo de las Costas Españolas se constituyó en 1847. La ley de 1849 regulaba el impuesto de faros y el Plan General de Alumbrado suponía la construcción de 126 puntos.

Referentes en las costas que con el paso de los años tienen una diferentes significación pero que son elementos esenciales del paisaje del borde de la península ibérica. Localizados en zonas elevadas próximos a la costa y con estructuras verticales para conseguir una mayor altura y permitir una amplia visibilidad desde el mar, son elementos esenciales del paisaje del litoral. Elementos construidos con estructuras de formas cilíndricas o rectangulares que albergan en su remate superior el espacio donde se situaba el mecanismo para la iluminación. El interés constructivo de muchos de estos elementos ha llevado a la convocatoria de diferentes proyectos de rehabilitación. Proyectos que plantean su mantenimiento y conservación y, en ocasiones, su rehabilitación como lugares de posible alojamiento, restaurantes y otras funciones que se hacen atractivas dadas las localizaciones privilegiadas de los mismos.

Referentes del paisaje

Los faros con su volumetría sencilla son referentes en el paisaje. Torres de diferente altura que se hacen visibles desde la distancia, que tienen una presencia significativa señalada simplemente por sus materiales o por revestimientos que acentúan la globalidad del elemento.

El faro de Ajo, situado en el punto más septentrional de Cantabria, en el municipio de Bareyo (Cantabria) es de color blanco, como la mayor parte de estos vigías costeros, y está incluido en el catálogo del Patrimonio arquitectónico y arqueológico del ayuntamiento del año 2015 con una protección integral. Un faro construido en 1930 y rehabilitado en 1980. Para mediados de julio se plantea transformar esta instalación en un faro multicolor decorado con una creación del artista cántabro Okuda San Miguel, en la que empleará 72 colores. El proyecto costará 75.000 euros y cuenta con el impulso del presidente de Cantabria, del Ayuntamiento de Bareyo y de la Autoridad Portuaria de Santander. Una actuación que altera gravemente la arquitectura del faro concebido como un volumen unitario que ahora quedará dividido en una multiplicidad de elementos dibujados sin ninguna relación con el volumen en el que se van a insertar. Alteraciones de un patrimonio que hemos vivido en elementos significativos de nuestro territorio como los silos.

La actuación de `proyectos urbanos que tratan las superficies de determinados edificios debe considerar la base en la que se insertan. Cuando se realizan inteligentemente aprovechan los valores de lo construido, acentúan determinadas características de este y contribuyen a su consideración. Para ello hace falta un proyecto inteligente y respetuoso con el arte que otros han realizado anteriormente. La llamada a la libertad creativa, a las posibilidades de cambio debería hacerse desde el conocimiento de lo realizado anteriormente por otros artistas, otros proyectistas que concibieron y realizaron esas obras que suelen tener un valor significativo en el entorno urbano o en el espacio natural. No son simplemente paramentos, metros cuadrados de superficies en las que podemos desarrollar nuestras creaciones, en algunas ocasiones de muy baja calidad. La fragmentación que introduce el proyecto que hemos visto presentado con todas las autoridades, el artista y un dibujo del proyecto es todo un modelo del ridículo al que nos conducen determinadas ocurrencias.

Rehabilitación

La falta de uso de estas instalaciones plantea su posible rehabilitación como ya se ha realizado en diferentes localidades. Proyectos que quieren mantener su estructura, su imagen y sus elementos esenciales y los reutilizan para actuaciones compatibles con el edificio original. Faros convertidos en pequeños alojamientos turísticos, zonas de restaurantes y bares, ampliaciones de usos en zonas próximas que dejan el faro como lugar de visión del paisaje desde su zona superior… Proyectos que respetan lo existente e introducen nueva vitalidad al propio edificio o a su entorno. La solución no puede ser la de introducir graves alteraciones en lo construido para así tratar de llamar la atención. Si se quiere revitalizar y llenar de vida una instalación como la existente hay otros caminos más respetuosos con el patrimonio y que seguramente serán más rentables socialmente a medio y largo plazo.

Los elementos de la arquitectura industrial como son los silos de los que tenemos 126 repartidos por toda Castilla-La Mancha la Red Nacional son edificios de especial interés por muchas razones. La red de Silos comienza a construirse en 1950 y llega hasta 1987 en que se construye el último de ellos (Navahermosa). Construcciones repartidas de forma desigual por todo el territorio. Un patrimonio que por sus condiciones históricas de realización y por su significado como obra de arquitectura e ingeniería merece una valoración y aprecio de la comunidad.

Las características singulares de estos edificios los convierte en referentes en el paisaje de nuestro territorio por sus dimensiones y la sencillez de los volúmenes construidos. Referentes que tienen su importancia por sus dimensiones, sus formas geométricas de gran sencillez y sus colores austeros (blancos o en ocasiones con ligeras coloraciones ocres de algunos de sus elementos). Construcciones que merecerían rehabilitaciones inteligentes para nuevos usos.