Ana de Miguel: invito a los políticos que quieren legalizar la prostitución a que la practiquen durante una semana

Julia Yébenes Ciudad Real

La escritora y profesora de Filosofía Moral y Política en la Universidad Rey Juan Carlos, participó esta semana en Ciudad Real en las II Jornadas contra la Trata y la Prostitución,

Ana de Miguel (1961) es una de las voces más reputadas del feminismo en España, por sus investigaciones y aportaciones sobre los comportamientos sociales entre las personas, todos provenientes, según dice, de fenómenos construidos por una cultura que sigue humillando a las mujeres. Habla de la prostitución y de la “escuela de desigualdad” que es su antesala, la pornografía, donde ‘estudian’ muchos jóvenes. Y también habla de las falsas libertades, basadas en el mito de la libre elección que analizó en su exitoso libro ‘Neoliberalismo sexual’. De Miguel, que es escritora y profesora de Filosofía Moral y Política en la Universidad Rey Juan Carlos, participó esta semana en Ciudad Real en las II Jornadas contra la Trata y la Prostitución, a pocos días del Día Internacional contra la Explotación Sexual y la Trata de Personas que se celebra este 23 de septiembre, donde alzó la voz contra aquellos líderes políticos que apuestan por regular el sexo bajo pago como un trabajo. Actualmente está inmersa en un compendio sobre moral para adolescentes, y está alertando en sus escritos de la llegada del transhumanismo, otro fenómeno desigual centrado en “el abandono del ser humano tal y como lo conocemos”, con la ciencia y la tecnología al servicio de una minoría millonaria.

PREGUNTA.- ¿Por qué la pornografía se ha convertido en el marketing de la prostitución a través de la que acceden muchos jóvenes?

RESPUESTA.- Hay que observar y estudiar a nuestra sociedad. Son los jóvenes y también los señores mayores y de mediana edad los consumidores de pornografía, y no es que ellos hayan pedido que haya más, sino que ha sido una demanda construida como son todas las demandas. Nadie dijo querer teléfonos móviles o que existiera google, y se nos dieron. No han sido necesidades humanas, no hay movimientos sociales que lucharan por ello y la pornografía es igual, es impuesta a los jóvenes y a los mayores. Lo que pide la sociedad y los jóvenes cuando se manifiestan son trabajos dignos para vivir y autonomía. Hay que pensar porqué y vamos a ver si no está relacionado para que aguanten esos trabajos basura.

P.- ¿Y dónde está el origen de esta perversión?

R.- Vivimos en una sociedad cada vez más desigual y estamos viendo las consecuencias de lo que está sucediendo.  Yo me crié en los años 70 en una sociedad un poco más modesta y con la idea de vocación. Sabías que si hacías equis esfuerzos y trabajos podías llegar a colocarte en un ámbito que te gustaba. Por el contrario, ahora mis estudiantes comentan que no van a trabajar en lo que les gusta y que tendrán salarios basura. Qué manera de hablar es ésta en uno de los países más ricos del mundo. Cómo nos han metido en la cabeza este pensamiento que además va acompañado del mensaje de que la auténtica libertad es la sexual, y no el tener un buen empleo o poder elegir entre varios. La libertad es follar mucho y ver pornografía. Les están robando el futuro porque es triste identificar un concepto tan valioso (libertad) con la identidad y las prácticas sexuales. Se les da sexo en vez de asegurarles un empleo que los realice, y que les permita tener una vivienda propia, autonomía e independencia. Y se les prioriza el sexo con la tontería de anuncios como ‘tú que no aceptas las reglas, tú que eres rebelde’ para venderte un pantalón roto y llevarte a la pornografía y hacia el mensaje de que si haces mil mamadas sin reciprocidad eres una persona guay. Hay mucho que pensar porque nos están tomando el pelo y a los jóvenes más.

P.- ¿Y qué habría que hacer para advertir de este pensamiento tan normalizado en la sociedad difícil de detectar?

R.- Desde el ámbito de la filosofía creo que hay tener las ideas claras, pocas pero claras para que sean la palanca sobre la que nos apoyamos para comprender el mundo y cómo podemos cambiarlo. Habría que hacerse preguntas en torno a qué vida queremos llevar como seres humanos, qué instituciones queremos impulsar y qué otras, como la prostitución, deberíamos erradicar porque es una escuela de desigualdad humana. Es una escuela donde los chicos varones aprenden lo que es una chica y lo que se puede hacer con ella, una boca donde meter su pene… Por mucho que vivamos en una sociedad en la que se vende la igualdad como valor, hay otra verdad en la que la sociedad y los políticos toleran el mundo de la pornografía y su traslado gratis a todos los móviles de niños y niñas del mundo. Hay algo que pensar.

P.- ¿Y los hombres, como principales consumidores de la prostitución, no deberían ser más activos como activistas contra estos modelos?

R.- Sí, algunos lo hacen pero hay que hacer una reflexión. Cuando yo estudiaba la historia del movimiento feminista me di cuenta de que fueron las mujeres y el feminismo quienes lucharon por el derecho al divorcio,  los hombres nunca lo quisieron aprobar, aunque tenían el poder político. Esto nos tiene que hacer reflexionar… De alguna manera ellos estaban cómodos. A los hombres los tengo en súper alta estima, y cuando tienen un objetivo van a por él y no se entretienen, mientras que las mujeres históricamente hemos tenido que concentrarnos en llegar a ser personas, en tener los derechos mínimos, básicos, y no nos ha dado tiempo de tener otro objetivo. Además hemos sido las cuidadoras de los hijos, de los padres. Cuando escucho a los políticos o políticas que dicen que hay que legalizar la prostitución, que no hay que ser puritanos, que es un trabajo, yo sólo les pido que nos lo muestren ejerciéndola. Yo los llevo a que durante una semana la ejerzan y que demuestren que no son hipócritas y que lo que quieren es que se prostituyan las personas que no encuentran otra cosa.

P.- Como estudiosa del movimiento feminista, ¿qué hitos ha conseguido y en qué fase se encuentra?

R.- Tal como sabemos, las mujeres debemos al feminismo la dignidad, la igualdad y el grado de autonomía que podamos tener. El voto, la educación o el divorcio son conquistas feministas, hoy lo sabemos, así como es un movimiento social que nos ha permitido a mujeres muy dispares observar que vamos juntas o nada. En la actualidad el mensaje feminista se ha masificado y ha llegado a muchísimas más personas. Eso tiene una parte muy buena pero tiene una parte que está derivando en una gran confusión porque ha cundido la idea de que el feminismo es cualquier  cosa, que cualquier decisión que tome una mujer por el hecho de decir que la toma libremente es ya feminista. Hay unas versiones que pretenden dar una visión muy individualista del feminismo, que se puede hacer dé la gana, mientras que como en el socialismo, el comunismo o el ecologismo hay que aceptar unos principios, unos valores y tener una visión compartida del mundo. En este momento que está más extendido el feminismo está propiciando que algunas personas lo quieran redefinir haciéndose un traje a su medida. Y como esta mezcla de biografías e ideas hoy vende mucho en las redes se difunde mucho y es muy negativo porque genera confusión, que es el caldo de la desigualdad. Cuanta más confusión haya en la vida social y en la mente de los jóvenes, más desigualdad habrá.

P.- ¿En qué está trabajando usted en la actualidad?

R.- En un documento divulgativo de ética para jóvenes de 13 ó 14 años, que estoy un poco estancada, y en la universidad trabajo en el trashumanismo, que sería el abandono del ser humano tal y como lo conocemos, con la humanidad dando un paso hacia adelante. Uno de sus rasgos es que se podría vivir hasta los 150 o 200 añas y en esto los multimillonarios del mundo están poniendo grandes cantidades de dinero. Y la pregunta es como sociedad si hemos pedido esa prolongada senectud, si ya no podemos en la mayoría de los casos vivir con dignidad. Ese trashumanismo sería para una minoría muy específica de millonarios que podrán clonar sus hígados, pulmones, células madre… La ciencia y la tecnología están yendo a crear un ser humano nuevo, que pueda multiplicar artificialmente su salud, sus ideas… Es otra desigualdad. Hasta ahora no era así por la biología y era el destino el que decidía si te morías a los 40, u 80 años. Ahora será la ciencia y el dinero y eso hay que investigarlo. También quieren hacer androides que parezcan niños y niñas para que los pederastas dejen en paz a los niños de verdad y puedan satisfacer sus deseos sexuales.