La Vuelta prolonga su buena relación con la provincia

Francisco J. Otero Ciudad Real
En 2011 la Vuelta salió de Almadén/ Elena Roda

En 2011 la Vuelta salió de Almadén/ Elena Roda

Almadén acoge este sábado la llegada de la octava etapa, que sale de Linares. La Vuelta ha llegado o salido de Ciudad Real 32 veces con esta.

La primera vez que La Vuelta paró en la provincia fue en 1948. Era la octava edición de una prueba que apenas había se había corrido un par de veces antes de la Guerra Civil. Valdepeñas fue el lugar. Valdepeñas, parada y fonda camino de Andalucía. O de regreso de ella, porque en las dos direcciones, la Vuelta se ha detenido allí. Ese primer día fue el 14 de junio de 1948, el día que comenzaba la carrera, aunque fue la segunda etapa, porque por la mañana, en la Casa de Campo se corrió una contrarreloj de apenas 14 kilómetros en la que se impusieron Julián Berrendero, que se retiró mediada la Vuelta por el fallecimiento de su padre, y Bernardo Ruiz por nada menos que un minuto con respecto a sus rivales. Este último iba a dominar la ronda en una pelea a cara de perro con Langarica.

De Aranjuez, el pelotón partió para Valdepeñas, 198 kilómetros de recorrido vespertino acompañados por la lluvia. El pelotón, no tan nutrido como en la actualidad, llegó a Valdepeñas, donde le esperaban “cerca de 10.000 personas” si hemos de creer la crónica de Logos que publicó Lanza entonces. “La organización de la entrada resultó perfecta. En una tribuna se hallaban las autoridades locales y jóvenes ataviados con trajes regionales que ofrecieron primas a los primeros en llegar”. Los primeros fueron el belga Gielen, que le sacó media rueda a Langarica. Completó el podio el también belga Lesage.

Hubo que esperar once años para que la Vuelta volviera a parar en la provincia. En 1959, Manzanares fue el punto de salida de la segunda etapa, con dirección a Córdoba, donde ganó Antonio Karmany, que se aupó al liderato que perdió en la séptima etapa. Antonio Suárez fue el ganador de aquella Vuelta, la única ocasión en la que la ronda ha parado en Manzanares.

Los sesenta

Los sesenta fueron otra cosa en lo que respecta a la relación de la Vuelta con Ciudad Real. En el 62 repitió Valdepeñas, que es, junto con Alcázar y Ciudad Real, la localidad que más veces ha acogido a la Vuelta, siete. Aquel año la Vuelta salió de Barcelona y tras recorrer el Levante y Andalucía, recaló en La Mancha. La décima etapa fue de Valdepeñas a Madrid. Ganó el holandés Albertus Geldermans. El alemán Rudo Altig ganó en Bilbao, donde concluyó la ronda española.

En mayo del 68 en París se vivía una revolución, pero en España las cosas iban más despacio. Si no, lean el comienzo de la crónica publicada en Alarcos por “Yo”, desde Alcázar donde llegó y salió la Vuelta: “Alcázar (corazón de La Mancha), vistió sus mejores galas para recibir a los paladines de esta última serie de la ya popularísima Vuelta Ciclista a España”. Y sigue: “Con una organización perfecta, en tan magno acontecimiento, y con el entusiasmo de nuestro alcalde, señor Molina, y un buen número de colaboradores, ha logrado la felicitación unánime de cuantos acompañantes en número de varios centenares, en informe caravana publicitaria y compañeros de Prensa de España, llegaron a esta ciudad”. Aunque el cronista tarde en decirlo ganó Errandonea una etapa que venía de Almansa. El líder era nuestro conocido Rudi Altig. Al día siguiente, la Vuelta se despidió de Alcázar en dirección a Madrid, donde ganó Txomin Perurena. El ganador final de aquel año fue, nada más y nada menos que Gimondi, con algo más de dos minutos de ventaja sobre Pérez-Francés.

Al año siguiente, se repitieron las etapas, pero cambió el sentido. La Vuelta llegó desde Madrid a Alcázar, donde ganó el belga Steegmans. Al día siguiente, la etapa terminó en Almansa, con triunfo de otro belga, Sels. El triunfo final fue para el francés Pigneon, por delante de un ilustre castellano-manchego, Luis Ocaña, que apenas llevaba un año como profesional y que en 1970 se impondría en la Vuelta.

Los setenta

Alcázar siguió siendo protagonista en los setenta. En el 73, la carrera llegó a la localidad manchega desde Albacete, prolongándose el “idilio belga”, pues en sus calles se impuso Nassen. Al día siguiente, la etapa unía Alcázar con Cuenca, donde ganó otro belga: Deschoenmaecker. Fue, sin duda, una Vuelta muy flamenca, pues la ganó un tal Eddy Merckx ante Luis Ocaña, en un duelo que se repitió muy a menudo, en España o en Francia. Aquel año, el criptanense Jesús Manzaneque fue décimo. Luis Bergareche era por entonces el director de la carrera. A nuestro compañero Joaquín Muñoz le dijo, en las páginas de Lanza, que no había visto en su vida “tanto público aplaudiendo en las cunetas, en los pueblos, en las aldeas… Esta Mancha es única”.

La Vuelta solo iba a para en la provincia una vez más esa década, en 1974, el “debut” de Ciudad Real. La etapa salía de Córdoba y parece que fue un infierno por la fuerte lluvia, las malas carreteras, el frío y el viento, según explicaba Lanza en las tres páginas que dedicó al evento. Ganó, cómo no, un belga, Peels, que se impuso al sprint en el Príncipe Juan Carlos. Manzaneque fue tercero. Por cierto, que García Sánchez, desde Puertollano, alertaba de que el paso por la ciudad industrial había sido un desastre, ya que después de pasar el primer pelotón se reanudó el tráfico con el que se encontraron los siguientes corredores. “Todo ello está motivado porque a una población de la importancia de Puertollano donde había que atravesar un largo trayecto urbano nadie le había comunicado nada oficialmente, ni se sabía itinerario. Solamente unas horas, muy pocas, antes de la carrera, un señor que dijo ser representante de la Vuelta llamó por teléfono a la Policía Municipal para preguntar por dónde habían de pasar”.

La Vuelta salió al día siguiente hacia Toledo, donde se impuso Txomin Perurena. Al final de la Vuelta, el maillot amarillo fue para José Manuel Fuente.

Los 80 en Tomelloso y Campo de Criptana

En los 80 la Vuelta se olvidó de Ciudad Real. Solo el año del Mundial, el 82, paró la Vuelta en la provincia. Lo hizo, eso sí, dos veces en una, porque aquella edición, que ganó el mítico Marino Lejarreta por la descalificación por dóping de Ángel Arroyo, llegó desde Albacete a Tomelloso  y por la tarde se disputó una crono individual hasta Campo de Criptana: 35 kilómetros en los que impuso su ley Ángel Arroyo, aunque no le sirviera posteriormente para nada. Por la mañana, en Tomelloso había ganado Vanhaerens que era, ¿lo adivinan?, un sprinter belga. “El día de ayer fue auténtica fiesta en Tomelloso y Campo de Criptana, no solo porque pasaba la Vuelta, sino porque entre los ases del pedal corría un manchego, el líder del Gran Premio de la Montaña, José Luis Laguía, en el que sus paisanos de Pedro Muñoz tenían mucha confianza”, escribía en Lanza Alarcos, enviado especial. Al día siguiente, la etapa unió Campo de Criptana con San Fernando de Henares, donde se impuso el belga Sprangers. Esa fue la única experiencia tanto de Tomelloso como de Campo de Criptana en la Vuelta.

Un salto largo

En los 90 la Vuelta se olvidó de Ciudad Real. No paró en la provincia durante toda la década, hasta que lo hizo de nuevo en Valdepeñas, ya en 2000 y ya en agosto, porque la Vuelta decidió no competir con el Giro como preparación al Tour. Ganó el holandés Koerts en un Valdepeñas que dobló su población según se podía leer en Lanza. El líder, el suizo de la ONCE Alex Zülle, al que por entonces en Lanza llamábamos Zuele. Fue la etapa más larga de aquella Vuelta que acabó llevándose Roberto Heras, que reinaba por entonces en el ciclismo español pre operación Puerto. De Valdepeñas, la Vuelta fue a Albacete, donde se impuso el ilustre Óscar Freire y donde la Diputación rindió homenaje a Óscar Sevilla.

Valdepeñas repitió en 2003, la última parada por el momento de la Vuelta en la localidad vinatera. Ganó el sprinter italiano Petacchi una etapa que había nacido en Albacete. Isidro Nozal vestía de amarillo, que hasta 2010 no fue rojo, y soñaba con coronarse en Madrid hasta que en la penúltima etapa, en una contrarreloj en El Escorial, el inefable Roberto Heras se lo arrebató por apenas 28 segundos.

2005, el año de Ciudad Real

Llegamos a 2005, el año en el que la Vuelta se quedó a vivir en Ciudad Real para celebrar el cuarto centenario del Quijote. Llegó a Puertollano desde Córdoba. La etapa siguiente fue de Ciudad Real a Argamasilla de Alba. Y aún hubo una tercera etapa, que salió de Alcázar de San Juan para desembocar en Cuenca. El triunfador de aquel paso fue, sin duda, Petacchi. El italiano, que había ganado en 2000 en Valdepeñas, se impuso en las metas de Puertollano y Argamasilla. Al podio, como líder, subió en ambas ocasiones el australiano McGee. “Don Petacchi de La Mancha”, titulaba por entonces Wenceslao Montarroso, en una etapa, la de Argamasilla, marcada por el calor y en la que por haber, hubo, incluso, una amenaza de bomba.

Las autoridades de la época cortan la cinta de la salida / J. Jurado

Las autoridades de la época cortan la cinta de la salida / J. Jurado

La Vuelta la ganó, una vez más, Roberto Heras. Fue el principio de su fin, porque dio positivo por EPO en la penúltima etapa y le quitaron una Vuelta que le devolvieron en 2011 tras un fallo del Supremo.

Continúa el idilio

La Vuelta comenzó entonces una “relación larga”, un noviazgo casi, con Ciudad Real, con la capital, que iba a ver pasar a los ciclistas de 2005 a 2009 de manera ininterrumpida. Puertollano se saltó solo 2006; en el resto hubo un “trío”.

En 2006 ganó González Arrieta. La etapa venía de Jaén y se formó una escapada. A Ciudad Real llegó un grupo de cuatro. Arrieta se impuso en el sprint al kazajo Fofonov, el suizo Loosli y el danés Bak. Vinokurov era el líder, seguido de Valverde. El primero acabó enfundándose el maillot amarillo en Madrid con algo más de un minuto de diferencia con el murciano. Los ciudadrealeños, y los puertollaneros, porque la etapa pasó por allí, respondieron y se lanzaron a la calle para recibir a los ciclistas.

En 2007, se repitió el viaje de Jaén a tierras ciudadrealeñas, pero en esta ocasión la etapa terminó en Puertollano para salir al día siguiente de Ciudad Real con dirección a Talavera de la Reina. En la Ciudad Industrial cruzó el primero la meta el colombiano Leonardo Duque, que ganó al sprint, porque Duque era una “rara avis” en un país de escaladores, aunque en honor a la verdad, hay que reseñar que llegó escapado junto a Joan Horrach y el ruso Kolobnev. Menchov era líder entonces y lo fue al final, porque nadie le pudo hacer sombra. El segundo, Carlos Sastre, se quedó a más de tres minutos del ruso. Al día siguiente la etapa salió de Ciudad Real y en Talavera ganó Bennati, que acabaría además vistiendo el maillot verde de los puntos.

Precisamente Bennati ganó al año siguiente en Puertollano, en una etapa de 170 kilómetros que había partido de Córdoba. Ese año Ciudad Real tuvo un protagonismo muy especial, porque el 3 de septiembre se disputó, en un circuito por los alrededores, que enseñó a todo el mundo Alarcos. Ganó el norteamericano Leipheimer, que se puso líder, aunque el maillot no le duró más que un día, porque al siguiente se lo arrebató el francés Chavanel en la etapa que salió de Ciudad Real para terminar en las piedras de Toledo. La Vuelta la ganó Contador, que impuso su ley en el Alto del Angliru.

Los ciclistas pasan por la Puerta de Santa María de Ciudad Real/ VB

Los ciclistas pasan por la Puerta de Santa María de Ciudad Real/ VB

En 2009 la Vuelta salió de Holanda, pero también llegó a la provincia. De hecho, hizo el recorrido que por entonces era ya un clásico, es decir, de Córdoba a Puertollano y al día siguiente de Ciudad Real a Talavera. En Puertollano, donde se llegó con 45 minutos de retraso, ganó al sprint el alemán Greipel. Valverde vestía de oro y conseguiría al final su única Vuelta, que mantuvo a pesar de que al año siguiente fue sancionado con dos años en la famosa Operación Puerto.

La última por ahora

Queda solo una última etapa a la que echar un vistazo antes de que este sábado la Vuelta llegue a Almadén. Precisamente la ciudad minera fue parada de la Vuelta en 2011. Salió de allí la séptima etapa para terminar en Talavera. Más de mil personas se reunieron en la plaza de Waldo Ferrer para despedir a los ciclistas. Almadén andaba por entonces enfrascada en su lucha por conseguir la declaración de Patrimonio de la Humanidad y la salida de la Vuelta fue un acto más en esa campaña.

Aquella fue la última vez que la Vuelta salió o llegó a la provincia. Fue una de las ediciones más curiosas, porque ganó El bisonte de La Pesa contra todo pronóstico, Juanjo Cobo. El cántabro venció en el Angliru y aguantó el acoso de un tal Chris Froome y un tal Bradley Wiggins, además del de Mollema o Nibali con el apoyo de sus compañeros Menchov y Sastre.

Este sábado la Vuelta recala de nuevo en Almadén, una llegada ahora. La provincia se reencuentra con una prueba que le gusta, a pesar de no poder ofrecerle alturas que marquen diferencias y escriban historias épicas. Habrá, eso sí, emboscadas, guerra de guerrillas en el trayecto de Linares a Almadén. Se lo contaremos como hemos venido haciendo los últimos 70 años.

Gráfico de las veces que ha pasado la Vuelta por la provincia

Gráfico de las veces que ha pasado la Vuelta por la provincia