Windsurfistas en aguas interiores

Raúl Fernández Ciudad Real

Varios integrantes del Club Náutico Pantanícolas, con su presidente Eduardo Navarro (segundo por derecha) posan para Lanzadigital en el Embalse de El Vicario / Foto: J. Jurado

Los integrantes del Club Pantanícolas, fundado en 2010 y con su centro neurálgico en el Embalse de El Vicario, acuden allí cuando el viento se lo permite para disfrutar de un deporte en el que compiten con importantes éxitos.

El agua y el viento son los elementos imprescindibles para practicar su deporte, además de sus velas y tablas, más botavaras, mástiles y aletas. El agua la tienen a apenas 10 kilómetros de Ciudad Real, en un escenario como el Embalse de El Vicario. Y el viento necesario llega en días contados, a veces después de semanas sin hacerlo, algo que tratan de aprovechar al máximo para entrenar, practicar y también aprender. Por eso los windsurfistas del Club Náutico Vicario-Pantanícolas atienden casi diariamente a las páginas de internet especializadas en meteorología para encontrar una buena previsión de viento, anunciarla en su grupo de whasap y desplazarse en buen número esa tarde elegida hacia el embalse para navegar. Son los windsurfistas de Ciudad Real, windsurfistas de aguas interiores.

“Cuando empezamos a practicar este deporte aquí no teníamos las previsiones de ahora. Antes estábamos pendientes como los antiguos pastores que intuían las nubes de viento, viendo cómo se movían las ramas de los árboles, la ropa de los vecinos… Aprovechábamos entonces para hacer windsurf. Ahora hay muchas páginas especializadas y sí que podemos preveer antes si podremos practicar”, relata Eduardo Navarro, el presidente del Club Pantanícolas, que recuerda que este deporte no se puede hacer cuando uno puede ni cuando quiere, sino cuando las condiciones de viento lo permitan.

Este club ciudarrealeño nació en el año 2010 con el espíritu de promocionar la práctica de distintas modalidades deportivas, entre ellas el windsurf, kitesurf, kayak, canoa, piragüismo o vela, además también del ciclismo de montaña. “Surgió por una inquietud de un amigo, ya que su padre hacía windsurf en Ciudad Real a finales de los años 80 y tenía material en el garaje. Se llama Raúl Fernández. Este chico y Julián Abarco fueron los primeros que navegaron en Ciudad Real, Julián con windsurf y Raúl, con vela y tabla”, explica Eduardo Navarro, que recuerda cómo en plena juventud, con apenas 18 años, ese grupo de amigos amantes de lo náutico comenzó a aprender las complejidades y habilidades del windsurf: “Lo hicimos viendo los primeros vídeos y libros que había. Todo de forma autodidacta. Empezamos a practicar por los embalses que hay por aquí y luego ya a realizar los primeros viajes a Tarifa, Galicia, Portugal… Estamos en el centro de España y te puedes mover por todos los sitios”.

Ese grupo de unos 10 amigos se fue asentando, dándose a conocer para formar el Club Náutico Vicario-Pantanícolas, con el centro neurálgico en el Embalse de El Vicario en donde ahora cuentan con una zona ideal para hacer windsurf, con sus propias casetas para guardar todo el material de velas y tablas y no tener que desplazarlo. Por eso el número de integrantes ha ido poco a poco aumentando, hasta los aproximadamente 40 que hay en la actualidad. “No ofrecemos cursos reglados porque es muy difícil anticipar una fecha de cuándo va a haber viento, pero aprendemos enseñándonos unos a otro

LA REGATA DEL QUESO DON APOLONIO
El Club Pantanícolas es el organizador de la Regata del Queso Don Apolonio, una prueba que cumplirá este año su octava eidición y que se encuentra dentro del Circuito Regional y del Circiuto Ibérico de Aguas Interiores, luego en ella participan competidores regionales, nacionales y de Portugal que le dan un buen prestigio. En cada edición se va incrementando el número de participantes y también el de molidades, incluyendo además de la clase Windurfing, el Slalom e, incluso, el Foil. “Es una regata que pone a Ciudad Real como punto estratégico del windsurf en embalse”, destacó Eduardo Navarro, presidente del club. Este año esta Regata, cuyos premios son quesos Don Apolonio, tiene previsto celebrarse si el viento lo permite el primer o segundo fin de semana de junio.

Un ambiente y un deporte que desde el club se animó a vivir y practicar para todos aquellos a los que atraiga el windsurf, lo hayan hecho o no alguna vez. “La gente piensa que hace falta olas o condiciones especiales de mar, pero simplemente con que haya una lámina de agua y viento se puede hacer windsurf”, comenta Eduardo Navarro, destacando el embalse de El Vicario como “ideal” para ello: “Nos sentimos afortunados, porque es de los mejores embalses de Castilla-La Mancha para navegar. No solo por cercanía a la capital, sino por la regularidad de viento que tiene. Aquí suele hacer oeste y levante y va con fuerza. El pantano está bien orientado para el viento e, incluso, cuando hace calor parece que se acelera el viento porque hace como una especie de tubo con la sierra de Picón. Ciudad Real tiene la imagen de que es agua sucia, que no huele bien y sí ha habido en algún momento esto, pero ahora está muy recuperado. Ahora hay agua limpia y con una gran fauna de pájaros y flora. Se está fenomenal”.

A la vez, por supuesto, hay que disponer de un material formado por la tabla y la vela, además de botavaras, cabos y arnés para engancharte, junto con aletas. Materiales más complejos conforme el nivel del windsurfista sube para coger más velocidades, que pueden llegar hasta los 70 kilómetros por hora, o para nuevas modalidades que van saliendo, como el foil en la que hasta se llega a volar sobre la tabla. Sus precios oscilan entre los 250-300 euros para lo básico, hasta los 8.000-9.000 euros para los más complejos de competición.

“Es un deporte minoritario. A nivel recreativo sí hay bastante gente que sabe navegar, pero a nivel competitivo no hay tanta. Puede haber 40 o 50 en los campeonatos, a los que no hace falta clasificatoria. Es un deporte técnico, que requiere años de práctica para dominar ciertas habilidades y con material tampoco barato. Con esas dificultades es normal que no haya tanta participación”, explica.

Precisamente en un buen número de competiciones se han venido probando en los últimos años varios integrantes del Club Pantanícolas, capitaneados por el propio Eduardo Navarro, ganador de varias de ellas importantes a nivel regional, nacional e internacional. Entre esos windsurfistas que han competido en regatas están Antonio Díaz, Diego Arrebola, María Valbuena, David Navarro, José María López, Jesús Segura o Francisco Heredia, representantes del club ciudarrealeño en alguna competición.

Unos windsurfistas que, junto a otros componentes del club ciudarrealeño, esperan con ganas que sople el viento para quedar juntos en el Embalse de El Vicario y practicar un deporte que puede parece inexistente en tierras interiores. Pero aquí en Ciudad Real sí que existe. Y un Pantanícolas que anima siempre a conocerlo.

EDUARDO NAVARRO, ENTRE LOS MEJORES DE ESPAÑA
Eduardo Navarro es el presidente del Club Náutico Vicario Pantanícolas, el líder del club y a la vez uno de los mejores de España en su modalidad, tal y como confirman los varios títulos nacionales e internacional que ha conseguido en su trayectoria deportiva. El deportista ciudarrealeño recuerda cómo una anécdota su comienzo en la competición: “Empecé a competir sobre todo a raíz de mi despedida de soltero. Me apuntaron mis amigos, participé y nos encantó a todos los que fuimos. Me alucinó el ambiente, la gente que había en el agua, la estrategia que había que seguir…”. Entre sus victorias, Navarro destaca “el Circuito Ibérico de Aguas Interiores, que cuenta con una gran participación. Lo gané hace cuatro años y me encanta navegar en embalse, además de en el mar, donde cuentan mucho factores estratégicos: cómo cambia la dirección del viento… También el año pasado gané aquí en El Vicario el primer Campeonato Regional de Slalom, donde ahora más gente está participando en la región”, explica un windsurfista con varios títulos regionales y que es ahora líder en la Copa de España de fórmula windsurf tras la primera prueba en Alicante, a la espera de una segunda en junio en Cartagena.