El ‘homicida de la Atalaya’ se topó con el intruso de manera fortuita y disparó en la oscuridad

Belén Rodríguez Ciudad Real
El detenido, saliendo de los juzgados para ser conducido a Herrera de La Mancha / Clara Manzano

El detenido, saliendo de los juzgados para ser conducido a Herrera de La Mancha / Clara Manzano

Los investigadores descartan que haya más implicados en el presunto asalto del chalé, pero no el robo. El septuagenario encarcelado avisó al 091 para que comprobaran cómo estaba el hombre al que tiroteó “para defenderse” y se encontraba “en el suelo de su corral”

Pepe L.M., el librero jubilado de Ciudad Real encarcelado por disparar y matar al intruso que se coló en su chalé de la Atalaya la madrugada del 1 de agosto, se topó con el asaltante de su finca de forma fortuita, cuando, escopeta en mano, salió de madrugada de la casa al patio porque oyó ruidos.

Apenas tuvo tiempo de más, comprobar unos destrozos (la cerradura de la puerta principal estaba forzada). En esa exploración, y según fuentes próximas a la investigación, se encontró a un hombre con una motosierra de su propiedad y disparó en la oscuridad varias veces, en un acto que él sostiene fue “para defenderse”.

Ni está acreditado que el intruso lo amenazara de alguna manera, aparte de con su presencia, ni siquiera que hubiera entrado a robar, aunque parece la hipótesis más plausible. Dos semanas después del homicidio los investigadores también descartan que haya más implicados en el ‘caso Atalaya’, ni otros robos en la zona.

Creyó ver movimientos sospechosos esa tarde

Que el librero, que no es cazador pero tiene licencia de armas, saliera con la escopeta cargada se explica porque esa tarde del sábado 31 al 1 de agosto estaba mosqueado por movimientos que había visto por la zona. Se da la circunstancia de que ese fin de semana no había nadie en los dos chalés próximos al suyo, uno de ellos el de su hermano, que no estaba en Ciudad Real. Pepe L.M. estaba solo y reaccionó así, disparando y matando.

El asaltante estaba en Ciudad Real por casualidad

El asaltante, un hombre de origen hondureño de 35 años con antecedentes policiales por robos y violencia de género, parece que también estaba en Ciudad Real por casualidad,  no tiene ningún arraigo aquí, aunque llevaba tiempo deambulando por Daimiel y un tiempo antes por Valdepeñas.

Tenía problemas de salud mental, pero no era un delincuente

El programa ‘Espejo Público’ de Antena 3, que como otras cadenas de televisión generalistas están siguiendo el caso y la polémica que arrastra por lo que es o no la legítima defensa,  emitió ayer una entrevista con la madre del fallecido, que vive en España y se ha hecho cargo del cuerpo, en la que dice que su hijo tenía problemas de salud mental, pero no era un delincuente.

La progenitora ha contado en esa cadena que si se metió en esa finca posiblemente era buscando refugio, no para robar. La familia del fallecido, que estuvo en el Ejército en España, también se ha puesto en manos de un abogado para ejercer la acusación particular en el caso, que podría tramitarse por la Ley del Jurado.

La conversación con la Sala del 091

El periodista y criminólogo Nacho Abad,  de El Confidencial, y el espacio ‘Espejo Público’ de Antena 3 también difundieron ayer la filtración de la conversación del presunto homicida, un hombre de casi 78 años, con la Sala del 091 de la Policía Nacional la noche homicidio. La charla, que luego han reproducido otros medios de comunicación como Tele Madrid, no tiene desperdicio, por la aparente calma con la que el septuagenario comunica que podría haber matado a una persona.

Esta es la transcripción de la conversación con el policía de la comisaría de Ciudad  Real sobre las dos y media de la madrugada del domingo 1 de agosto:

Policía: “Policía Nacional, buenas noches”.

Hombre: “Muy buenas, mire usted… esta noche he tenido un asalto y unos destrozos y ha habido unos disparos. Aquí hay una persona en el suelo”.

Policía: “Oiga, ¿dónde dice que hay una persona en el suelo? Pero, ¿herida o qué?”

Hombre: “Sí, claro. Herida porque he tenido que defenderme “.

Policía: “Oiga, pero… Espere, espere, espere”.

Hombre: “Sí, dígame”.

Policía: “¿Le ha disparado usted?”

Hombre: “Sí, claro. Lógicamente”.

Policía: “A ver, escuche. ¿Y qué es lo que ha hecho? ¿Dispararle con una escopeta o qué?”

Hombre: “Sí, claro. Lógicamente”.

Policía: “Pero ¡madre mía! ¿Así sin más le ha disparado usted? ¿Por qué no ha llamado a la Policía?”

Hombre: “¿A la Policía? Pero, ¿usted se cree que estando solo aquí voy a ponerme a hacer llamadas por ahí?

Policía: : “Sí, escuche. Esta persona que tiene usted, ¿dónde se encuentra? La que está tirada, ¿dónde se encuentra? ¿Qué se encuentra en el…?”

Hombre: “En el corral de mi casa”.

Policía: “Ah, en el corral. Vale. ¿Esta persona que tiene usted en el suelo está viva? ¿La puede mirar usted? ¿Es un hombre?”

Hombre: “No lo sé, señor. Estas cosas me ponen muy nervioso”.

Policía: “Ya, ya. Pero, ¿qué era? ¿Una persona sola? ¿Un varón solo?”

Hombre: “Sí, era un varón”.

Policía: “¿Tiene usted licencia de armas?”

Hombre: “Sí, sí”.

Policía: “¿De cazador?”

Hombre: “Sí, de cazador”.

Policía: “Ah, ¿vive usted solo?”

Hombre: “Vivo solo, sí”.

Policía: “Y usted dice que ha podido herir a esa persona. ¿La ha visto caerse al suelo?”

Hombre: “Sí, tenía la motosierra en la mano”.

Policía: “¿Quién, la otra persona?”

Hombre: “El motosierra mío”.

Después de esta conversación la actitud de Pepe L.M. fue de total colaboración con la Policía Nacional, según ha explicado la comisaría, incluso esperó a los agentes en un camino, porque no es fácil llegar a la finca Valdelobos desde el carreterín del parque forestal de la Atalaya.

Dos semanas después de esta muerte violenta y en la calle y los medios de comunicación sigue la polémica  (el lunes hubo una concentración en Ciudad Real respaldada por el partido ultra Vox en apoyo de este hombre), él sigue en prisión preventiva en Herrera de La Mancha.

El recurso de su abogado al auto de prisión se ha admitido a trámite, pero la Audiencia de Ciudad Real todavía no lo ha visto ni se ha pronunciado sobre las alegaciones del abogado defensor, ni el resto de partes.