Kasama: el único superviviente del equipo fundacional

Julia Yébenes Ciudad Real
Carlos María San Martín, hace varios meses / J. Jurado

Carlos María San Martín, hace varios meses / J. Jurado

Carlos María San Martín fue uno de los promotores del nacimiento de ‘Lanza’, al que estuvo vinculado 39 años, toda su vida profesional

Carlos María San Martín, más conocido como Kasama, fue el segundo director de ‘Lanza’, tras José Guitérrez Ortega, un diario al que estuvo vinculado toda su carrera profesional hasta que alcanzó la jubilación. En total fueron 39 años al frente de la primera y marcada etapa del rotativo, coincidiendo con el periodo del Franquismo, entre 1943 y 1969 como subdirector y los otros trece restantes, hasta 1982, como máximo responsable. Fueron décadas marcadas de tinta, galeradas y madrugadas interminables.

Quien durante casi cuatro décadas estuviera al frente de la redacción de este diario, en la actualidad con casi 98 años de edad, reivindica el ejercicio periodístico como eje fundamental para el desarrollo de las sociedades y como testigo necesario “de los hechos que nos rodean”. Eso sí, “el periodismo escrito”.

Carlos María San Martín -Kasama-, uno de los promotores del nacimiento de ‘Lanza’ en aquella España en blanco y negro, “soy el único superviviente de la redacción fundadora”, repasa su recorrido profesional en este diario, al que le dieron la opción de impulsar desde Madrid.

Lo hace con menos locuacidad que hace cuatro años, pues le cuesta vocalizar sus recuerdos, experiencias y pensamientos. No obstante, con pocas palabras ordena las etapas de su vida: nació en Madrid en 1920, se licenció en Derecho y estudió en la primera promoción de la Escuela Oficial de Periodismo, que acabó como número dos. Fue entonces cuando Juan Aparicio, delegado nacional de Prensa, le ofreció varias salidas para su futuro, entre ellas Ciudad Real.

Aquí participó en la fundación del periódico encabezada por José Gutiérrez Ortega, quien fuera el primer director hasta 1969. Kasama fue el subdirector hasta ese año y, desde entonces, cogió las riendas del rotativo hasta su jubilación, ya entrada la democracia, en 1982.

Lanza inició su andadura como Diario Gráfico de la Tarde, “para tomar el testigo de la edición matutina de ‘El Alcázar’”, recuerda San Martín, aunque posteriormente, a partir del 1 de diciembre de 1965 empezó a salir como Diario de la Mañana.

Estaba editado por el Consejo Provincial de Ordenación Económica y Social, órgano de la Delegación de Sindicatos, que le hizo ser un periódico del Movimiento “no de iure pero sí de facto”, tal y como explicó posteriormente el propio Kasama.

La vida de San Martín siempre ha estado ligada a Ciudad Real, a donde llegó con apenas 23 años, cuando Kasama pisó Ciudad Real por primera vez, rememora, bajó desde la estación de Renfe por la actual calle Ciruela y se dirigió al hotel ‘España’ en la calle Carlos Vázquez, antes Cuchillería. Poco después, alquiló un piso a un teniente coronel de la Guardia Civil en la calle Jaspe (actual Hernán Pérez del Pulgar) donde inició su vida marital, y más tarde se mudó a un chalet en Villa Carolina en la carretera de Miguelturra.

Siente nostalgia al hablar de su entrega profesional, muy dinámica, pues escribía hasta tres artículos diarios: opinión, la sección ‘La lanza embotó la pluma’ y otros bajo el seudónimo de Honorato de Calatrava en la columna ‘El altavoz’ (más tarde ‘Columna de humo’), además de sus crónicas deportivas como Kasama (acrónimo de su nombre y apellidos) en la cobertura que hacía al Manchego porque “me encanta el fútbol”.

También fue corresponsal de ‘ABC’ y colaborador en Radio Ciudad Real en la sección de Deportes, y entre 1952 y 1969 dirigió el semanario deportivo ‘Arco’.

Entre otros libros, publicó en 1950 ‘El deportivo Manchego de ayer y de hoy’, y fue subdirector de la Hoja del Lunes durante ocho años, hasta 1977.

Su etapa como director en Lanza, según el profesor jubilado de Historia de la UCLM, Isidro Sánchez, “puede definirse como franquismo ‘moderado’”.

Él mismo escribió, como recoge Manuel Espadas en ‘Historia de Ciudad Real’, cómo fue el periodismo de Lanza en la autarquía. “Era libre la crítica municipal, la de deportes, la de espectáculos y otras materias similares. El problema estaba en la crítica política y en la confusión que, intencionadamente, hacían, más que la Administración, los representantes de ésta, entre lo político y lo administrativo”.

A su juicio, el periódico “de un modo u otro, más o menos indirectamente, ha tenido una ligazón, aunque sólo fuese de cordón umbilical, con el mundo de la política provincial”.

Lo dijo en ‘Lanza, diario de La Mancha. Un periódico singular’ que publicño en 1985, donde recoge los nombres y hechos de la fundación del periódico y del personal que trabajó en él durante décadas, desde que empezó a editarse en la Editorial Calatrava hasta que se trasladó a las instalaciones actuales de Ronda del Carmen.

Vocacional

San Martín se define como periodista “vocacional”, un carácter que supo transmitir a dos de sus ocho hijos (“cinco varones y tres hembras”), Nieves y Eduardo, ambos ya jubilados pero con sendas carreras reconocidas.

Tras su jubilación se mudó a vivir a Aguadulce (Almería) junto a su mujer, y volvió a Ciudad Real a finales de 2013, donde tras enviudar al año siguiente sigue residiendo.

En la actualidad, con 97 años, Kasama lleva una vida tranquila, “me levanto, me arreglo, desayuno, veo noticias, leo el periódico y ‘El Semanario de Lanza’, y por la tarde veo partidos de fútbol”.

Dice que come “poco” pero “de todo”, desde guisos a otros platos más frugales en la merienda.

También está pendiente de todos sus hijos, repartidos por distintas ciudades, y de sus nietos, varios de ellos en el extranjero. Precisamente, hace pocos meses uno de ellos le ha dado buenas noticias desde Virginia, tras haber sido papá de dos mellizos. “Tengo muchísimos nietos y también biznietos”, comenta orgulloso, a la vez que muestra fotos de los más pequeños y de toda la familia cuando no faltaba ningún miembro.

Lo que ha pasado en la provincia

Kasama lamenta la desaparición de la edición de ‘Lanza’ en papel, que siguió leyendo día a día hasta el 18 de mayo de 2017, porque “creo que ha sido necesario para entender lo que ha pasado en la provincia” y porque “yo no sé nada de Internet”.

Al menos espera “que permanezca el nombre y la cabecera” porque “Ciudad Real debe tener su periódico propio, provincial”.

En cuanto al futuro y ante la vertiginosa deriva de la era digital ve un periodismo eficaz, transmitido a través de redes muy ajenas a su concepción mental, por cuestión generacional. “A saber cómo se van a comunicar”, comenta reflexivo.