El colegio Calderón de la Barca desarrolla un proyecto innovador para niños con autismo asistidos por perros

La interacción entre los niños y este perro es muy grande / Lanza

La interacción entre los niños y este perro es muy grande / Lanza

El Complejo Industrial de Repsol en Puertollano y Fundación Repsol colaboran con este proyecto a través de su convocatoria de ayudas sociales. El colegio Calderón de la Barca es el primer colegio de Puertollano que cuenta con la intervención de un perro en el trabajo diario con alumnos con síndrome del espectro autista (TEA).

Tizón es un perro labrador adiestrado para atender a personas. Desde el mes de enero Tizón acude todos los lunes a clase en el colegio Calderón de la Barca para estar con los más de 300 alumnos. De entre todos ellos, Tizón dedica especial atención a los niños con TEA que habitualmente acuden al Aula Arcoiris, la única aula abierta de estas características en un centro educativo de Puertollano.

A través de la convocatoria de ayudas sociales de Fundación Repsol y el Complejo Industrial de Puertollano, el AMPA del colegio Calderón de la Barca desarrolla este proyecto que consiste en la presencia de Tizón todos los lunes en el centro para apoyar a los niños con TEA del Aula Arcoiris y al resto de alumnos en diferentes áreas y disciplinas.

Se trata, según María Martínez, especialista en intervenciones asistidas por perros, en desarrollar el Programa de apoyo y refuerzo educativo asistido por perros o lo que es lo mismo, Método Pellitero. En este caso el perro se convierte en compañero, en asistente de niños pequeños, desde los cuatro años hasta sexto de primaria en general y en particular, en el aula TEA, desde los cinco años hasta 4º de Primaria. Según María “no estamos acostumbrados a ver un perro en el colegio por eso para los niños es muy motivador”. Para los alumnos con TEA además Tizón supone un elemento de calma porque “aprovechamos esas señales de calma que trasmite el perro para que los niños estén relajados, si tienen alguna conducta estereotipada se pueden relajar acariciándolo y con el contacto”.

Se crean vínculos emocionales muy estrechos con el perro, les hace sentirse responsable de un animal, de un amigo y eso para ellos es muy importante y forma parte de su adecuación al entorno. En el Aula Arcoiris todas las tareas del lunes se hacen con Tizón. Patricia Díaz es especialista en Audición y Lenguaje y trabaja diariamente en este aula. Sus alumnos, dice, “tienen características y necesidades diferentes por eso el programa con Tizón va encaminado a un apoyo individualizado con cada uno de ellos”. Con unos se trabaja en áreas como el desarrollo social, con otros en la comunicación, en el juego, en la integración con sus iguales. Junto con Patricia, María de Gracia Pérez del Campo, especialista en Pedagogía Terapeútica enseña en esta aula tan especial.

Según María de Gracia, “Tizón es un apoyo y una motivación, tanto a nivel educativo como terapeútico”. Cuando los niños conocieron a Tizón, hace ya un año durante el desarrollo de unas jornadas sobre concienciación del autismo, “vimos que mantuvo una interacción con uno de nuestros alumnos con TEA que nunca antes había existido” así que, a partir de aquel momento, remarca, “queríamos a Tizón en el centro y gracias a la Fundación Repsol lo tenemos”.

Uno de los niños junto a Tizón, el perro que se encuentro dentro de este programa / Lanza

Uno de los niños junto a Tizón, el perro que se encuentro dentro de este programa / Lanza

Tanto para el AMPA como para el claustro de profesores, tener un recurso de estas características es algo muy importante y un recurso pedagógico innovador y motivador. María de Gracia Arias es madre de un niño con TEA que acude al aula Arcoiris y profesora del centro. En su hijo está viendo un cambio increíble, asegura, “para él situaciones como cambiar de clase eran algo estresante y ahora, acompañado por Tizón, es casi un juego y una actividad que le encanta”.
Como profesional en educación considera a Tizón, “un vehículo que unifica a todos” puesto que les está enseñando valores sociales, “todos se juntan para hablar con el perrito y eso provoca que los niños que vienen a este aula se relacionen con otros niños del centro”. Desde Fundación Repsol y el Complejo Industrial de Repsol en Puertollano la colaboración pasa por la aportación de 1.500 euros a través de la convocatoria de ayudas sociales que anualmente se publican con el fin de trabajar en proyectos que mejoren la calidad de vida de las personas y Tizón y su trabajo en el Calderón de la Barca es buen ejemplo de ello.