La Asociación de Jubilados Españoles en Ciudad Real reivindica unas pensiones dignas

Lanza Valdepeñas
Cartel de AJE Ciudad Real / Lanza

Cartel de AJE Ciudad Real / Lanza

Ha elaborado un manifiesto en el que critica que la voz de los jubilados es prácticamente inexistente en los organismos decisorios de la organización de la sociedad

AJE (Asociación de Jubilados Españoles) Ciudad Real quiere darse a conocer en la provincia, según explica Luis Gómez, administrador de AJE Ciudad Real residente en Valdepeñas, y, mediante un manifiesto, la asociación aboga por defender las pensiones, a los pensionistas y futuros pensionistas, sin olvidar a las viudas y huérfanos.

AJE es un grupo de pensionistas formado por más de 20.200 en toda España. Participa en diversos actos organizados por las asociaciones de vecinos en sus centros sociales para explicar a los pensionistas y futuros pensionistas sus objetivos y su manifiesto.

Su manifiesto recoge que “la situación político-social en España adolece de una falta de respuesta adecuada en lo concerniente al segmento de jubilados de la vida laboral, cuya voz es prácticamente inexistente en los organismos decisorios de la organización de la sociedad”.

Apunta que “ningún partido político ha profundizado en las necesidades y justas demandas que el segmento plantea”. Es por ello que ha llegado la hora de que esas personas se impliquen en cuantos asuntos les atañen directamente, siendo el motivo principal de la constitución de la Asociación de Jubilados Españoles, formada por “personas que aportarán a la sociedad lo que de ella recibieron: conocimientos, experiencia, saber y priorización de las cuestiones que realmente afectan a sus vidas y entornos familiares y sociales”.

Reivindican “unas pensiones dignas, incluidas las de viudedad, que jamás deberán estar por debajo del salario mínimo de trabajadores en activo y debidamente revalorizadas, conforme al mandato Constitucional (art. 50); unas inclusiones en el sistema de prestaciones de la Seguridad Social de aquellas necesidades, que no caprichos, como son: la vista, el oído y la precariedad dental; unas residencias para mayores públicas que aseguren plazas para todos aquellos jubilados de ellas necesitados; y un tratamiento fiscal justo, que no conlleve una reiteración de la carga impositiva en el I.R.P.F. pues las percepciones de la jubilación no son ningún rendimiento, sino unas asignaciones legalmente adquiridas tras una vida laboral donde ya fueron gravados tales rendimientos”.

También piden “un apoyo fiscal hacia las necesidades de primer orden, como son la luz, gas y agua. No resiste ningún principio de justicia social que continúe la misma carga fiscal, cuando los ingresos, por ley, se han visto reducidos como mínimo en un 40%. Y tampoco resiste un injusto gravamen del I.B.I. sobre viviendas de escaso valor, soportadas por titulares con unos ingresos que difícilmente pueden hacer frente a tan desproporcionada carga impositiva, compradas con el esfuerzo de toda una vida y que, además, ya fueron gravadas reiteradamente a lo largo de los años”.

Afirman que “estas son algunas de las cuestiones que más están incidiendo negativamente en la calidad de vida de los jubilados, aunque hay más. Es por ello que ha llegado la hora no sólo de hacer oír nuestra voz, sino de implicarse en todos aquellos organismos de decisión política y social. Pasemos de ser objetos pasivos, a sujetos activos”.