El Grupo Popular de Valdepeñas pide que se vigile que las obras de la Asunción no perjudiquen este patrimonio

Lanza Valdepeñas
Concejales del Grupo Municipal Popular de Valdepeñas / Maite Guerrero

Concejales del Grupo Municipal Popular de Valdepeñas / Maite Guerrero

Confía en la persona a la que la diócesis ha puesto al mando para pilotar el proyecto de restauración pero solicita que se tenga cuidado con los trabajos

En el último Pleno de la Corporación Municipal de Valdepeñas de este mes de octubre el Grupo Popular apoyó la ayuda económica que el Ayuntamiento de la localidad va a aportar para la necesaria conservación y restauración de la Iglesia de la Asunción, “anteriormente la Iglesia Mayor de Santa María, importante muestra del llamado gótico de los Reyes Católicos”.

Sin embargo, su portavoz, Martín-Miguel Rubio, indica que “el apoyo económico para esta conservación y esta pequeña restauración debería ir unida a la exigencia de que dichas obras y modificaciones no perjudiquen este entrañable Monumento Nacional nuestro, habida cuenta de que modificaciones anteriores sí la han dañado (sustitución de la Puerta de madera los Catecúmenos – ¿alguien sabe dónde está la puerta y sus clavos?-, rebajamiento del tejado sur, etc.). Y esta exigencia se funda en la autoridad moral que tiene este Ayuntamiento para defender el patrimonio cultural de esta ciudad”.

Rubio añade que “el proyecto de restauración que nos ocupa tiene dos objetivos principales: la sacristía y la preciosa cubierta del templo. Existen varios documentos de 1.567 que revelan la ansiedad que tiene ya el pueblo de Valdepeñas en rematar el proyecto que sesenta años antes había elaborado el arquitecto Juan de Baeza. Precisamente ese anhelo se traducía en acabar de armar el tejado, hacer la sacristía y terminar la torre. Cuando nosotros subrayamos el cuidado que se debe tener en la restauración del tejado, salvando las cerchas y los preciosos canecillos en cuyos remates la gubia del maestro extrajo formas zoomórficas, el Sr. alcalde nos dio a conocer algo que no conocíamos: la situación inicial de una Iglesia con bóvedas desnudas, sin techumbre, extremo este que no se compadece con los citados documentos de 1.567. Otra cosa sería decir que durante el largo proceso de construcción – más de ochenta años – la bóveda quedara resguardada sólo por cubiertas provisionales. No obstante, no negamos que el Sr. alcalde, persona estudiosa y de gran curiosidad intelectual, pueda tener otra documentación que nosotros desconocemos. Finalmente, el mismo documento nos habla de una sacristía que se está haciendo en ese mismo siglo XVI. Pues bien, todo ello merece ser conservado con el trabajo más primoroso, como el testimonio de época más importante que tiene Valdepeñas, junto a la imponente ciudad prerromana del Cerro de las Cabezas”.

Rubio considera que “no es propio de un grupo político señalar cuestiones que tienen más que ver con los técnicos que con la política “municipal y espesa”, que diría Rubén Darío, pero poner los ojos en el cuidado de nuestro patrimonio también es  política y, además, alta política. Cuando nuestras antigüedades se pierden, también las generaciones pretéritas se desvanecen para siempre, y la ciudad se queda sin memoria, esto es, sin alma. Dicho esto, confiamos plenamente en la persona a la que la diócesis ha puesto al mando para pilotar este proyecto de restauración. Damos fe de su buen gusto, escrupulosidad y buen hacer. Y le deseamos suerte por el bien de todos los valdepeñeros”.