Carla Reyes, la referente galega

Carla Reyes Uschinsky es presidenta de Executivas de Galicia

Carla Reyes Uschinsky es presidenta de Executivas de Galicia

Hay personas que están predestinadas o tal vez, escriben ellas mismas su destino con sus actos y su manera de conducirse en la vida y muy probablemente sea el caso de Carla Reyes Uschinsky, chilena de nacimiento, belga de formación y gallega de opción.

A día de hoy, parece seguir siendo la misma joven que se manifestaba contra la dictadura de Pinochet. En esos tiempos, universidad y pensamiento crítico iban unidos indisolublemente porque el enemigo estaba claro: el supuesto “estadista” de turno que se llevaba por delante y sin ningún miramiento todo lo que oliera a libertad y a derechos. Hoy, no hay enemigo a batir, no de esa manera ni con esa ausencia de talante pero sí está más activa que nunca la mujer que persigue algo tan simple como la igualdad.

A igual talento, igual trato. Es lo que persigue, entre otros objetivos, la Asociación Executivas de Galicia que preside y desde la que en actualidad está lanzando Referentes Galegas, un directorio que tiene vocación de crecer y que aglutina a todas las profesionales, expertas y especialistas gallegas en todos y cada uno de los sectores desde la pesca hasta la investigación pasando por la industria alimentaria, astronómica o de la automoción con una única premisa: tener una experiencia de más de diez años en su ámbito y estar reconocidas por su trabajo. Pero hasta llegar hasta este momento, la carrera de Carla Reyes está plagada de hitos y siempre, sin perder de vista, esa igualdad que se persigue desde hace más de un siglo y en la que a veces, se dan dos pasos hacia delante y otras, se pelea por no dar dos hacia atrás.

“Llevo más de 25 años en España y sigo pensando lo mismo: cuanto más unidos estemos, mejor” asegura Reyes al hablar de la sociedad en general, “dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra y a veces, varias más”. Hablo con esta mujer tan menuda como fuertes son sus planteamientos sobre la situación actual que está generando un rechazo evidente en algunos hombres que están por la labor por equiparar roles. “En mi casa, continúa, se respira igualdad, paridad. Hay un reparto de responsabilidades y de tareas, que es la clave del asunto” y me cuenta el tema de su último artículo (publicado en el diario El Progreso). Como muchas personas, no entendió la reciente actitud de la tenista Serena Willians, no quiere hacer más sangre y me refiere un último caso que asciende un peldaño más en la escalada del absurdo la propuesta de retirada de un cuadro en el que unas ninfas desnudas intentan seducir a un joven, “¿Eso puede ofender?, se pregunta, a este paso nos vamos a cargar el Arte desde Altamira”…

“Hablemos de lo que realmente importa”

Me sigue desgranando anécdotas, así las considera ella. “Hace poco se celebró la Carrera de la Mujer y en la bolsa que dieron de regalo había infusiones para adelgazar, leche descremada, un yogur cero y un ejemplar de la revista ¡Hola! ¡Y se montó un pollo en las redes!…” Asegura, Reyes Uschinsky, que esta respuesta por parte de la mujer le pareció muy torpe, porque “cuando voy a la peluquería y pido una revista me traen el ¡Hola! y me la leo, ¿quién no lo hace? Hablemos de otras cosas, de lo que realmente importa” se lamenta para continuar relatando “llevo 7 años escribiendo sobre la igualdad y entre otras cosas he encontrado situaciones como la de un autoescuela que cobraba más a las mujeres por sacarse el permiso de conducir, o sobre una campaña publicitaria sobre bebés que usaba camisetas que decían: Bonita, como mamá; listo, como papá. Eso, ahora, son chorradas, porque estamos en un momento en el que podemos provocar un efecto perverso y generar rechazo, directamente. Y en cuanto a lo que pretendemos que se acepte de manera natural y que la mujer se integre en el poder y en la toma de decisiones culturales, políticas o económicas, ahora se está produciendo un conflicto porque el radicalismo está generando rechazo en muchos sectores”.

Chilena de nacimiento y gallega de opción, busca la paridad

Chilena de nacimiento y gallega de opción, busca la paridad

Y tiene más razón que un santo, aunque me acusen de no ser políticamente correcta por no usar un femenino o una más extraña todavía terminación de unaa palabra en ‘e’, por aquello de la inclusión o de la igualdad. Que el dicho esté en masculino no le quita ni un ápice de significado. Nos hemos adentrado, de la forma más natural, en uno de los temas mas peliagudos del momento en el discurso feminista de estos tiempos. Y no se queda atrás Carla cuando afirma “hay consejos de dirección en los que se está por cuota y me parece muy bien. Porque se está. Hay que abrir la puerta y una vez que estás dentro ya puedes demostrar tus habilidades”, afirma con rotundidad. “El ser mujer no quiere decir que seas perfecta, te lo tienes que ganar igual que los hombres, pero lo que no puede ser es que el ser mujer sea un handicap, aunque tampoco debe ser una fórmula para que entren las mediocres. En algunos sectores el hecho de ser mujer está siendo un escudo para todo tipo de mediocridades”. Es lo que tiene no ponerle puertas al campo, pienso, que en ocasiones se cuela de todo y no es lo mejor para la población femenina, ni ahora por motivos obvios, ni antes ni en un futuro.

Carla tiene un discurso muy claro. No sé qué edad tiene, no se la pregunto ni creo que sea importante porque sus palabras y la forma de expresarse habla de una mujer con experiencia tanto vital como profesional. Y de un tema pasa a otro, igualmente con facilidad. Son muchos años pivotando. “Nací mujer, estoy feliz de ser mujer, estoy encantada de tener dos hijas preciosas pero no pretendo la igualdad a secas, ni siquiera la mental, solo pretendo que me dejen hacer mi carrera profesional igual que un hombre, nada más y estamos perdiendo mucho tiempo. Hay que centrar el discurso y la argumentación, porque hay cosas que son necesarias para lograr esa igualdad”.

“Las mujeres tenemos que sacudirnos la culpabilidad de la maternidad”

Y recuerda a día de hoy, con sus hijas ya adultas, cómo lo pasó cuando las tuvo y hasta que crecieron. Al ser chilena su familia era la que formó con su marido, el resto se encontraba en su país, y tuvo que pagar toda la ayuda que necesitó y se queja de que “los hijos te condicionen en el trabajo en cuanto a la capacidad que tengas para escalar. Se ha hablado mucho de la culpabilidad que sentimos las madres y que tendríamos que sacudirnos por completo. Por eso, asegura, necesitamos un marco legislativo que escuche a las dos partes, lo ideal sería ampliar la baja por maternidad y paternidad porque además, continúa, ¿qué pasa con esa mujer que tiene jornada reducida? ¿está al mismo nivel que el hombre en su desarrollo profesional? No parece… La maternidad abre un paréntesis en la vida profesional de una mujer y después, ya no eres la misma. Estos problemas son los que debemos de abordar”, se queja. Es una queja con la que muchas mujeres empatizan porque el tema ya está ahí. En lo que se está de acuerdo es en perseguir la paridad. En lo que se discrepa, es en las formas.

Llegadas a este punto nos adentramos en el mundo empresarial conformado por la mujer. “Ayer leía un artículo, me cuenta, que decía que más de la mitad de los autónomos en el mundo rural son mujeres. Y eso, me parece que es regla general en el resto de los sectores. La crisis ha dejado fuera a muchas mujeres y muchas, han optado por la creación de su propio puesto de trabajo. A mí me parece un dato muy alentador, aunque haya gente que diga que esos autónomos lo son obligados por la crisis. Lo que está claro es que vamos a un cambio en la forma de trabajar y la mujer es la primera que está notando ese cambio y lo está dando”.

¿Tiene alguna particularidad gallega, la mujer empresaria en esta región?, le pregunto porque he pensado si una sociedad tradicionalmente minifundista puede afectar a la hora de emprender. “La mujer pone en marcha un proyecto pensando en que crezca, pero somos más prudentes y el tamaño de nuestros proyectos es menor. Tal vez el hombre tenga más seguridad porque la sociedad le ha dicho que es el macho alfa y puede liderar proyectos grandes y a las mujeres no nos han dado ese rol… A la mujer le cuesta más llegar a la financiación pero ahora, cuando llamas a una entidad te escuchan porque hay una sensibilidad en el ambiente empresarial. Se empieza a creer en proyectos liderados por mujeres”.

La conversación con Carla es apasionante, tanto que solo es al final cuando le pregunto cuál ha sido su trayectoria profesional, cosa que podría haber arreglado con una documentación previa y sin embargo, prefiero que sean las propias protagonistas quienes me cuenten de viva voz su carrera y en cierta forma, su vida. Y así, después de saber que por manifestarse contra una dictadura fue expulsada 6 meses de la Universidad, que asumió que podía estar fuera otros seis y que por eso, cuando le surgió la oportunidad de estudiar en la Universidad Libre de Bélgica aprovechó la oportunidad, no sin antes emplear todo un año en perfeccionar el francés y que después de acabar sus estudios de periodismo comenzó a colaborar con cadenas locales de televisión donde conoció al que es su marido, también periodista y gallego; así entiendo por qué esta mujer es como es y por qué piensa y se expresa de la manera que lo hace. En Bélgica tuvo la oportunidad de cubrir eventos internacionales lo que le permitió ampliar su mente y comprender que somos una pieza en un engranaje que se mueve a nivel mundial.

No es una periodista al uso. No forma parte de una redacción a la que acude cada día, tiene sus columnas de opinión, Casi iguales es una de ellas y en breve se convertirá en un libro recopilatorio, y también dispone de tribunas tanto en radio como en televisión desde la que dar su opinión. Forma parte además de la Asociación Española de Directivos, del Consejo de la Mujer y de algún consejo de dirección. Además de colaborar con otras entidades y empresas como asesora en comunicación aunque su tiempo, y enlazamos con el principio, se centra fundamentalmente ahora en hacer de Referentes Galegas un directorio de calidad, de mujeres profesionales. Pero no superwomans, sino de mujeres que se quitan el traje de expertas cuando llegan a casa y se transforman en esposas o madres. O ambas cosas a la vez. Porque todo tiene cabida y porque todo es mucho más fácil de lo que parece, solo hace faltar verlo además de mirarlo.