La Asociación Cultural ‘Venta de Borondo’ lucha para que no desaparezca una edificación “excepcional” de la arquitectura manchega

A. Ruiz Ciudad Real
David Rodríguez, coordinador del Grado de Historia, presentó a David Cejudo y Miguel Torres / Clara Manzano

David Rodríguez, coordinador del Grado de Historia, presentó a David Cejudo y Miguel Torres / Clara Manzano

El futuro de este Bien de Interés Cultural es evitar a corto plazo su ruina y a largo plazo “plantearnos con instituciones que pase a titularidad pública”

La Facultad de Letras albergó este lunes una conferencia sobre la Venta de Borondo por parte de la Asociación Cultural que, formada en 2016, está sensibilizando y actuando para evitar el desplome de este emblemático inmueble, declarado en 2007 Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento.
El presidente de la Asociación Cultural Venta de Borondo, David Cejudo, y el arqueólogo, Miguel Torres, explicaron las características de esta venta de llanura típica de La Mancha del siglo XVI, una de las últimas que quedan en la provincia, y cuyo “progresivo colapso” se logró al menos detener con una actuación de urgencia en 2018.
Con una inversión de 23.000 euros, logrados mediante la suma de un premio de 6.000 euros en el concurso Semilla Soliss, una subvención de 13.000 euros de Parques Nacionales y lo obtenido a través de diversas actividades de promoción del patrimonio, la Asociación Cultural acometió la intervención de urgencia centrada fundamentalmente en la rehabilitación de las cubiertas de la torre, “emblema del edificio”, y paramentos tanto de la torre como de la nave oeste. Así mismo, se acometieron otras reparaciones en aleros, reja de la ventana de la torre, veleta y mástil, expuso Torres, arqueólogo de estas intervenciones.
Actualmente, en peor estado se encuentran la cubierta de la fachada oriental del edificio principal y algunas escaleras interiores que están “muy degradadas”, además de las zonas más exteriores que son posteriores a la venta-hospedería, comentó Torres, que consideró que el futuro a corto plazo de la Venta de Borondo radica en “evitar su ruina y desaparición” y a largo plazo “plantearnos con instituciones que pase a titularidad pública puesto que los propietarios, siete de Bolaños de Calatrava, no pueden hacerse cargo de la misma y están dispuestos a ceder su gestión”.
Siguiendo las mismas técnicas y materiales autóctonos de la arquitectura popular, se llevó a cabo la intervención de urgencia impulsada por la Asociación Cultural que busca sensibilizar y poner en valor el patrimonio de la comarca. Su esfuerzo favoreció la colaboración del Ayuntamiento de Daimiel y se acometieron labores de limpieza, desbroce y retirada de vegetación, cierre con vallado para reducir riesgos ante posibles derrumbes y encalado, comentaron los responsables de la Asociación que apuesta por impulsar un proyecto de futuro sostenido en el tiempo para esta venta manchega con un uso cultural del edificio principal.
De unos tres mil metros cuadrados y situada en el término municipal de Daimiel, en un camino históricamente importante entre Almagro y Manzanares, la Venta de Borondo es testimonio de una de las construcciones relevantes que aparecen en El Quijote, documento histórico de cómo se vertebra y estructura el territorio, escenario de acontecimientos y memoria de la historia y arquitectura del pasado.
En la Venta de Borondo y su entorno se han encontrado vestigios de los mundos íbero y romano, en la época bajo medieval fue hospedería en relación con rutas como el Camino Real de Alicante y el Camino de las Carretas, además de los trayectos de la trashumancia; fue escenario de la repartición del término de Moratalaz, y en la época contemporánea se aprovechó como instalación agropecuaria, comentó Torres, que resaltó el carácter “excepcional” de esta venta que requiere de una protección activa que posibilite su rehabilitación y una serie de actuaciones específicas para su eficaz valoración.