El año de García Pavón

Presentación de los actos del centenario de Francisco García Pavón en Fitur 2019 / F. Navarro

Presentación de los actos del centenario de Francisco García Pavón en Fitur 2019 / F. Navarro

Sirvan los actos preparados para celebrar el centenario de Francisco García Pavón y el año entero por delante, para poner en el lugar que corresponde en su tierra y en la literatura universal, a uno de los escritores más representativos de la novela corta y el cuento. Pero también, para erradicar para siempre, si ello fuera posible, la sensación de que el amor a la tierra en la que nacemos pueda pesar como una losa que nos impida respirar

“De todas formas, y eso no me cansaré de repetirlo, La Mancha necesita con toda urgencia hombres que sacudan su timidez y que olvidándose un poco de sus asuntos privados se interesen por los públicos, y con su influencia y poder atraigan hacia nosotros los ojos de los gobernantes de la Historia futura”. Francisco García Pavón.

 

El escritor tomellosero, Francisco García Pavón, escribía en el diario Lanza a finales de los años 40 una serie de trabajos, “producto de muy largas y rumiadas observaciones” que, años después, recopiló en un librito con el que pretendía contribuir al acervo cultural de “mi Mancha”. Estos ensayos de interpretación filosófica, como los llamaba, no habían vuelto a ser editados hasta ahora que se cumplen 100 años de su nacimiento.

De la mano de Almud ediciones de Castilla-La Mancha, podemos conocer hoy el análisis “sugerente y lúcido” que Pavón escribió sobre muchos aspectos del carácter manchego,- intrínsecamente vinculado a la tierra, su historia y sus tradiciones-, pero también sobre Tomelloso, (Biología de un pueblo), su tradición histórica y social, su tibieza religiosa y su apatía política, entre otros aspectos. En Teoría sobre el Paisaje Manchego (ensayo sobre la llanura) se detiene en la tierra y el cielo de La Mancha, las figuras y su color, los espejismos, las lindes, etc, etc mientras que con Disciplina de Molinos, carta abierta a Gregorio Prieto de García Pavón, se completa esta primera apuesta literaria de homenaje al escritor, que será presentada en Tomelloso este sábado y en Ciudad Real el próximo viernes, 1 de febrero.

Una vez conocidos los actos del programa que ha elaborado la comisión organizadora del centenario y que apuesto que servirán para poner en valor la figura literaria de García Pavón, considero necesario resaltar  el trabajo que ha realizado, con premura y acierto, la editorial Almud al comenzar el “año Pavón” publicando aquéllas primeras reflexiones de Pavón sobre la tierra y sus moradores, y que han visto la luz bajo el título “Estudios Manchegos (tres ensayos y una carta)”.

Extensa relación con Lanza

Uno de estos ejemplares llegaba a mis manos a primeros de enero para comenzar a impregnar el ambiente con los efluvios de la obra del creador del Plinio, pero también para recordarnos la extensa relación literario-periodística que el también ganador del premio Nadal 1969 mantuvo con esta cabecera a lo largo de los años.

Una prueba de ello fueron las palabras que dedicó a Lanza a primeros del año 1970. Fue en el transcurso de un acto de reconocimiento público en Tomelloso tras lograr aquel galardón y en que aseguró que “Lanza fue mi primer lanzamiento periodístico”. Así lo recogieron las crónicas de la época y nos lo recuerda Francisco Navarro en un gran reportaje que hemos publicado en el Semanario, un trabajo con que Lanza y lanzadigital se suman al centenario de uno de los escritores españoles más laureados y que disfruta, además, de estar en posesión de un título literario único como el que le reconoce como el autor del personaje que dio origen a la novela policíaca en España: el jefe de la Guardia Municipal de Tomelloso.

El papel de La Mancha

El párrafo que encabeza estas líneas está extraído del ensayo “Hacia un concepto de la personalidad manchega” que sirvió de base para el discurso pronunciado en los Juegos Florales de Daimiel . Aquí, nuestro autor reflexionaba sobre el papel de la Mancha en la historia de España, su paisaje y la personalidad manchega, deteniéndose en esos rasgos que como la timidez, la campechanía y la imaginación, nos definen. Además analiza lo que considera las consecuencias negativas de la idiosincrasia manchega,“ (…) mientras que las regiones tímidas, silentes y por ende, con pocas influencias en el poder, quedaron siempre a la zaga, en vísperas de decisión siempre aplazada, pero también, los rasgos positivos: “Yo estoy convencido que La Mancha encierra las más matizadas cualidades ibéricas, las más delicadas sensaciones psicológicas, lo más honrado, recio y seguro del espíritu español”.

Sirvan los actos presentados este viernes en la Feria Internacional del Turismo (FITUR) -con una gran y novedosa puesta en escena-  y el año entero por delante, para poner en el lugar que corresponde en su tierra y en la literatura universal, a uno de los escritores más representativos del siglo XX en novela corta y el cuento. Pero también, para erradicar -si fuera posible- para siempre la sensación de que el amor a la tierra en la que nacemos pueda pesar como una losa hasta impedirnos respirar.