El acusado de abusar de una menor en Manzanares dice que sólo le dio un beso

“Te juro por mi madre que yo no la he tocado”, contestó el acusado al fiscal / Clara Manzano

“Te juro por mi madre que yo no la he tocado”, contestó el acusado al fiscal / Clara Manzano

“La chavala me pidió un cigarro, se lo di, y la besé en la mejilla, nada más”, ha declrado esta mañana en el juicio. La víctima, que tenía 12 años cuando pasó, mantiene que la manoseó

Antonio G.H., acusado de haber abusado de una niña de 12 años en un banco de una plaza en Manzanares, asegura que sólo le dio un casto beso en la mejilla. “La chavala me pidió un cigarro, se lo di, y la bese en la cara. La conozco del barrio y me llevaba bien con su gente, nada más”, declaró este martes ante la Audiencia Provincial que enjuició el caso.

“Te juro por mi madre que yo no la he tocado para nada”, respondió a preguntas del fiscal, que solicita para él 3 años de cárcel por un delito de abuso sexual.

Antonio G.H., que llegó esposado y conducido por la policía, está detenido por no haberse presentado en marzo al primer juicio por estos hechos, de septiembre de 2014, y no justificar su ausencia.

Con una minusvalía reconocida (padece esquizofrenia paranoide), su abogado quiere que sea absuelto y, subsidiariamente, que se apliquen las atenuantes de dilaciones indebidas, embriaguez y enfermedad mental.

La niña, que declaró protegida por un biombo y con ayuda psicológica, mantiene su primera versión. Que aquel 4 de septiembre bajó con su madre a tirar la basura sobre la una de la madrugada, pero se quedó sentada en un banco del parque de su barrio, hablando por ‘whatsapp’ con una prima, mientras la madre se acercaba a los contenedores, a cien metros.

“Me pones cachondo”

En ese momento el acusado al que la chica conocía como “Toni”, un vecino del barrio, se acercó a ella y le propuso que se fuera con él a su casa porque le “ponía cachondo”. Pese a su negativa el adulto, que según ella estaba borracho, se colocó a su lado, le lamió la cara y le tocó los pechos, hasta que pidió auxilio y llegó su madre.

La progenitora ratifica esta versión y testificó que recriminó al hombre por lo que estaba haciendo, “¡lo vi tocando a mi hija!”, explicó, entonces dice que se echó a reír y la empujó a ella contra uno de los pinos del parque. El episodio terminó con una pelea entre el padre de la menor y el acusado, y una denuncia ante la Guardia Civil.

La fiscalía pide 6.000 euros por daño moral a la menor y 300 por lesionar a la madre. La acusación particular se ha adherido a la calificación del ministerio público.

Enfermedad y dilaciones indebidas

Antonio G.H. tiene diagnosticada una esquizofrenia paranoide por la que tiene reconocida una discapacidad del 65%.

Cuando se supone que atacó a la menor había bebido (al menos es lo que dice la chica), lo que con una enfermedad como la suya pudo ser un potenciador de su mala acción.

Al menos es lo que sostiene el abogado defensor, que pide a la Sección Primera de la Audiencia que aplique dilaciones indebidas, no tanto por el tiempo que ha transcurrido desde la denuncia, como por el hecho de que los forenses tardaron dos años en examinar al acusado.

Sin embargo el fiscal, en este caso el fiscal jefe Luis Huete, no cree que esa noche hubiera sufrido un brote o que influyera la enfermedad en su manera de actuar, ya que en todo momento se comportó con coherencia y siendo consciente de lo que le estaban acusando.