Gerardo Melgar lo define como “sencillo y cercano”. ¿Quién fue Rafael Torija para los ciudadrealeños?

​Eduardo​ Muñoz Martínez Ciudad Real
Panorámica en el momento de la consagración / Elena Rosa

Panorámica en el momento de la consagración / Elena Rosa

En el libro del Profeta Isaías, en su capítulo 52, podemos leer "¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la Paz!". Me vienen ahora a la memoria estas palabras recordando las de nuestro obispo, Gerardo Melgar, en la homilía de la Eucaristía exequial por el obispo emérito Rafael Torija. Lo definía el prelado como un hombre sencillo y cercano, como alguien a quien hay que agradecer su vida, su entrega,... como un regalo de Dios para los hombres, proseguía Melgar Viciosa.

Nosotros hemos querido llegar más lejos. Hemos querido conocer -para poderlo compartir con ustedes- la opinión de distintos colectivos, eclesiales o no, así como la de personas a nivel particular. Hemos acercado nuestra grabadora sin previo aviso, y ésto es lo que hemos recogido.

Prado Cárdenas, de la Corte de Honor de Nuestra Señora del Prado: “Un buen pastor que nos ha guiado por el camino que lleva a Jesucristo, haciéndonos ver el sentido de las hermandades desde el prisma cristiano, y no desde otros aspectos…”.

Jesús Navarro, sacerdote, Vicario Episcopal de Pastoral: “Fue el obispo de mi juventud, más de mi época como adolescente en la parroquia, que como seminarista, porque enseguida llegó Antonio Algora. Recuerdo su carácter cercano, entrañable, muy humano,… con esa ternura que le caracterizaba. Siempre digo que a Rafael Torija le debemos la diócesis, que nace en 1980, gracias a su trabajo y al diálogo con Roma. Fue un obispo que marcó historia en nuestra diócesis.”.

Sor Blanca, religiosa Sierva de los Pobres: “Creo que ha sido muy cercano a la vida religiosa, y muy detallista con nuestra comunidad, aunque nosotras le hemos cuidado en muchos momentos. Creo que ha sido extraordinario, sencillo como el solo, pero firme en su quehacer en la diócesis.”.

Jesús González Adánez, de la Hermandad de la Virgen del Prado: “Para mí, personalmente, ha sido un auténtico padre. Tuve la suerte de trabajar con él en Cursillos de Cristiandad -me nombró presidente diocesano- compartimos muchas cosas y cuando recurría a él, siempre se comportaba como un auténtico padre (se emociona Jesús), yo sólo tengo palabras de agradecimiento para él. Se le quería mucho.”.

Juan Peña, seglar del movimiento “Equipos de Nuestra Señora”: “Ha sido un guía y un referente para nosotros. Ha sido una persona muy cercana para todos, y para todo”.

Fermín Gassol Peco, director de Cáritas Diocesana: “Le conocí en mi época de seminarista y tengo que decir que era una persona afable, un obispo sencillo, entregado a la Iglesia de forma espectacular, de quien hay que destacar su preocupación por la promoción del laicado, del apostolado seglar,… Durante su periodo como obispo, se acometieron muchos proyectos de caridad, que hoy son realidad.”.

Pelayo Dorado, presidente de Manos Unidas, en Ciudad Real: “Fue presidente del Consejo Rector de Manos Unidas, muy cercano a nuestra Organización no Gubernamental para el Desarrollo, muy amable con todo el mundo y, lógicamente, muy querido”.

​Los sobrinos, muy agradecidos

​También queríamos hablar con alguno de sus sobrinos, y lo hicimos con Alfredo de La Fuente Torija, que entre otras cosas nos decía: “Era una persona muy cercana, apreciada y querida por todos los que le conocieron, tanto en su tierra toledana cómo aquí, en Ciudad Real, interesado siempre por los problemas de los demás. Estamos muy agradecidos -hablaba en nombre de todos ellos- porque ahora es cuando estamos viendo que se le quería mucho…”

​Referente para los políticos, indistintamente de uno u otro grupo

Recabamos, igualmente, la opinión de María del Carmen Quintanilla Barba, diputada nacional del Partido Popular: “Rafael Torija era el obispo de la sonrisa, de la cercanía, de la bondad. Creo que es el hombre que siempre estuvo al lado de quienes reclamábamos su presencia, por una cosa o por otra. Para mí era el padre espiritual, el padre amoroso, el padre elegido por Dios para evangelizarnos. Creo que despedimos a un gran hombre, a una gran persona, y a un santo”.

Cerrábamos nuestro sondeo a políticos con las opiniones de Pilar Zamora Bastaante, alcaldesa de Ciudad Real: “Siento mucha pena, porque aparte de a un gran obispo, pierdo a un gran amigo. Fue la primera persona que a mí me confesó, hemos paseado por el Parque de Gasset,… Es una gran pérdida para la ciudad porque desaparece un hombre bueno, un hombre de Dios, un hombre consagrado a ayudar a las personas, a los más jóvenes,… para mí es una gran pérdida como vecina y como alcaldesa…”

Un ciudadano de a pie

Decía el sacerdote, ya fallecido, José Ballesteros Estero, que era “manitas de plata”. Pues con “manitas de plata”, con José-Andrés Antón, del que fui compañero en alguna etapa de su vida laboral en Radio Popular, concluimos este sondeo sobre la referencia que tenemos en Ciudad Real -de acuerdo con los colectivos tocados- de Rafael Torija de La Fuente. Decía Antón: “Lo traté varias veces, y comprobé que era una persona afable, amigo de todos, me ha dejado un buen recuerdo. Creo que hemos perdido un buen obispo y una excelente persona”.