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23 febrero 2024
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El pintor daimileño ha expuesto recientemente ante la Comisión Europea

Gómez-Cambronero retrata el mundo a pinceladas

Gómez-Cambronero de Bruselas a Ciudad Real

Gómez-Cambronero exposición Ciudad Real/ J.Jurado
Gómez-Cambronero exposición Ciudad Real/ J.Jurado
H. Peco / CIUDAD REAL
Juan Francisco Gómez-Cambronero, busca sembrar conciencia con su última colección pictórica. Estrenada en la sede de la Comisión Europea en Bruselas el pasado 7 de noviembre, el objetivo es la reflexión social.

El pasado 7 de noviembre, el pintor y escultor daimileño, Juan Francisco Gómez Cambronero, estrenaba en la sede del Parlamento Europeo en Bruselas su última colección de cuadros. La temática de sus pinceladas es un recorrido a través de los grandes problemas que enfrenta la sociedad. Los estragos causados por la covid-19, la guerra de Ucrania, la soledad en las grandes ciudades o la vida en África, son algunos de los epígrafes sobre los que para el artista, siendo en muchas ocasiones los ojos de los niños el prisma desde el que se abarcan estas catorce piezas llenas de color y realismo desdibujado.

Ahora que el tiempo ha sosegado la euforia de verse ante Europa, Gómez Cambronero frena en seco y saborea las mieles del éxito. “Exponer en el Parlamento Europeo, ha sido un logro que jamás podré olvidar. Fue muy emotivo y una satisfación increíble, tanto en lo profesional como en lo personal”.

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Gómez-Cambronero frente a su obra de la guerra de Ucrania/ J.Jurado

Llegar a Bruselas fue fruto de una amistad y una tertulia improvisada con la eurodiputada, Cristina Maestre. “Cristina es amiga mía. Tomando un café, me comentó que en la Comisión Europea acogen exposiciones y que había posibilidades de intentar exhibir en ella una colección. Aquella propuesta me ilusionó, empecé a preparar mi dossier y mis bocetos sobre lo que quería hablar allí”; el resto ya es parte de uno de los capítulos de su biografía que no podrá olvidar.

Lo difícil, comenta Gómez-Cambronero, “fue encontrar el tema con el que poder aportar algo desde Europa. Pensé qué podía reflejar en esta colección y llegué a la conclusión de que había que hablar de los problemas a los que se enfrenta nuestra sociedad tales como el cambio climático, la igualdad de género, o la pandemia que hemos pasado y que era algo que jamás habíamos vivido, ni habíamos sospechado que íbamos a vivir”.

Tras estos primeros pasos llegó el sí de la Comisión y el trabajo a contrarreloj para darle forma, con un año de plazo por delante. “Desde el 1 de noviembre de 2022 hasta ahora, he trabajado en las catorce obras que se han presentado, abordando un poco todos esos retos a los que debemos hacer frente para tener un futuro con menos sobresaltos”, explica el pintor.

Pintar ciertos temas, confiesa, “no resulta nada fácil. Los pintores solemos hacer muy bien paisajes, paisajes urbanos, un retrato, pero afrontar temáticas como la pandemia, o la igualdad de género, es complicado. Tienes que pensar mucho en cómo transmitir esa idea para que llegue a todo el mundo, sin que sea demasiado explícita, ni que sea demasiado dramática”.

Hablar de Ucrania, por ejemplo, “me costó mucho, fue uno de los últimos temas que pinté y no sabía cómo afrontarlo, la verdad. Estamos influenciados mucho por lo que vemos en el telediario, que es sangre y destrucción. Quería abordarlo desde un punto de vista distinto. Un día llevando a mi hijo al colegio, vi cómo pasaban con total normalidad a clase, todos contentos, felices, sin problemas en los que pensar. Eso me hizo pensar, en cómo sería la guerra vista desde la perspectiva de los más pequeños”.

“Pensé en esos niños que tienen entre cinco o diez años, que no tienen suficiente madurez para entender qué es lo que está sucediendo a su alrededor y que necesitan salirse de ese mundo real para introducirse en su mundo interior para tratar de buscar un poco consuelo”.

Con la idea clara, comenzaron los trazos y la ruta por lo que ha sido una experiencia salvaje e inolvidable. “Todo lo ocurrido no lo voy a olvidar nunca. Semanas antes de ir a exponer a Bruselas, tenía todo súper organizado. Tenía hecho un diseño 3D de dónde iban a ir los cuadros, iba todo al milímetro; pero cuando llegas allí y llega el momento de presentar y los focos te están apuntando, todo lo que has imaginado de cómo va a ser, cambia por completo”.

“Cuando me puse delante del atril, había más de doscientas personas enfrente entre familiares, amigos, compañeros de trabajo, muchos parlamentarios que se acercaron a la exposición, gente de fuera, visitantes. A mi lado estuvo Roberta Metsola, la presidenta del Parlamento Europeo. Fue una emoción inmensa”.

Al llegar su momento de hablar, tocó contenerse. “Tuve que aguantar las lágrimas de emoción porque querían salir. Fue tremendo porque son instantes donde se mezclan las emociones. La adrenalina de haber llegado a tiempo, el orgullo de estar en la cuna de Europa, la responsabilidad de tener que gustar a tanta gente y hacer que comprendan lo que has tratado de reflejar”.

Entre los recuerdos bonitos de aquellos días, el daimileño rescata el encontrarse con tantos paisanos por las calles de Bruselas. “Ha sido la experiencia más fuerte que he vivido como artista. Ha sido todo como estar en una nube. Viajamos en furgoneta desde Daimiel cinco amigos y yo. Hicimos parada en París y de ahí fuimos a Bruselas. Cuando llegamos, empezamos a encontrarnos gente de nuestro pueblo. Resultaba hasta gracioso, porque había momentos que parecía que estábamos con los de siempre estando en el pleno corazón de Europa”.

La obra de Cambronero de Bruselas a Ciudad Real

Los focos de la euforia son efímeros, sin embargo, cuando algo es bueno, permanece en el tiempo y suele encontrarse con las puertas abiertas para seguir impactando sobre las retinas y los recuerdos de quienes se encuentran enfrente. De ahí, que la obra de Gómez-Cambronero haya recalado en el Museo Elisa Cendrero de Ciudad Real, para que la provincia pueda saborear los trazos de uno de sus pintores jóvenes más internacionales.

“A Ciudad Real ha llegado esta colección gracias a Feliciano Moya, pintor de Aldea del Rey, que tenía ya concertada una exposición y que me ha cedido un gran espacio para poder proyectar casi todas las obras con las que fuimos a Bruselas”.

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Gómez-Cambronero expone en Ciudad Real su colección de Bruselas

Pero quizás, esta parada en la capital provincial no sea la última en la que reposen estos cuadros llenos de color en gran formato. “Estoy trabajando para ver si consigo moverla y llevarla a otros sitios, a otros países. Al final, cuando estás hablando de cosas tan importantes a través de los cuadros, necesitas que lleguen a otros sitios para que la gente los vea y tome conciencia de lo que está sucediendo en el mundo real, donde parece que los grandes problemas son cuando se nos estropea el móvil o ver cuántos seguidores tenemos en Instagram, cuando realmente hay una vida mucho más cruda ahí fuera que no la estamos dejando de ver”.

Cambronero: La pintura como lenguaje universal

En este recorrido por el mundo con sus colecciones bajo el brazo, Gómez-Cambronero sólo encuentra culturas por descubrir y mentes abiertas para recibir lo que a través de sus pinceles quiere contar. “Es cierto que cada país tiene su propia forma de entender la cultura y tiene unas prioridades en su construcción social, pero cuando hablamos de pintura, ésta es un lenguaje universal”.

“Cuando hablamos necesitamos comunicarnos en el idioma de la persona nativa para que nos entienda, pero con la pintura no sucede lo mismo. En Bruselas, en los días posteriores a la inauguración, se ha acercado gente de infinidad de países: Brasil, Uzbekistán, Kazajistán, Georgia, República Checa y todos estaban encantados con los cuadros, con el mensaje que transmitían. Daba igual el país. Todos entendieron cuál era realmente el mensaje de la exposición, cuál era el fin de la exposición y todos lo hicieron suyo porque al final esto nos preocupa a todos, da igual que sea del país que sea”.

¿El arte puede contribuir a salvar el mundo?

Cuando se plantean preguntas universales, sólo caben dos posibilidades: aspirar a todo o conformarse con lo que pueda pasar. Cuando se plantea la posibilidad de salvar un pedacito del mundo sembrando conciencia a través de la cultura, el artista de Daimiel tiene clara su postura. “Muchas veces descargamos toda la responsabilidad de lo que sucede sobre los políticos. Pensamos que son ellos quienes tienen que venir a salvarnos y políticos hay muchos menos que ciudadanos, los ciudadanos tenemos mucho que decir, mucho que hacer y tenemos que aportar nuestro granito de arena para poder cambiar el mundo a mejor”.

“¿El arte puede cambiar el mundo?”, se pregunta de forma retórica. “Puede mover la conciencia de la gente y puede hacerles cambiar de idea”.

La exposición es un recorrido perfecto para pararse a pensar, con paisajes de fondo que trasladan al visitante desde Sudáfrica a París, pasando por otras pequeñas ciudades y por habitaciones donde los personajes de la obra también miran en silencio a lo que ocurre. “Soy ingeniero civil de profesión y por deformación profesional siempre me tira mucho el tema urbano, el tema de la perspectiva”, por eso, subraya, “además de reflejar los problemas con los que convive nuestra sociedad, he querido dejar también algunos paisajes urbanos de ciudades como París o Lisboa”.

El de la ciudad portuguesa, sonríe con añoranza, es uno de los más especiales de toda la colección. A pesar del agobio pensando en no terminar a tiempo la colección, Gómez-Cambronero tuvo que coger vacaciones a la fuerza. En un momento, cuenta, “mi mujer nos obligó a salir de casa; eso sí, cogí colores, el caballete y lo llevamos hasta Lisboa. Me dejé algunas pinturas en casa y fruto de ese olvido, se pudieron colar otros tonos que han permitido la gama de matices que se ven en él. Ahora, expuesto, me recuerda a esos días felices y es uno de los que más cariño me despiertan”.

Cuando el estrés se ha transformado en la satisfacción de lo conseguido, sobre las paredes del Elisa Cendrero reposan unos retablos donde se mezclan las técnicas y los colores, bañados por las luces led de los pasillos de la primera planta del Museo. Carboncillo, acuarela, acrílicos, óleos, dando vida a la reflexión y la pasión artística de su autor. “Como pintor realmente lo que quiero es pasármelo bien, disfrutar de la pintura, no quiero aburrirme ni caer en ver la pintura como un trabajo”.

Como propósito detrás de exposición, sólo destaca uno. “Ojalá que cada persona que pueda ver estos cuadros, se quede pensando un instante sobre lo importante, sobre los problemas de verdad y de aquí se vaya con la conciencia movida, que se marchen pensando que entre todos podemos contribuir a mejorar un nuestro mundo”.

El resto, son trazos de pincel, un mundo visto a través de un retablo rectangular y los ojos del que se acerca ante ellos, influenciado por su propia conciencia social, que por obligación debería aprender a no ser equidistante de la empatía hacia el otro.

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