Un Manolo García pletórico en la proximidad del ‘Acústico’

A. Ruiz Ciudad Real

Inicia en Ciudad Real con un concierto de tres horas su nueva gira en la que hace un amplio recorrido por su discografía en solitario, además de interpretar canciones de El Último y Los Rápidos

Fueron tres horas de concierto pero podría haber durado mucho más, dado el amplio número de grandes canciones con los que cuenta, tanto en solitario como de sus grupos anteriores, un artista que en apenas unas horas vendió las entradas para sus dos actuaciones en Ciudad Real, donde echa a volar su gira ‘Acústico’.

Sin ninguna localidad a la venta, hubo quien esperó en las inmediaciones del Quijano algún contratiempo del acompañante de cualquier asistente para poder tener la oportunidad de ver el directo de Manolo García, y bastantes los que al pasar por las puertas del Teatro Municipal preguntaron que quién tocaba ya que ni hubo necesidad de colocar carteles del artista barcelonés para que agotara en un santiamén las entradas.

Nada más iniciar su primer concierto de la gira ‘Acústico’ este viernes en un abarrotado Quijano, el cantante y compositor catalán mostró una curiosa escultura de cencerros, que animó a tocar con ímpetu a una de las espectadoras y cuya vibración transmitió la sensación sonora de un “rebaño encabronado”; hizo que todo el mundo reparara en los simpáticos San Movilón y Santa Movilona, ubicados a ambos lados de los pies del escenario y creados con maletas de viaje; y presentó a la violinista Olvido Lanza que trajo sonidos del espacio con la expresividad de su cuerpo al hacer sonar al theremín.

Se trata de la primera gira que realiza en acústico a lo largo de su amplia trayectoria / Clara Manzano

Se trata de la primera gira que realiza en acústico a lo largo de su amplia trayectoria / Clara Manzano

Acompañado de violín, acordeón y triángulo, así como de piano eléctrico, el único instrumento ‘enchufado’ de su nuevo directo, Manolo García comenzó con ‘Del bosque de tu alegría’ el concierto en el que una formidable banda empleó más de una decena de instrumentos de cuerda entre guitarras, bajo, contrabajo, violín y laúd, y multitud de percusión como, entre otros, bongos, maracas, platillos y hang. Muy a gusto en el formato ‘unplugged’ que alienta el sugerente lirismo de sus composiciones, Manolo García animó a ‘Exprimir la vida’, a ser felices, confiar en que siempre toca el número que cada uno elija cada día y disfrutar del arte que para él es un “balón de oxígeno”; e interpretó temas como ‘Cierro la noche’, ‘Solo amar’ y ‘Sabrás que andar’ antes de ofrecer un mix en el que enlazó ‘Navaja de papel’ de Los Rápidos con ‘En los árboles’, ‘Ya no danzo al son de los tambores’ y ‘Braque’ de El Último de la Fila.

La percusión de las palmas sirvió para prolongar ‘La sombra de una palmera’ con la ‘Sombra de la sombra de tu sombrero’, ‘Ardió’ la memoria con la danza de Olvido Lanza y el laúd de Josete Ordóñez, anheló puertas siempre abiertas al buscar cielos, recordó a los tocados pero nunca hundidos de ‘El Club de los Amantes Desairados’ y bajó al patio de butacas para, mientras sus seguidores hacían la ola en el anfiteatro, cantar ‘Océano azul’ y recibir el culipardo pañuelo de yerbas que le llevó a mostrar su apoyo por la vida más allá de las grandes urbes del país.

Siete músicos arroparon el directo de Manolo García / Clara Manzano

Siete músicos arroparon el directo de Manolo García / Clara Manzano

Velas encendidas y jaulas con bombillas de grandes filamentos, como si atraparan ideas que quieren emprender el vuelo, contribuyeron a ambientar el carácter íntimo del concierto que también contó con proyecciones en dos pantallas enmarcadas como cuadros de animaciones de teatro de sombras. Tubos verticales a ambos lados del escenario y formas abstractas al fondo de las tablas contribuyeron a la iluminación de una puesta en escena que se completó al bajar nuevas jaulas con bombillas al interpretar ‘No estés triste’ y la coreada y acompasada con palmas de todo el respetable ‘Pájaros de barro’. ‘Óle Manolo’ y ‘Manolo es cojonudo, como Manolo…’ fueron algunas de las exclamaciones que surgieron de entre los espectadores a quienes el cantautor catalán instó a dejarse enseñar a hacer la veleta y condujo por el camino de San Fernando.

El entusiasmo no permitió que pudieran mantenerse sentadas bastantes fans cuando propuso un nuevo tránsito por El Último de la Fila con ‘Sara’, ‘A veces se enciende’ y ‘Lápiz y tinta’, exteriorizada devoción que llevó al cantante a tirar la pandereta contra el suelo y advertir que se sentiría un tanto frustrado si ese álgido nivel de afecto no se mantenía con sus canciones en solitario. El asunto quedó de inmediato resuelto en cuanto sonó ‘Nunca el tiempo es perdido’. La entrega fue total y llegó el amor jaranero de ‘Si te vienes conmigo’ con el artista barcelonés dirigiendo onomatopéyicos coros de expresiones animales antes de retirarse para regresar, con camisa nueva, para tocar en el primer bis ‘Como quien da un refresco’, tema en el que dio rienda suelta al derroche de voz y se congratuló por contar con una formación también integrada por Ricardo Marín y Víctor Iniesta a las guitarras, Charly Sardà a la percusión, Íñigo Goldaracena al contrabajo y acordeón y Juan Carlos García al piano y la percusión.

‘Rosa de Alejandría’ y ‘Carbón y ramas’ fueron tarareadas y festejadas por el público, así como ‘El frío de la noche’ y ‘Somos levedad’, con el poema de Machado ‘Caminante’ y García con armónica a lo Dylan en ‘Like a Rolling Stones’. La segunda tanda de bises también fue un deleite para sus seguidores con ‘Tarde de sol’ y ‘Para que no se duerman’, para culminar con ‘Ardieron los fuegos’ y el ímpetu de ‘Un giro teatral’.