El papel de la mujer: Sylvia Murillo, única alcaldesa electa en la provincia en 1979

Mercedes Camacho Ciudad Real
Sylvia Murillo, primera y única alcaldesa electa en la provincia de Ciudad Real en 1979 / J. Jurado

Sylvia Murillo, primera y única alcaldesa electa en la provincia de Ciudad Real en 1979 / J. Jurado

De esta forma, en la provincia de Ciudad Real –y aunque ahora puedan parecer pocas, pero en aquel momento de la historia no lo eran- fueron 15 las mujeres que se presentaron para ser alcaldesas de aquellos primeros ayuntamientos democráticos, aunque sólo una resultó elegida: Sylvia Murillo Ruiz, en la lista de UCD de Villamayor de Calatrava.

Si tras la muerte de Franco era evidente el ‘ansia’ de cambio de la sociedad en general -como se comprobó en el mayoritario respaldo en el Referéndum sobre la Ley para la Reforma Política del 15 de diciembre de 1976-, no lo era menos en las mujeres a las que la dictadura había condenado en muchos casos a regresar al ‘hogar’ tras la libertad de la que habían disfrutado durante la II República.

De esta forma, en la provincia de Ciudad Real –y aunque ahora puedan parecer pocas, pero en aquel momento de la historia no lo eran- fueron 15 las mujeres que se presentaron para ser alcaldesas de aquellos primeros ayuntamientos democráticos, aunque sólo una resultó elegida: Sylvia Murillo Ruiz, en la lista de UCD de Villamayor de Calatrava, que además fue la alcaldesa más joven de España en aquellos primeros consistorios democráticos.

La mayoría de las mujeres que se presentaron para ser alcaldesas en la provincia lo hicieron bajo las siglas del Partido del Trabajo de España (PTE) y entre ellas se encontraban: María del Carmen Benavente Páez en Almadenejos; María Carmen Zamora López en Anchuras; María Susana Zamorano Rubio en Cabezarados; Elisa García Biosca en Picón; Ana Pilar Pardo Franco en San Lorenzo de Calatrava; Celia María Antonia Martínezen Valdemanco del Esteras; Amparo Sáez García-Vacas en Valenzuela de Calatrava; Ana Isabel Garrido Rustarazo en Caracuel de Calatrava; y María Pilar de Lis Vaca García, en Fontanarejo.

También se presentó por el PTE María Carmen García del Olmo en Los Pozuelos, localidad en la que otra mujer optó también a la alcaldía, María Begoña Partida Izquierdo, aunque en este caso lo hizo por la Organización Revolucionaria de Trabajadores (ORT). Este último partido presentó, además, cabezas de lista en Ciudad Real con María Luisa García García y en Daimiel con Ángela Sanroma Aldea; además de que en Piedrabuena se presentó por Coalición Democrática María Aurora Rodríguez Balcázar.

En 1979 las alcaldesas eran, por definición del diccionario, las esposas de los alcaldes, una condición que no tenía Sylvia Murillo Ruiz porque ella fue quien se convirtió en la primera autoridad de su pueblo, y además lo hizo con tan solo 23 años.

Sin embargo, para ella no resultó algo especialmente reseñable gracias a la educación en igualdad que recibió por parte de sus padres y que hizo que ella estudiara una carrera igual que sus hermanos, ya fueran chicos o chicas, “y estudiar no era una opción sino una obligación, aunque luego eligiéramos lo que queríamos”.

Una mujer formada e independiente

Ella eligió Derecho y se marchó a Madrid, lo que también la hizo ser aún más independiente que muchas mujeres de su edad. Cuando ya había acabado la carrera en junio y estaba de viaje en un pueblo de Burgos con una amiga, la llamaron de UCD para que fuera la candidata a la Alcaldía de su pueblo. Y no es de extrañar, porque hablar con Sylvia Murillo, a pesar de que han pasado 40 años desde entonces, demuestra que es una fuerza de la naturaleza, con los pies en el suelo y con una energía que parece inagotable.

Sin embargo, ella se negó al principio. “Les dije que no, que estaba con mi amiga, pero no dejaron de insistirme y llamarme, así es que adelanté la vuelta”, recuerda con la mayor naturalidad del mundo.

Entre tanto su padre le decía que “era una locura”, aunque finalmente fue uno de sus grandes apoyos cuando ella decidió dar el sí a trabajar por su pueblo y sus vecinos, hasta el punto que en su casa se celebraban muchas reuniones de trabajo o que le tocaba poner el coche si Sylvia tenía que hacer algún trámite en algún pueblo o en Ciudad Real “y aprovechando que siempre tenía el deposito lleno, porque a mí el Ayuntamiento nunca me pagó ni un euro” -sonríe-.

Pero, además, “conté con un apoyo enorme de todos los que teníamos el mismo pensamiento, ya fueran en la lista como concejales o no. Cada uno lo hacía en la medida en la que podía o sabía. Pero es verdad que tuve una persona que trabajó conmigo codo con codo, hasta el punto que en su casa y en la mía había una habitación solo para los papeles, que fue Eliecer Muñoz”.

Y ya embarcada en la campaña electoral, la primera alcaldesa democrática de la provincia de Ciudad Real visitó con sus compañeros todas las casas del pueblo “que entonces eran más de mil habitantes los que había, además de los que vivían en fincas y que estaban empadronados en el pueblo”.

Evitar las escuchas en las centralitas de teléfonos

Pero es que entonces no había los medios para comunicarse que existen en la actualidad y la información de los partidos había que entregarla en mano en las casas, donde en muchas tampoco había teléfono. “Recuerdo que, como el ambiente era un poco raro porque eran las primeras elecciones democráticas y no sabíamos bien, nos íbamos a la única cabina pública que había en Almodóvar del Campo porque en Villamayor de Calatrava aún se llamaba a través de centralita y temíamos que pudiera haber escuchas porque teníamos que decir ‘pónganos con fulano’”, explica.

A pesar de lo mucho que hubo que trabajar, asegura que fue una época en la que se lo pasó muy bien porque disfrutó con sus compañeros de todo lo que hacían, además de que no notó un trato especial por ser tan joven ni por ser mujer, si bien no estuvo exenta de algún comentario como “que abandonara la política por la sartén, pero solo fue uno”.

De hecho, la gran mayoría la quería y ganó las elecciones por mayoría absoluta y detalla como el día en el que se produjo esa victoria “se rumoreaba que podía haber lío por la gente que no estaba de acuerdo con lo que estaba pasando ni que hubiera tanta gente para votar, por lo que estaba la Guardia Civil. Yo estaba en la mesa, controlando y hablando con unos y otros, y entonces fui viendo que había muchas papeletas con mi nombre. Cuando acabó, contentísimos, nos fuimos a una casa a celebrarlo”.

Sylvia Murillo, que se marchó a los dos años porque al casarse se mudó de pueblo, cuenta entre las cosas que le vienen a la mente con especial cariño una es la relación que había entre todos los concejales, fueran del partido que fueran, porque de lo que se trataba era de trabajar por el pueblo.

“Nosotros estábamos 5 -entre ellos el padre del actual alcalde de Villamayor- y del PSOE eran 3. Uno de ellos era Julián López, que era el concejal de Festejos y, pese a que podía haber puesto palos en las ruedas, trabajó como si fuéramos del mismo partido. Por ejemplo cuando eran las fiestas, ponía su coche y nos íbamos a Puertollano para comprar para el aperitivo; organizábamos yincanas que hasta entonces no se habían hecho; carreras de burros; incluso nos picamos un año que organizamos murgas para recaudar fondos para comprar el uniforme de la banda de música, que fue la primera vez que se uniformó. Pero imagínate, con 23 años cuando él iba a una casa, yo ya había pasado”.

Ingenio a falta de presupuesto

Y es que había que poner en marcha todo el ingenio posible “porque el Ayuntamiento no tenía ni un duro y pagando el personal que había, ya te podías dar con un canto en los dientes”. Aún así, y en solo dos años, Sylvia Murillo -a quien Blas Camacho ponía de ejemplo en sus mítines- hizo grandes cosas por el municipio, a pesar de que es una mujer humilde que trata de quitarse méritos y, sobre todo, compartirlos con quienes eran sus compañeros, concejales y trabajadores como el secretario municipal.

Entre esos logros se pueden contar, además de la dinamización de la vida social del municipio con lo que eso supone de normalizar relaciones, se encuentra al regularización de pozos o la creación del primer vertedero en la localidad.

En el caso de los nuevos alcaldes que vayan llegando, les pediría una atención más personalizada a los ciudadanos, especialmente en los más pequeños. Y lo dice una mujer que entiende y practica, además del sentido común, la empatía: ya lo hacía siendo alcaldesa y lo sigue haciendo.

Hoy hay 26 alcaldesas

La situación ha cambiado mucho en la actualidad y gracias a mujeres como Sylvia, alcaldesa hoy en día ya no es la mujer del alcalde sino la ‘primera autoridad de un municipio’, exactamente igual que un hombre.

De hecho, en la actualidad hay 26 alcaldesas electas en la provincia de Ciudad Real –aunque serían 27 si se cuenta el caso de María Elena García Zalve que se convirtió en la alcaldesa de Socuéllamos hasta que se produjo una moción de censura que le dio la alcaldía a otra mujer del PP-.

En concreto, además de Zalve, resultaron electas 13 alcaldesas del PSOE: Rosa Melchor Quiralte en Alcázar de San Juan; María Asunción del Moral del Campo en Almuradiel; Jacinta Monroy Torrico en Argamasilla de Calatrava; María del Carmen Ballesteros Vélez de Castellar de Santiago; Pilar Zamora Bastante de Ciudad Real; Ana Isabel Muñoz Corral de Guadalmez; María Victoria Sobrino de Miguelturra; María Teresa Fernández Molina de Puertollano; Inmaculada Jiménez Serrano de Tomelloso; María del Señor Fresneda, de Torre de Juan Abad; María Dolores Fernández Moreno de Villanueva de la Fuente; María Luisa Delfa Monsalve de Viso del Marqués; y María Elena Tamurejo Díez de El Robledo.

Además hay 13 alcaldesas del PP: Verónica García Sánchez en Abenójar; Isabel Mansilla Piedras en Agudo; Mercedes Escabias Pinto en Alamillo; María del Prado Ruiz Moreno de Cabezarados; Ana María López Rodríguez de Carrión; Beatriz García López de Los Cortijos; Sagrario Hontanilla Díaz de Navalpino; Ana María Contreras Pavón de Puerto Lápice; Julia Prudencia Medina Alcolea de Socuéllamos; Emilia Redondo Lozano de Solana del Pino; María Antonia Álvaro García Villaraco de Torralba; Encarnación Medina Juárez de Villarrubia de los Ojos; y Felicia Bascuñana Úbeda de Villarta de San Juan.