El operativo policial sobrepasó a José María Olivares, que llegó a estar 10 horas atrincherado en Manzanares

Noemí Velasco Manzanares
José María Olivares se dirige brazos en alto hacia los miembros de la Guardia Civil / Clara Manzano

José María Olivares se dirige brazos en alto hacia los miembros de la Guardia Civil / Clara Manzano

José María Olivares sigue detenido bajo custodia de la Guardia Civil y pasará este viernes a disposición judicial después de permanecer atrincherado con un arma de fuego en el bar que regenta en Manzanares. El abogado de la familia ha confirmado a Lanza que Olivares Gallego sufrió un momento de "enajenación" que se le fue de las manos y del que no supo salir hasta diez horas después. También ha aclarado que "en ningún momento quiso herir a nadie"

José María Olivares Gallego, que permaneció este miércoles atrincherado con un arma de fuego en el bar que regenta en Manzanares, sigue detenido bajo custodia de la Guardia Civil y pasará este viernes a disposición judicial, probablemente por la mañana.

Desde que a las 8.22 de la noche se entregó de forma voluntaria y desarmado a la Guardia Civil, ha acudido varias veces al cuartel de Manzanares para prestar declaración, donde los investigadores instruyen el atestado judicial.

El resto del tiempo lo pasa en unos módulos especiales, en la parte exterior de la cárcel de Herrera de la Mancha, ante la falta de adecuación de las dependencias de Manzanares. Fuentes cercanas han confirmado que Olivares Gallego esta “más tranquilo”, pero con “preocupación por su familia”.

El abogado de la familia, Jesús Fernández, ha confesado a este medio que el objetivo es que José María Olivares Gallego salga en libertad con cargos este viernes.

Un momento de “enajenación” que se le fue de las manos

Guardias civiles con escudo en las inmediaciones del mesón Sancho de Manzanares / Clara Manzano

Guardias civiles con escudo en las inmediaciones del mesón Sancho de Manzanares / Clara Manzano

En declaraciones a lanzadigital.com, el abogado de la familia, Jesús Fernández, ha explicado que José María Olivares “en ningún momento quiso herir a nadie” y que fue un momento de “enajenación” lo que le llevó a atrincherarse en el mesón Sancho.

El deseo de estar solo, aislarse del mundo, llevó a José María Olivares Gallego a encerrarse con un arma larga en el bar, tras echar a su padre y a su hermano a la calle. Incluso, el abogado ha señalado que “en ningún momento quiso autolesionarse”.

Cuando observó que la Guardia Civil colocaba un coche en frente del bar y que empezaba todo el operativo, José María Olivares sintió que “la situación se le escapaba de las manos” y no supo cómo salir de ella con “normalidad”.

Así pues, Fernández ha señalado que “el operativo lo asustó más de la cuenta”, sobre todo luego con la intervención del mediador y la disposición de agentes con fusiles en los tejados de alrededor. “Se vio sobrepasado y por eso estuvo tantas horas atrincherado”, ha añadido.

Fernández ha confesado que el “agotamiento” y el continuo contacto con su familia le hizo desistir de la actitud que mantuvo desde las diez de la mañana.

La citación para declarar por los robos fue el origen

Un vecino enseña en el móvil una fotografia de José María Olivares / Clara Manzano

Un vecino enseña en el móvil una fotografia de José María Olivares / Clara Manzano

Respecto a los motivos que llevaron a Olivares Gallego a atrincherarse está la citación que tenía este jueves “para ampliar” las declaraciones relacionadas con dos de los tres robos que ha sufrido en el local en los últimos meses.

Jesús Fernández ha destacado que “la citación no tiene nada que ver con el robo que sufrió el pasado mes de marzo”, cuando realizaba uno de los turnos en la conserjería del hostal aledaño al bar que también regenta con su hermano. En este atraco, este hombre de 56 años resultó herido, y después ha habido otros dos robos.

El abogado ha expresado que José María Olivares Gallego consideró “injusto” que tuviera que ir otra vez a declarar, cuando “él fue el que sufrió el robo”. La portavoz de la Guardia Civil de Ciudad Real señaló este miércoles que estaba citado por “presuntas denuncias falsas”.

La familia fue clave para que Olivares se entregara

Preocupación y tensión durante varias horas en torno al mesón Sancho en Manzanares / Clara Manzano

Preocupación y tensión durante varias horas en torno al mesón Sancho en Manzanares / Clara Manzano

La participación activa de la familia, y en concreto la hija de José María Olivares Gallego, fue clave para que el operativo de la Guardia Civil finalizara con éxito. Cabe recordar que participaron más de 20 agentes, algunos de la Unidad Especial de Intervención, que fueron los encargados de dirigir la negociación.

El atrincherado estuvo en contacto permanente con el abogado, el negociador y su hija de veintitantos años, a través del teléfono móvil, incluido vía Whatsapp. El hermano mayor de José María Olivares también habló con él al principio y la mujer le mandó un audio a las siete de la tarde.

Jesús Fernández ha atribuido a la hija parte de los méritos de que José María Olivares se entregara. En todo momento, el objetivo fue “tranquilizarlo, convencerle de que no pasaba nada y de que no iba a pasar nada”. La familia estuvo cerca del puesto de mando del operativo.

Investigan los disparos

Con respecto a los tiros que escucharon entre las 19.32 y las 19.36 testigos presenciales, y que posteriormente confirmó la Guardia Civil, el abogado ha señalado que “no están claros” y ha destacado que están en investigación. Aunque ha señalado que, “si ocurrió, fue en un parte interior del edificio, sin intención de causar daño a ninguna persona”.

Asimismo, Jesús Fernández ha confirmado que Olivares pertenece a la Federación Castellano-Manchega de Tiro Olímpico, pero que siempre ha utilizado las armas en espacios dedicado a su uso.