Preocupación entre las organizaciones agrarias por las consecuencias de la falta de lluvias en los cereales de secano

Julia Yébenes Ciudad Real
Un tractor laborea en una explotación de cereales / Lanza

Un tractor laborea en una explotación de cereales / Lanza

Organizaciones como Asaja reclaman infraestructuras hidráulicas y un modelo preventivo para paliar los periodos de sequía en el campo

La ausencia de precipitaciones en las últimas semanas y las temperaturas anormalmente altas para el invierno están llevando al cereal de secano en Castilla-La Mancha a registrar una situación alarmante, al igual que han empezado a hacer mella en otros cultivos leñosos.

Organizaciones agrícolas como Asaja, Coag y UPA han mostrado su preocupación por el estrés hídrico de las siembras en provincias como Ciudad Real, Toledo y Albacete, un estado que podría alcanzar un nivel de alarma sino se registran lluvias en los próximos quince días.

El secretario técnico de ASAJA en Castilla-La Mancha, Arturo Serrano, ha ido más allá del alcance agronómico provocado en los cultivos por la falta de agua, y cuestiona el papel de las administraciones a nivel regional y nacional a la hora de desarrollar o impulsar infraestructuras destinadas a paliar los cada vez más recurrentes escenarios de sequía.

“La situación es casi crítica en muchos puntos de la región”, como Albacete capital, donde no ha llovido desde el pasado 13 de diciembre, al igual que los herbáceos de comarcas de Toledo, Ciudad Real y Albacete “están al límite”, frente “a una mejor situación en Cuenca y Guadalajara”.

Según Serrano, entre el 60 y el 70% de los cereales registran problemas de nascencia, y más del 80% de los que han nacido tienen déficit hídrico. “La situación no es de emergencia, aunque el sector se puede ir al traste si en 10 días no hay precipitaciones”, ha advertido.

Entre los leñosos, ha apuntado Serrano, el viñedo “ha estado bien de reservas hasta ahora, pero la escasez empieza a notarse”, mientras que el olivo necesita recuperar la producción tras “una buena campaña, en la que los árboles han estado cargados”.

En opinión de ese portavoz, tanto el olivar y el viñedo, como los frutos secos precisarían de unas aportaciones pluviométricas de 150 litros de agua por metro cuadrado “para que se equilibren”.

Por ello y ante las previsiones anticiclónicas, Serrano ha advertido “del miedo que se ha empezado a instalar en el sector”, a la vez que ha insistido en deplorar la escasa presencia de infraestructuras hidrológicas de Castilla-La Mancha, una región “a la cola en modernización de regadíos, y en otras planificaciones que respalden la actividad agrícola y ganadera”.

Ha defendido a los productores “a los que siempre se nos culpa por regar”, pues “han modernizado los sistemas de riego y los cultivos”, frente a “la falta de voluntad política de los partidos de todos los colores”, a la hora de desarrollar planificaciones de riego, como las del Campo de Montiel “que no avanzan”, o de la falta de uso a la tubería manchega para solucionar los pozos pendientes de regularizar de las explotaciones prioritarias del Alto Guadiana.

Estas obras, y otras como los proyectos con financiación previstos en los PGE para caudales ecológicos y de regadío en la región, permitirían a los agricultores tener unos caudales mínimos y hacer una correcta planificación agronómica de sus explotaciones.

A su juicio, no hay un modelo preventivo y lo “agricultores y ganaderos son los grandes olvidados”.

Situación complicada

El secretario regional de UPA, Julián Morcillo, también ha mostrado su preocupación por el déficit de agua en el campo. “La situación podría condenar a muchos cultivos de Castilla-La Mancha”, ha señalado, como lo efectos ya palpables en el adelantamiento de la floración de los almendros y de frutales, además del estrés que sufren cultivos herbáceos -cebada, avena, o trigo- y las leguminosas.

“Si en una semana no llueve lo tendremos complicado”, ha indicado a lanzadigital, a la vez que ha llamado la atención sobre “los problemas añadidos” como son la falta de recuperación de los pantanos de Ciudad Real y los límites de la Confederación del Guadiana a las dotaciones de aguas subterráneas de los regantes.

Aunque “tenemos cierto margen de tiempo”, por ahora la única medida es el seguro, a pesar del alto coste de sus pólizas.

Precisamente, la contratación de lsegurod agrario por sequía ha sido más baja de lo normal, debido a que a principios de invierno llovió y tras un buen año pluviométrico.

Consecuencias

Por su parte, Ángel Gálvez, secretario regional de COAG, también ha puesto de manifiesto “las consecuencias” de la falta de agua en los cultivos, “que hasta ahora han aguantado y ya empiezan a ser preocupantes”.

Ha reconocido que “hay diferencia entre las zonas agrícolas de Guadalajara con las de Ciudad Real” y ha reclamado más infraestructuras de riego para que los productores de alimentos puedan tener una actividad rentable.

“Si no llueve pronto la situación va a ser muy preocupante”, ha manifestado.