De la Flor, Dulcinea 2019, disfruta de su nombramiento como si degustara un vino reserva, que una vez descorchado “sorprende gratamente”

Julia Yébenes Ciudad Real

Es una defensora “cien por cien” de la tierra y la ciudad que la vio nacer. “Me encanta Ciudad Real y sus gentes”, al igual que sus tradiciones y fiestas, en las “que desde pequeña he participado”

Fátima de la Flor, la flamante Dulcinea 2019, se muestra feliz y algo sobrepasada por las innumerables felicitaciones que en pocas horas ha recibido por distintas vías de comunicación.

Agradece el respaldo de la Comisión de Festejos y Tradiciones Populares del Ayuntamiento de Ciudad Real, y los parabienes de sus familiares, amigos y conocidos, “incluso de fuera de España”, que le están haciendo disfrutar de unas sensaciones “muy gratificantes”.

Esta respuesta masiva en positivo confirma para sus adentros “que no me he equivocado”, y que la Asociación de Coros y Danzas ‘Mazantini’, donde es directora de las áreas de coro,  rondalla y baile, acertó con la presentación de su candidatura.

Ciudarrealeña por los cuatro costados, De la Flor ha inaugurado sus primeras horas de ‘reinado’ de manera vertiginosa, al coincidir con la fecha en la que ha defendido su trabajo fin de ciclo del módulo superior de Edificación y Obra Civil, que ha cursado en el IES Atenea.

La futura Dulcinea posa para las cámaras de lanza / Clara Manzano

La futura Dulcinea posa para las cámaras de lanza / Clara Manzano

Tras superar la prueba con soltura, ahora empieza a degustar el momento, y lo hace como amante de los vinos (es vicepresidenta de la Asociación Cultural Club de Vinos de Ciudad Real), exactamente disfrutando como si acabara de descorchar un reserva (es sumiller): uno de esos caldos “que después de mucho tiempo de guarda, sorprende gratamente”, y sale “como un gran vino y como un gran momento”.

Fátima de la Flor es una defensora “cien por cien” de la tierra y la ciudad que la vio nacer. “Me encanta Ciudad Real y sus gentes”, al igual que sus tradiciones y fiestas, en las “que desde pequeña he participado”. No hay nada más motivador para la ciudarrealeña que “estar al servicio de tu ciudad”.

Y ella lo ha estado desde bien pequeña, sobre todo con la fiesta de la Pandorga, que será su primer ‘examen’, el próximo 31 de julio. Esta fiesta “es emocionante”, sostiene y, por ello, no entiende cómo puede haber ciudarrealeños que vivan de espaldas a ella u otras tradiciones singulares que definen y “engrandecen” a Ciudad Real como capital.

Para la ocasión vestirá el conjunto tradicional de manchega ‘del rico’, si bien le gustaría innovar  con el traje ‘festero’, de la época de la llegada del ferrocarril a la ciudad porque “sería un cambio positivo”.

Como nueva componente que engrosará la nómina de la Asociación de Dulcineas, colaborará en los actos que desarrollan como los premios a mujeres destacadas, que se entregarán este mismo jueves, aunque le ha empezado a rondar alguna idea para sumar de corte soliario dirigida a colectivos vulnerables.

“Creo que se pueden hacer más cosas, aunque tengo que darle más vueltas para dar con la pieza clave”, ilustra.

De cara a la celebración de esta manifestación emblemática y única y de las fiestas patronales, donde también tendrá un primer plano, De la Flor defiende un activismo participativo de la ciudadanía porque cree que “estar y ser de la calle” es muy sano para la convivencia social. Por ello, anima a los ciudarrealeños a participar en estas citas veraniegas en torno a la Virgen del Prado, para poner de manifiesto que los manchegos “somos muy cercanos” y que “nos enriquecemos” además de la típica diversión que se vive en esos momentos.

Como reflexión final, la nueva Dulcinea invita a ciudarrealeños y visitantes a “pasear y admirar” la ciudad y sus rincones, algunos muy desconocidos y pendientes de “descubrir todavía”.