Los cerealistas de Ciudad Real y Castilla-La Mancha se preparan para recoger una cosecha récord

Julia Yébenes Ciudad Real

Los cereales de invierno han tenido un óptimo desarrollo vegetativo. El grano esta sano y tiene calidad, aunque como dice el refrán, 'hasta la siega todo es hierba' / Clara Manzano

Prevén crecimientos de hasta el 50%, con entre los 4,5 y 4,7 millones de toneladas en Castilla-La Mancha, cerca de un millón en Ciudad Real. Respecto a la pandemia del coronavirus y su influencia en los precios de un mercado tan sensible y global como el de los cereales, hay técnicos que valoran su influencia como un ‘cisne negro’, es decir, como un hecho inesperado de gran impacto socioeconómico

La campaña de cereales de invierno 2020-2021 en la provincia de Ciudad Real y en toda Castilla-La Mancha será excepcional. Así lo recogen las previsiones de entidades agrícolas y cooperativas, que estiman una cosecha récord, con subidas de entre un 40 y un 50%. También se aprecia a pie de campo, con espectaculares extensiones espigadas y granadas como no se veían desde hace años.

Si el sembrado y el nacimiento de los cultivos de cebadas, trigos, avenas, centenos o triticales en unas 225.000 hectáreas en la provincia (casi un 17% de los 1,3 millones en la región) estuvieron protagonizados por falta de agua, las lluvias recibidas a lo largo de la primavera ha compensado su desarrollo vegetativo.

Las precipitaciones, según el técnico de cultivos herbáceos de Cooperativas Agroalimentarias de Castilla-La Mancha, Esteban Esquinas, “han sido muy buenas” porque “han cubierto las necesidades” de un cultivo de secano cuyo factor limitante es el agua.

Así, el crecimiento de su ciclo ha sido “idóneo” en toda Castilla-La Mancha y ha dejado una elevada masa vegetativa que ha cubierto “casi la totalidad de su potencialidad”: hay mucha planta por superficie, muchas espigas por planta y muchos granos por espiga.

Previsiones

Las previsiones de la nueva campaña “son excelentes” en toda la comunidad, “más atrasada” en Cuenca y Guadalajara, por su latitud, más al norte, que en las provincias más del sur, Albacete, Toledo y Ciudad Real.

En general “se espera una excelente cosecha a día de hoy”, con “el grano hecho” y cruzando los dedos para que “no haya catástrofes” como un pedrisco o unas temperaturas elevadísimas prolongadas que pudiera “asurar el cereal”.

Tras mayo, un mes variable en cuanto a la meteorología, la siega comenzará en la primera quincena de junio.

El único margen a la baja podría ser por el efecto de enfermedades provocadas por la elevada humedad como la roya, que “por costumbre no se suele tratar en nuestra zona”.

La premisa de Cooperativas Agroalimentarias para la región, señala Esquinas, es que registre un alza de producción de entre el 40 y 50% respecto a la temporada de 2019. La referencia está por encima de una recolección media castellano-manchega (3,8 millones de toneladas), y “acercándonos al récord histórico”.

En concreto, prevén entre los 4,5 y 4,7 millones de toneladas, frente a los 3,2 millones de la campaña precedente. Se cosecharán en una superficie de 1.330.000 hectáreas, unas 225.000 en la provincia de Ciudad Real, donde se siembran cebada -cultivo mayoritario con más del 50%, trigo blando, avena, triticale, y algo de centeno, además de maíz de regadío de primavera, y de las leguminosas veza, guisantes y yeros.

A nivel nacional, la estimación de cosecha, incluido el maíz, es de 26 millones de toneladas, muy por debajo de los 18,3 millones de 2019, y con un rendimiento de 4,18 toneladas por hectárea.

El escenario es todavía más positivo para España si se tiene en cuenta la previsión de cosechas en otros países cerealísticos, a priori “con una menor producción”. Al parecer, en Ucrania, el sur de Rusia o Rumanía ha habido falta de agua.

Esquinas recuerda, con todo, que España es deficitaria a la hora de cubrir su consumo de cereales, y tiene que importar. Por ahora, se están realizando pocas operaciones, señala, con valores de tendencia bajista, sobre todo de cebada de la temporada pasada.

Las semillas se obtendrán de una producción abundante y de calidad / Clara Manzano

Las semillas se obtendrán de una producción abundante y de calidad / Clara Manzano

Un millón de toneladas en la provincia de Ciudad Real

El presidente de la Cooperativa San Isidro de Ciudad Real, José María Ciudad, confirma las buenas previsiones para el sector de los cereales.

En conjunto, esperan casi doblar el volumen del año pasado alcanzado en las comarcas cerealísticas ciudarrealeñas (algo más de 500.000 toneladas), hasta superar el millón de toneladas. Igualmente, el incremento previsto para la cebada, mayoritaria en la provincia, es del 75%.

Con todo, la campaña 2020-21 a nivel nacional se proyecta con “muchas incertidumbres”, ya que el consumo interno está en el aire, en gran parte por las estimaciones a la baja en la llegada de turistas, debido al coronavirus.

La demanda nacional “bajará”, aunque España “tendrá que seguir importando” al ser un país cuya producción no cubre la demanda.

Respecto a los precios, dependerán en gran parte de los factores y eventualidades que determinan el mercado internacional, ya que se empiezan a construir “con nuestras cosechas”.

Más de 17.000 toneladas

Las predicciones también son buenas para la cooperativa que preside Ciudad, con una proyección estimada de más del 40% sobre las 12.000 toneladas de 2019, y así alcanzar entre las 17.000 y 18.000 toneladas.

Respecto a las semillas certificadas que producen “el año se presenta muy bien” porque “cuanto mejor estén los campos, mejor será el grano”. Y este año el cultivo en sus barbechos colaboradores “están muy bien”. La calidad será óptima, al margen de fenómenos adversos, que hará que, paradójicamente, el precio de las semillas baje ante «la gran cantidad que habrá».

El coronavirus: un cisne negro

Respecto a la pandemia del coronavirus y su relación con un mercado tan sensible y global como el de los cereales, la principal influencia ha estado en los precios. Se trata de un efecto que algunos técnicos valoran como un ‘cisne negro’, es decir, como un hecho inesperado de gran impacto socioeconómico, que tras su paso, vuelve el equilibrio.

Para Esquinas, la consecuencia más notoria de la enfermedad en el sector de los herbáceos ha sido el derivado de los cierres de fronteras, al igual que ha ocurrido en el seno de otros ámbitos agroalimentarios. Las restricciones impuestas han provocado un desplome en los movimientos de las exportaciones y han limitado las operaciones en los puertos de cara a terceros países.

Resultado de este escenario son los “vaivenes” registrados en los valores de compraventa, primero con “una subida prolongada”, y después “con una bajada también dilatada» por el gran acopio y las estimaciones de cosecha.

Y es que si los países deficitarios compraron masivamente cereales al inicio de la pandemia, los excedentarios vendieron no sin antes asegurar su propio abastecimiento.

También entran en liza, agrega Esquinas, otros factores como las necesidades de estos alimentos en países de los dos hemisferios, las ventas a corto y largo plazo, la evolución de otras materias primas como el petróleo, la demanda para fabricar piensos animales (destino mayoritario de los cereales en España) o los conflictos socioeconómicos mundiales.

Ha habido oscilación de precios / Clara Manzano

Ha habido oscilación de precios / Clara Manzano

Oscilación de precios

En la misma línea, Nuria Villanueva, técnica responsable del departamento cultivos herbáceos de Cooperativas Agroalimentarias de Castilla-La Mancha, realiza un análisis de fondo sobre el avance de la Covid-19 y la oscilación de los precios. La alta demanda de los compradores en los primeros días del estado de alarma fue, a su juicio, un movimiento “lógico, que, como en otros sectores, ya se amortiguó”.

Maíz

En el caso del maíz, la pandemia mundial, explica, ha alterado los factores que hacen que su destino vaya a la producción de etanol, o a alimentación animal.

Ha pesado la segunda opción por el derrumbe de los precios del crudo, y ha supuesto más cereal en el mundo con destino a la ganadería.

Según los precios medios que publica el Ministerio de Agricultura (MAPA) cada semana, la cotización de la tonelada de maíz a la entrada en la industria transformadora se situó en la primera semana de mayo en 180,07 euros, tras bajar en 1,74 euros.

Igualmente, el uso de la cebada para maltería y la industria cervecera “se ha visto alterado”, indica Villanueva, en España por el coronavirus. Parte de este cultivo también se ha derivado a alimentación animal.

Sus precios se vieron presionados “a la baja”, con una caída en siete días de 4,18 euros los 1.000 kilos de cebada para pienso, hasta los 163,07 euros, según el MAPA.

Precios del trigo mantenidos

En el caso del trigo, la situación en el mercado nacional es distinta, recoge Villanueva, ya que los niveles de precios se mantienen y los de los contingentes importados en los puertos “son estables”.

Con todo, el Ministerio de Agricultura anotó también en los primeros días de mayo una rebaja de 2,37 euros la tonelada, hasta los 194,88 euros la tonelada cuando iba a entrar a la fábrica para su procesamiento.