‘La dama boba’ pintada por Sorolla será la imagen del cartel del 43º Festival de Almagro

A. Ruiz Ciudad Real
El Museo del Prado ha cedido la imagen de la obra de Sorolla

El Museo del Prado ha cedido la imagen de la obra de Sorolla

El artista valenciano retrata a la actriz María Guerrero interpretando la obra de Lope de Vega

La 43ª edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro, cuya programación se dará a conocer a principios de abril, va tomando forma. La imagen del cartel, en esta ocasión, será una pintura de Joaquín Sorolla, cedida por el Museo del Prado, en la que puede verse a la actriz María Guerrero interpretando ‘La dama boba’, de Lope de Vega.

“Es por tanto un reconocimiento a las actrices que han hecho desde el siglo XVII hasta hoy en día una gran defensa del Siglo de Oro, una defensa de nuestros autores y autoras, una defensa de que también nuestras grandes figuras de las artes visuales, y la pintura en este caso, han estado a lo largo de la historia muy relacionadas con la propia etapa áurea, de manera que creemos que es una imagen perfecta, adecuada y que transmite también la luz, la alegría y el entusiasmo por el Siglo de Oro que se vive en el Festival”, asegura Ignacio García, director de la cita teatral manchega.

La 43 edición del Festival se desarrollará entre los días 2 y 26 de julio y su programación completa se dará a conocer a principios de abril.

Por tercera vez desde que García dirige el Festival el cartel es una imagen de una mujer relevante que tiene que ver con el Siglo de Oro. El año pasado había sido un retrato de Sor Juana Inés, y hace dos años fue la Infanta Margarita en la versión de Fernando Botero. Igual que hace dos años el país invitado, que era Colombia, se plasmó en la imagen del cartel con esa representación desde lo contemporáneo del mundo del Siglo de Oro; este año, que por primera vez hay una Comunidad Autónoma invitada que es la Comunitat Valenciana “nos parecía importante que en la imagen del cartel estuviera ese espíritu y esa idea de abrirnos a otros territorios del Estado y que nos llevase a otra lectura y a otra visión contemporánea de nuestros clásicos”, afirma el director.

El cuadro que se ha elegido es María Guerrero, nuestra actriz más importante del siglo XIX y principios del XX, una gran defensora del Teatro Clásico y en el cuadro podemos verla representando ‘La dama boba’ de Lope de Vega pintado por Sorolla, pintor valenciano por antonomasia y que, además, va a ser muy reconocible ese trazo y esa luz valenciana en la imagen.

Pintor de la luz

Joaquín Sorolla (Valencia 1863-Cercedilla 1923) se formó en su ciudad natal con el escultor Capuz, estudió posteriormente las obras del Museo del Prado y, gracias a una beca, pudo residir y estudiar en Roma de 1884 a 1889. En esta época se dedicó sobre todo a cuadros de temática histórica, que no ofrecen demasiado interés.

Un viaje a París en 1894 lo puso en contacto con la pintura impresionista, lo que supuso una verdadera revolución en su estilo. Abandonó los temas anteriores y comenzó a pintar al aire libre, dejándose invadir por la luz y el color del Mediterráneo. Son precisamente las obras de colores claros y pincelada vigorosa que reproducen escenas a orillas del mar las que más se identifican con el arte de Sorolla.

Sin embargo, fue un artista muy activo, que realizó también numerosos retratos de personalidades españolas y algunas obras de denuncia social (¡Y aún dicen que el pescado es caro!) bajo la influencia de su amigo Blasco Ibáñez.

Su estilo agradable y fácil hizo que recibiera innumerables encargos, que le permitieron gozar de una desahogada posición social. Su fama rebasó las fronteras españolas para extenderse por toda Europa y Estados Unidos, donde expuso en varias ocasiones. De 1910 a 1920 pintó una serie de murales con temas regionales para la Hispanic Society of America de Nueva York.

En el estilo más característico de Sorolla, el de técnica y concepción impresionista, destaca la representación de la figura humana (niños desnudos, mujeres con vestidos vaporosos) sobre un fondo de playa o de paisaje, donde los reflejos, las sombras, las transparencias, la intensidad de la luz y el color transfiguran la imagen y dan valor a temas en sí mismo intrascendentes.

Algunos críticos consideran estas obras un cruce entre los impresionistas franceses y los acuarelistas ingleses. Existe una importante colección de pintura suya en el Museo Sorolla de Madrid.