El único habilitado

Julio García-Casarrubios

La situación sociopolítica en la que algunos, no pocos, nos han situado, se debe, principalmente, a la falta de coherencia. La coherencia y la sinceridad tienen que empezar consigo mismo. Cuando los propios socialdemócratas, emprendieron el camino de apartarse de la socialdemocracia, por razones de estrategia unas veces, o de pragmatismo otras, y por qué no decirlo, de conveniencia personal y partidista, entró en la deriva de la debilidad y escasa influencia.

¿Qué pasó? Que el liberalismo se apoderó del ruedo de forma abrumadora. Y no ha sido lo peor que el liberalismo domine el ruedo político. Lo peor es que al no tener enfrente el contrapeso de la socialdemocracia, el liberalismo se ha echado al monte, y ha entrado en la deriva del abuso; ha dado paso a un capitalismo salvaje. Ha traído la corrupción y se ha ido hacia el ultraconservadurismo ideológico más fanático. La derecha actual tiene muy poco del histórico conservador, mucho menos de liberal, y nada de nada de democristiana. Y ahí estamos los ciudadanos: aguantando.

Hace unos días, le preguntaban a una biógrafa: ¿qué votaría hoy Concepción Arenal? Votaría, -contestaba- seguramente al centro izquierda, porque a pesar de ser católica y conservadora, esa opción, hoy, la tendría asustada, aturdida. Eso mismo le pasa a mucha gente. He oído decir a mi alrededor: “no he votado nunca al PSOE, pero esta vez voy a votar por Pedro Sánchez, porque la derecha actual me desconcierta y me asusta”. Y es que la derecha se ha alejado de su camino y se ha dejado llevar por los ultraconservadores, en lo económico, en lo social, en lo político y en lo ético.

Todo parece indicar, que desde su lucha interna, Pedro Sánchez ha recuperado, o está en vías de recuperar, la esencia de la socialdemocracia. Se lo quisieron cargar los que andaban a pata coja con el liberalismo. Pero él se impuso y demostró que la militancia estaba por recuperar, la dignidad en la política y el estado del bienestar del que otrora los socialistas fueron sus abanderados. Le ha costado mucho trabajo sacar la cabeza, dentro y fuera del partido; pero hoy es el único habilitado por dignidad y coherencia para sacar al país de la inmundicia en la que algunos, por fanatismo, o por intereses, o por tapar vergüenzas, nos están hundiendo.