Hacer política

Julio García-Casarrubios Valdepeñas

Dejemos de una puñetera vez de hablar de subir o bajar impuestos. No es problema de subir o bajar impuestos; es problema de diseñar un estado del bienestar social, calcular la cantidad de dinero que hace falta para financiarlo, y por último calcular lo que cada ciudadano tiene que aportar para que se haga de forma progresiva, justa y solidaria

Toda la política actual se centra en la lucha por hacerse con el mejor titular. Eso puede dar resultados a corto plazo, puede dar resultados para una estrategia electoral, pero no produce una solidez ideológica. PP y Ciudadanos están en la disputa por conseguir el mejor titular…, para sacar cabeza y atacar a Pedro Sánchez, que son sus dos objetivos más inmediatos. Eso hacen los politicastros. La política con mayúsculas es otra cosa.

El político tiene que poner encima de la mesa, una idea, una filosofía, una forma de pensar, una forma de entender la convivencia social, y dejarse de estrategias electoralistas. Después vendrá el técnico y buscará la fórmula adecuada para que esa utopía ideológica, sea una realidad. Los votos vendrán por un convencimiento.

La política impositiva, recaudatoria, de un partido socialista, obrero y español debe basarse en la justicia y la progresividad. Todo lo demás es insolidario, regresivo, y arrastra hacia la desigualdad. Que es contra lo que tenemos que luchar.

Como en toda contabilidad hay un capítulo de gastos y otro de ingresos. La derecha prioriza siempre el capítulo de gastos; mientras la izquierda prioriza los ingresos. Es normal. Lo malo es que fijarse en el gasto lleva ineludiblemente a reducirlos; vamos a los ajustes del gasto, vamos a los recortes. Eso lo paga el estado del bienestar; eso terminan sufriéndolo las clases medias y trabajadoras. Mientras que los ingresos, vía impuestos, si atendemos a la Constitución, debe recaer en toda la sociedad, pero siempre pagando más quien más tiene, si queremos que sea progresiva. Por eso la derecha prefiere poner toda su atención en los gastos y no en los ingresos.

Dejemos de una puñetera vez de hablar de subir o bajar impuestos. No es problema de subir o bajar impuestos; es problema de diseñar un estado del bienestar social, calcular la cantidad de dinero que hace falta para financiarlo, y por último calcular lo que cada ciudadano tiene que aportar para que se haga de forma progresiva, justa y solidaria. Después los técnicos fijarán los tramos y los porcentajes para que la financiación sea efectiva y cuadren las cuentas. Eso es hacer política; eso es lo que espera la clase media y trabajadora de este Gobierno.

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