Ángel Gómez: “Cabañeros necesita al lince para restablecer el equilibrio entre especies”

Belén Rodríguez Ciudad Real / Pueblo Nuevo del Bullaque

Ángel Gómez Manzaneque, director conservador de Cabañeros desde el pasado octubre / Clara Manzano

El lince, “la última fiera de España” como la llamó Félix Rodríguez de la Fuente, podría volver a campear por las rañas y pedrizas del parque nacional de Cabañeros. Este es el empeño del nuevo director, aunque la decisión todavía depende de los técnicos del proyecto Iberlince

El parque nacional de Cabañeros, en el corazón de los Montes de Toledo, no renuncia a recuperar la especie que en tiempos históricos encontró su paraíso en esta frontera natural entre las provincias de Ciudad Real y Toledo.

“Esta comarca fue el mejor sitio para el lince, hasta Félix Rodríguez de la Fuente grabó aquí y en Quintos de Mora los documentales de su serie Ibérica porque era de lo mejor que había en España a finales de los setenta”, asegura Ángel Gómez Manzaneque, nombrado director conservador del parque en octubre, después de dieciséis años de trabajo en Cabañeros en distintas responsabilidades.

La última fiera de España

El lince, “la última fiera de España” como la llamó Félix Rodríguez de la Fuente en su mítica serie documental ‘El hombre y la Tierra’, podría volver a campear por las rañas y pedrizas que estuvieron a punto de convertirse en un campo de tiro, pero no es seguro. Depende de una decisión que tienen que tomar los técnicos del Gobierno de Castilla-La Mancha, implicados en la reintroducción del felino en sus áreas históricas de dispersión a partir de la cría en cautividad del proyecto Life Iberlince que Castilla-La Mancha comparte con  Andalucía, Extremadura y Portugal.

“Cabañeros necesita al lince para restablecer el equilibrio natural entre especies”, subraya Gómez Manzaneque, que reconoce que la vuelta del felino es de las cosas que como biólogo y conservador del parque más ilusión le hace.

Muchas fincas particulares del entorno todavía conservan ejemplares de lince disecados de cuando no estaba en peligro de extinción y se cazaba sin que nadie le diera importancia.

Manada de ciervas este invierno en el parque / Clara Manzano

Manada de ciervas este invierno en el parque / Clara Manzano

Conejos suficientes para una hembra

La pelea del momento es si Cabañeros tiene la suficiente densidad de conejos para aguantar a una hembra reproductora, clave para garantizar la reproducción en el medio natural.

“No hago más que publicitarlo y decir lo conveniente que sería. En Cabañeros tenemos un problema, al no haber especies dominantes que mantengan densidades de conejos adecuadas, lo que no se come el lince se lo comen meloncillos y ginetas. Hemos detectado una población excesiva de mesocarnívoros que un lince pondría en su justa medida”.

El parque ha entrado en estos años en un círculo que solo un predador como el lince rompería, “preparamos áreas para que haya mucho conejo, pero como no viene el lince hay oportunistas que se comen los conejos, y como no tenemos conejos suficientes no sueltan linces…Traer el lince acabaría con el exceso de otros predadores más pequeños”.

Desde que empezaron las sueltas de Iberlince en Castilla-La Mancha en 2014 (sobre todo en territorio de Ciudad Real), en Cabañeros se ha detectado presencia del felino, pero solo de visita. Mediante el seguimiento de huellas y radiomarcaje hay constancia de que varios linces han merodeado por el norte del parque. El director recuerda el caso de Luna, una hembra liberada en el año 2016 en el Valle de Matachel (Badajoz), “por el radiomarcaje supimos que llegó hasta la Autovía de Andalucía, volvió a venir, y cuando estaba por Alcoba de los Montes dio un giro de noventa grados, atravesó el parque y se fue a San Pablo de los Montes”.

El trabajo de construir majanos para los conejos es una de esas tareas que la dirección de este parque nacional “lleva haciendo desde siempre, desde el primer director Pepe Jiménez siempre hemos intentado mantener una buena población de conejos”, recalca.

Tampoco le ponen peros al lince en las fincas privadas con terrenos en el parque (trece que suponen el 45% del territorio protegido), “que en una finca haya linces en estos tiempos hasta les da caché”.

Pero incluso en esta semana de febrero en la que se han soltado linces en la provincia (el miércoles en Torre de Juan Abad) y se prevén más liberaciones en los Montes de Toledo no hay novedad respecto a posibles sueltas en un parque en el que incluso se planteó habilitar un centro de cría. Pero eso fue antes de la crisis económica de 2008.

Ciervos en la raña del parque este invierno / Clara Manzano

Ciervos en la raña del parque este invierno / Clara Manzano

Ciudarrealeños en Cabañeros, otro reto

Marcado por la resistencia al campo de tiro y símbolo del nacimiento de la conciencia ambiental en Castilla-La Mancha, Cabañeros está a punto de cumplir un cuarto de siglo de existencia como parque nacional (noviembre de 2020) con otro reto pendiente: atraer visitantes de Ciudad Real capital y del entorno inmediato. “A día de hoy me asalta la pena cuando oigo a vecinos de los pueblos de alrededor que no han entrado nunca en Cabañeros; saben que estamos aquí, pero no conocen el parque y si no se conoce no se puede publicitar el valor que tiene esto ni animar a otros a venir”.

El director, en broma, cree casi más fácil conseguir que el lince vuelva a Cabañeros que arrastrar en masa a los ciudarrealeños al parque, “¡No podemos consentir que estando a tres cuartos de hora en coche la gente de la capital no visite el parque!”, exclama.

El director de Cabañeros, en uno de los miradores de la Casa Palillos / Clara Manzano

El director de Cabañeros, en uno de los miradores de la Casa Palillos / Clara Manzano

Casa Palillos y centro de Horcajo

Bromas aparte, las visitas a Cabañeros han experimentado un discreto pero sostenido crecimiento en las últimas décadas de protección en consonancia con la ampliación del uso público. La Casa Palillos, principal centro de visitantes en Pueblo Nuevo del Bullaque, ya no es el único centro de interpretación. Hace un par de años y tras una peripecia que se dilató más de una década abrió al público el grandioso centro de visitantes de Horcajo de los Montes, un espacio “digno de visitar”, remarca el director, al que se intenta incorporar ahora una senda peatonal que enlace con la ruta Plaza de los Moros, en Horcajo.

Las rutas en todoterreno (a Cabañeros no se puede acceder en vehículo particular), adjudicadas ahora a una UTE de empresas formada por Destinos Manchegos y Aventuras Cabañeros han incrementado las cifras en la última década y se han multiplicado las sendas que se pueden recorrer a pie.

Escolares celebrando el Día Europeo de los Parques en Cabañeros el año pasado / PN Cabañeros

Escolares celebrando el Día Europeo de los Parques en Cabañeros el año pasado / PN Cabañeros

105.000 visitantes en 2018

Aun así, Cabañeros aparece en las estadísticas anuales como el parque menos visitado de la red nacional, con unas cifras que sin embargo para el director conservador no son nada desdeñables teniendo en cuenta la ubicación geográfica.

2018 se cerró con casi 105.000 visitantes (104.769 personas), un dato inferior al récord absoluto del año 2017 cuando por el parque pasaron 112.667 personas. “2018 ha sido un año bueno pero con el final del invierno y la primavera tan lluviosa que tuvimos fallaron muchas visitas de colegios, esa es la explicación”.

Senderistas en una de las rutas a pie por Cabañeros ( P.N de Cabañeros / Gema G. Castellanos

Senderistas en una de las rutas a pie por Cabañeros ( P.N de Cabañeros / Gema G. Castellanos

“No nos obsesiona traer gente”

Ni al director de Cabañeros ni a su equipo les quita la cabeza estos datos, “no es obsesivo traer gente, traer gente. En muchos parques hay problemas por el exceso de visitantes como pasa en Picos de Europa o como en el Teide que sí, lo visita mucha gente, pero no pasan más de tres cuartos de hora, el rato que les da para descansar de la playa”.

“Nosotros no queremos eso para Cabañeros, las visitas deben ser otra cosa. Se dirá que la encina está muy extendida por España, pero poca gente ha visto un encinar tan completo como este. Claro que nos interesa que venga público, pero según nuestra capacidad de acogida que dice que más de doscientas personas al día en la raña no es aconsejable”.

El director de Cabañeros es consciente de que uno de los objetivos es fomentar el desarrollo socieconómico de la zona en la que se asienta el parque, “que lo hacemos en nuestras modestas posibilidades”, pero insiste: “Nuestra razón de ser es la conservación de la naturaleza y eso no lo perdemos de vista”.

Lo que sí considera mejorable es la estacionalidad de las visitas. “Aquí tenemos dos picos al año en Semana Santa, y dependiendo de si cae pronto o tarde y cómo venga de frío o calor, y la berrea. En esos fines de semana estamos completos, mientras que el resto del año nos sobra encanto y espacio”.

En estos casi veinticinco años el parque nacional Cabañeros se ha ampliado. La incorporación de terrenos del Macizo del Rocigaldo y la senda del Chorro, en Los Navalucillos (Toledo), han aportado a las casi 41.000 hectáreas parajes de la sierras de los Montes de Toledo que compiten en belleza con la raña por la que se ha granjeado el apodo de Serengueti Español, con pedrizas y otros parajes repletos de bosque y matorral mediterráneo, “una amplia serie de  microclimas, bosques de galería, trampales, bohonales, o reductos de bosques atlánticos de gran interés botánico”.

El buitre negro se mantiene como la especie emblemática del parque, seguida de rapaces como el águila imperial, aves como la cigüeña negra y mamíferos como el ciervo (de pura raza ibérica), el corzo y el jabalí. El parque también cuenta con peces endémicos y una rica flora con una gran variedad de árboles y arbustos propios del bosque mediterráneo.

Grullas, uno de los atractivos del invierno en el entorno de Cabañeros / Clara Manzano

Grullas, uno de los atractivos del invierno en el entorno de Cabañeros / Clara Manzano

Las últimas grullas

Y en esta quincena que resta de mes de febrero todavía se puede ver a miles de grullas por las inmediaciones, antes de su nueva migración al norte de Europa.

Plan Rector de Uso y Gestión

Con el primer Plan Rector de Uso y Gestión a punto (siguen las reuniones para incorporar alegaciones al penúltimo borrador y se abrirá un nuevo periodo de información pública a finales de mes), la dirección del parque continúa dando pasos para ampliar el uso público y preservar los valores del espacio.

Que el 45% del terreno sea privado condiciona las actividades para el público en general, aun así Gómez Manzaneque aclara que siempre se trabaja en buscar alternativas para hacer más atractiva la visita y repartir el interés en las diferentes localidades del entorno, todas ellas pueblos muy pequeñitos, “trabajamos en red y siempre tratamos de fijarnos en lo que funciona en otros lugares para trasladarlo aquí”.

De momento el parque está bien servido de rutas y senderos para recorrer a pie. El proyecto nuevo más inmediato pasa por habilitar la ruta que empalme la visita al centro de visitantes con el sendero de la Plaza de los Moros, en Horcajo. “Lo ideal sería que la gente vaya a visitar el centro, con 1.700 metros cuadrados de exposición, que aparque el coche en la zona y haga la ruta del Cerro de los Moros”.

Embalse del Brezoso / Clara Manzano

Embalse del Brezoso / Clara Manzano

El fin de la caza en Cabañeros: diciembre 2020

Lo que no clarifica el Plan Rector de Uso y Gestión que se está elaborando desde 2016 es qué pasará o cómo se materializará la prohibición de la caza en los parques nacionales, prorrogada por el Congreso de los Diputados hasta 2020.

“Eliminar la caza de Cabañeros va a necesitar de mucha negociación, no es fácil”, admite Gómez Manzaneque, que afirma que a finales del año que viene “la caza como se entiende ahora no podrá seguir”.

En Cabañeros, paraíso del buitre negro, el ciervo y el bosque mediterráneo, la caza es una actividad tradicional cuya práctica se permite en las fincas privadas (trece que detentan el 45 por ciento del territorio) y terrenos públicos del término municipal de Navas de Estena en los que se autorizan una o dos monterías al año de ciervo y jabalí (no de corzo, ni caza menor), no sin polémica, puesto que esos días hay que cortar unas horas la ruta de Boquerón del Estena, lo que ha generado muchas quejas.

Muchas fincas solo existen por la caza

El parque solo hace control  de especies en la parte pública, es decir, captura animales en vivo que vende a fincas privadas o empresas que comercializan la carne, “por control de población, para equilibrar el ecosistema”, pero en las fincas privadas se permite la caza comercial y ahí está el problema de prohibir la actividad, “la razón de ser de muchas de estas fincas es la caza”, subraya.

En opinión del director de Cabañeros, “si no hay caza algo tendrá que hacerse para que hay control de la población de animales, lo contrario no sería bueno para el parque”.