La defensa del presunto acosador sexual de Piedrabuena dice que la exempleada busca dinero

Belén Rodríguez Ciudad Real / Piedrabuena

Fiscalía y acusación particular mantienen que sufrió abusos sexuales y solicitan 8 años de cárcel. “Pedimos 45.000 euros para compensar el gravísimo perjuicio que ha sufrido, se ha tenido que ir del pueblo y no puede acceder al mercado laboral”

El dueño de una fábrica de conservas de Piedrabuena, J.L.M., al que una extrabajadora acusa de acoso y abuso sexual los diez meses que estuvo en su empresa, ha insistido en su inocencia al final del juicio, que hoy ha quedado visto para  sentencia en la Audiencia Provincial.

“Toda la prueba se articula con posterioridad a la fecha del despido porque es mentira”, afirma Eduardo García de León, el abogado defensor del acusado, que en su alegato ante el tribunal, formado por tres magistradas de la sección primera, ha apelado a la venganza por despido para justificar la grave denuncia de la mujer, en tratamiento psicológico desde que salió de la conservera en abril de 2017.

El abogado cree que la presunta víctima, “por un mal asesoramiento”, ha declarado a los medios, ha elaborado un relato incompatible con que no denunciara hasta que fue despedida, y que se hiciera fotografías (según el abogado, la última de febrero) sonriendo al lado del jefe.

“No hay pruebas concluyentes”

“No hay pruebas concluyentes, una petición de ocho años de prisión por una cistitis es una barbaridad” (la mujer fue al médico con dolor genital un día que supuestamente el acusado le metió un dedo en la vagina y sangró, no dijo lo que le había pasado y le diagnosticaron infección de orina).

“Hechos muy consistentes”

La fiscalía, representada en este caso por el fiscal jefe Luis Huete, ha sido tan contundente como en la sesión inicial. Considera que “hay hechos objetivos muy consistentes que obedecen a una lógica”. Le parece muy grave que el motivo de despido de la denunciante fuera que se negó a ir a limpiar a casa de su jefe, algo que no estaba recogido en su contrato como peón de la fábrica (el acusado lo ha reconocido).

El fiscal jefe también ha valorado el “convincente” relato de los hechos de la víctima, avalado por la pericial forense y el informe del equipo psicosocial del Instituto de Medicina Legal de Ciudad Real, aparte de las corroboraciones periféricas de la trabajadora despedida el mismo día que la denunciante.

La fiscalía considera al acusado culpable de un delito continuado de abuso sexual, por el que pide 8 años de cárcel y 15.000 euros de indemnización por daños morales.

Unico interés: compensar el grave perjuicio

Luis del Valle, el letrado que representa a la perjudicada, se ha adherido a la calificación penal del caso pero reclama 45.000 euros de indemnización y que el empresario corra con las costas procesales. “El único interés es compensar el gravísimo perjuicio de mi representada que se ha tenido que ir con su familia de Piedrabuena y no puede acceder al mercado laboral”.

Antes que los abogados han intervenido la psicóloga y la trabajadora social  que componen el equipo psicosocial del Instituto de Medicina Legal. La conclusión, tras valorar a la denunciante que ha sido diagnosticada con “síndrome de estrés postraumático”, es que su testimonio es “altamente creíble”.

El acusado, escuchando uno de los informes periciales en la última sesión del juicio / J.Jurado

El acusado, escuchando uno de los informes periciales en la última sesión del juicio / J.Jurado

Complejo de culpa por aguantar

Las técnicas forenses han ilustrado a la sala sobre la denunciante, “percibimos mucho sentimiento de culpa, también porque su marido la culpabilizaba a ella”.

A estas especialistas les explicó que el acoso empezó al mes de trabajar en la empresa, y que fue subiendo de grado, primero con palabras y luego con tocamientos por encima de la ropa, cuando la pillaba desprevenida, y por debajo en los meses finales.

Los psicólogos de parte aportados por la defensa han tratado de demostrar ante el tribunal que la víctima tiene una personalidad narcisista, que según el psicólogo que ha examinado las pruebas (no se ha entrevistado con la mujer) hace muy difícil que pueda haber sido víctima de una relación de dominación.

Este perito se ha cuestionado que alguien que padezca un cuadro de estrés postraumático sea capaz de permanecer ni siquiera un día al lado del elemento que le provoca el estrés, su jefe en este caso.

Otra psicóloga, contratada por el acusado, afirma que en el examen de personalidad a J.L.M. no ha encontrado ningún rasgo que indique que es un acosador sexual o una persona agresiva, en todo caso un narcisista que tiende a la “grandiosidad”.