Los brezales más sensibles arrasados en el incendio de Cabañeros empiezan a recuperarse

Belén Rodríguez Pueblo Nuevo del Bullaque
Vallado recién instalado para favorecer la visible recuperación del arroyo del Brezoso en Cabañeros, que ardió en verano / PN Cabañeros

Vallado recién instalado para favorecer la visible recuperación del arroyo del Brezoso en Cabañeros, que ardió en verano / PN Cabañeros

El vallado para proteger el arroyo del Brezoso de ciervos y otras especies está instalado desde mediados de diciembre

La recuperación de los brezales más sensibles del arroyo Brezoso del parque  nacional de Cabañeros, afectado por el incendio del verano pasado, ya se están recuperando. “A mediados de diciembre terminamos de vallar y la zona empieza a recuperarse. Ha quedado bien”, resume Ángel Gómez, el director conservador.

Cabañeros aprovecha el inicio del año, de menos actividad pública, para poner a punto las instalaciones mientras planifica las actividades del año en que se cumple el primer cuarto de siglo como parque nacional.

El arroyo del Brezoso, con un pantano del mismo nombre, es uno de los enclaves “higroturbosos”, según los técnicos, de mayor interés florístico del parque, incluido en la Directiva Hábitat como “hábitat prioritario” por su escasez en Castilla-La Mancha.

El brezo ya está brotando en la zona que se incendió en verano en Cabañeros / PN Cabañeros

El brezo ya está brotando en la zona que se incendió en verano en Cabañeros / PN Cabañeros

El Brezoso recoge las aguas de la sierra del Chorrito

El Brezoso es un arroyo que recoge las aguas de la sierra del Chorito, en su camino hacia el sur, para unirse al arroyo de los Pescaos y luego al río Bullaque. La turbera, también llamadas “trampal” o “bonal” tiene una antigüedad datada en más de 4.000 años y está formada por la acumulación de musgos como el esfagno.

También  hay plantas carnívoras como la pinguicula lusitánica y la drosera rotundifolia. La mayor superficie afectada fue la ladera de solana cubierta por jara pringosa y brezos.

Este es uno de los lugares del parque de parada obligada en las visitas en vehículos 4×4. “Salir de la planicie de la raña y encontrarse este valle rodeado de abruptas montañas es uno de los contrastes más bonitos”, afirma Gómez.

El incendio de junio

Por lo que sabe el viernes 21 de junio  del año pasado sobre las tres y media de la tarde se originó el incendio en el fondo del valle, en la turbera que cubre la parte baja del arroyo y que contiene una buena representación de vegetación típica entre la que destacada el mirto de brabante y distintos brezos típicos de estas zonas húmeda. Entre el arbolado afectado destacan rebollos, abedules y ejemplares de acebo y sauce.