Le destrozaron la cabeza contra un bordillo en Pedro Muñoz pero no recuerda a sus agresores

Belén Rodríguez Ciudad Real
Valentín G. y Ionut L., los presuntos autores de la brutal paliza / Elena Rosa

Valentín G. y Ionut L., los presuntos autores de la brutal paliza / Elena Rosa

Los dos presuntos culpables se enfrentan a entre 10 y 12 de años de cárcel por lesiones graves. La víctima ha perdido un oído, memoria, y está incapacitado para trabajar

Ioan C., rumano de 36 años afincado en Pedro Muñoz, que se quedó en coma tras recibir una brutal paliza en las puertas de un bar de la localidad en 2014, pero sobrevivió a la agresión, no ha reconocido hoy en el juicio a sus dos presuntos agresores.

“No recuerdo nada de la pelea, solo lo que me contó mi testigo”, ha declarado ante la sección segunda de la Audiencia de la Provincial que juzga a sus compatriotas Valentín G. y Ionut L. como coautores de un delito de lesiones “con pérdida o inutilidad de un órgano principal”.

Ioan, que sobrevivió a la paliza pero no oye por el oído izquierdo, ha perdido memoria, sufre trastornos del humor, tiene miedo al ruido y a salir solo, y está incapacitado para trabajar, ni siquiera recuerda por qué le pegaron, solo que estaba en el bar El Calvario  la noche del 23 de marzo de 2014 y uno de ellos “el alto”, ha declarado, se encaró con él.

Los echaron fuera del bar

“Estaba bromeando con la camarera, pero no le hablé mal”, ha testificado, “uno de ellos, el alto, me abordó, me empujó, forcejeamos, y nos echaron fuera del bar”. De los golpes y patadas que recibió en la cabeza contra un bordillo solo sabe “lo que me contó mi testigo”, ha insistido.

La fiscal del caso y la abogada de la acusación particular, durante el interrogatorio / Elena Rosa

La fiscal del caso y la abogada de la acusación particular, durante el interrogatorio / Elena Rosa

Penas de entre 10 y 12 años de cárcel

Los acusados, que se enfrentan a penas de entre 10 y 12 años de cárcel (el agredido ejerce la acusación particular), han dado una versión muy confusa de los hechos.

Le habló mal a la camarera

Valentín, al que varios testigos señalan como la persona que empezó la bronca, reconoce que se encaró con Ioan “por qué le estaba hablando mal a la camarera, que era mi amiga”, y que fue la víctima quién empezó a golpearle: “Yo me defendí, él empezó primero”.

El otro acusado, Ionut, afirma que solo intervino para separar a su amigo y ambos hablan de un tercero, Andrei, pero también dicen que trató de separarlos.

Le pisó la cabeza contra el bordillo

Con semejante prueba directa la versión de los testigos es clave en el caso. Por videoconferencia desde prisión (por otro asunto) ha testificado otro cliente del bar que asegura que vio a Valentín G. “pisarle la cabeza contra el bordillo”, y a varios hombres más dándole patadas a la víctima, que cayó al suelo. También asegura que “Andrei estaba intentando separar” y cree que Ionut, o alguien que se le parecía, también trató de mediar.

En lo que sí ha insistido es que la víctima no tenía ninguna capacidad para defenderse.

Los abogados de la defensa del juicio por lesiones graves en Pedro Muñoz / Elena Rosa

Los abogados de la defensa del juicio por lesiones graves en Pedro Muñoz / Elena Rosa

La camarera: estaba borracho

En la sesión de este martes también ha declarado la camarera a la que supuestamente estaba molestando el acusado, “estaba bebido y un poco pesado”, ha dicho, pero no recuerda que le hablase mal. El caso es que Valentín le dijo que le dejará en paz, se enzarzaron, su jefa les echó y ella se fue para la cocina y no vio la riña.

Otra testigo, que en 2014 reconoció a Ionut como uno de los implicados en la riña, dice ahora que es imposible que declara eso porque ella solo vio la riña desde lejos, en la parte trasera de un coche.

El juicio continúa este miércoles con la declaración de más testigos y la prueba pericial.

Aparte de las penas de prisión fiscalía y acusación particular solicitan un abultada indemnización para el perjudicado, superior a 200.000 euros en el caso del ministerio público y de cerca de 400.000, la otra parte.