Preocupación en el sector del vino por el exceso de oferta

La exportación es el mayor potencial del vino de Castilla-La Mancha / Elena Rosa

La exportación es el mayor potencial del vino de Castilla-La Mancha / Elena Rosa

La producción nacional está cercana a los 50 millones de hectolitros, más de la mitad registrada en Castilla-La Mancha

La producción cercana a los 50 millones de hectolitros alcanzada por el sector del vino y mosto en España en la presente campaña, más de la mitad elaborados en la comunidad de Castilla-La Mancha (con unos 29 millones de hl), ha aumentado en los últimos meses la preocupación entre los distintos agentes de este ámbito profesional.

El exceso de oferta, entre el volumen nacional -65,9 millones de Hl a 30 de noviembre, incluidas las existencias- y el de los países competidores, provocó al inicio de campaña de ventas una caída de precios, y una ralentización de la actividad comercial.

No obstante, hay luz al final del túnel, y si la constatación de las cifras de campaña acrecentó la inquietud en el sector, los últimos datos del Observatorio Español del Mercado del Vino (OeMv) apuntan una mejoría de los precios.

En concreto, en base a los datos de esta entidad, las cotizaciones se han incrementado en Asia casi un 50%, hasta los 2,14 euros por litro, al igual que las salidas de vino español en África han tenido repuntes del 25,6%, al alcanzar los 84 céntimos el litro, y las de Latinoamérica han registrado un 16% más, hasta los 2,71 euros el litro.

Los datos de exportaciones vinícolas, que suponen el 71% del sector agroalimentario, y el 10% del total de las ventas exteriores a nivel regional, dan idea de la dimensión del sector.

Según la Consejería de Empleo y Empresas, su crecimiento interanual entre enero y octubre de 2018, triplica el alza medio de esta actividad comercial a nivel castellano-manchego (14,6% frente a 3,8%). Se trata, por tanto, según la consejera Patricia Franco, “de un sector estratégico, tradicional y maduro que tiene ante sí el reto de adaptarse a los nuevos requerimientos del siglo XXI”.

Desde algunas de las cooperativas de más dimensión de la provincia cudarrealeña esperaban a la llegada de este enero para alcanzar “una cuota estable de mercado”, tras la actividad del inicio de campaña con precios “malos”, que no llegaron a cubrir los costes de producción.

Tras un final de año “lento, espeso y parado”, ven en el arranque de 2019 un escenario de “más operatividad y para sacar resultados”.

Estos primeros meses son esperanzadores para estas empresas vinícolas, ante la posibilidad de dar salida a los volúmenes de vino elaborados.

Distorsiones

También advierten de “distorsiones” como que la uva sea más cara que el vino, un escenario que plantea un reto para Castilla-La Mancha y Ciudad Real como es “poner más énfasis en vender con etiqueta y contraetiqueta, y desplazar la comercialización a los embotellados”.

“No podemos seguir siendo los campeones mundiales del vino barato y del low cost”, protestan.

Opinan que el vino “no es solo uva, tiene otros costes de distribución y elaboración” en el ámbito productivo, al igual que en el canal de alimentación, el precio de salida de una botella se multiplica por dos veces, y en el sector de hostelería “también se paga por el servicio, la vajilla o la energía”, es decir, “por los costes de explotación”

En el marco de las denominaciones de origen registraron contratos “sin grandes problemas”, sobre todo de vinos de calidad blancos, y también esperan “mejoras” en el mercado en los próximos meses ante una campaña “no extraordinaria, pero sí grande”.

Control de rendimientos

De la misma manera, desde organizaciones agrarias como UPA apuntan a controlar los rendimientos de las producciones de uva, para así “evitar dientes de sierra” en los mercados.

Lamentan que este marco global no se aprovecharan las últimas campañas, con menor producción, “para hacer marca y obtener con nuestros vinos mayor valor añadido”.

Por ello, la entidad apuesta por un plan de medidas ejecutorias que englobe los pagos por calidad.

Plan estratégico

Por su parte, Asaja reconoce una producción “importante” y movimientos comerciales “menores” al inicio de temporada, así como reivindican un plan estratégico que recoja el nuevo escenario del sector, tras mejorar las producciones con los planes de reestructuración, las aportaciones de riego de apoyo, unas técnicas de producción más eficientes y sistemas de mecanización que facilitan el manejo del cultivo.

La entidad también discrimina entre los distintos destinos de la producción, “sabiendo a qué destino va” porque “no es los mismo elaborar mostos, que vinos de calidad o DO, o para producir otro tipo de figuras”.

Precisamente, esta organización propuso al principio de campaña retirar del circuito de la comercialización el vino que no se ajuste a la reglamentación de calidad comunitaria, así como el que proceda de explotaciones con rendimientos superiores a los marcados por la normativa regional, 20.000 kilogramos por hectárea para variedades de uva tinta y a 25.000 kilogramos por hectárea para variedades de uva blanca, para destinarlo a biocombustible.

Es importante, a su juicio, “reorganizar el sector, potenciar la interprofesional y los planes estratégicos, de cara al comercio exterior para que el valor añadido se quede en las zonas de origen de los productores”.