“Mi madre es un monstruo, me da asco por lo que le ha hecho a mi hermana”

Belén Rodríguez Ciudad Real
La madre acusada de prostituir a su hija discapacitada, a la salida de la Audiencia Provincial / Clara Manzano

La madre acusada de prostituir a su hija discapacitada, a la salida de la Audiencia Provincial / Clara Manzano

La hermana mayor de la discapacitada presuntamente prostituida por su progenitora ha explicado que se enteró por comentarios del pueblo (se fue de casa poco antes de cumplir 18) y que ella pasó por algo parecido y cortó con su familia aunque no denunció

La hermana de la discapacitada que destapó el caso de presunta explotación sexual más grave que se ha juzgado en Ciudad Real en años ha sido muy clara este jueves ante el tribunal: “Mi madre para mí no es mi madre, es un monstruo, no la odio siento asco por lo que le ha hecho a mi hermana”.

Este mujer, de 30 años, casada y madre dos hijos, ha sido más dura que la propia víctima con su progenitora, con la que rompió poco antes de cumplir los 18. A esa edad se fue de casa, creó su hogar y dejó de hablar y visitar a sus padres, hasta que en 2014 su estabilidad emocional se derrumbó. Empezó a escuchar por el pueblo que a su casa iban hombres que se acostaban tanto con su madre como con su hermana discapacitada, comentarios que también oyó su marido y le dio un vuelco el corazón, no porque le pareciese increíble sino por lo contrario. “Me quise suicidar pero tenía que ser fuerte por mi hermana, para sacarla de allí”, ha relatado.

“Me da igual que chilles nadie te va a oír”

La testigo, “una heroína de las de verdad” según la abogada de la Junta Carmen Delgado, se ha echado a llorar en esta parte del relato y ha contado al tribunal,  los acusados y el resto del público, que cuando ella era menor de edad su madre la llevó engañada al chalé de uno de los acusados, “la excusa es que íbamos a limpiar pero cuando llegué allí me encerró en una habitación con el dueño y me dijo: Me da igual que chilles nadie te va a oír”.

Por eso saltaron sus alarmas cuando escuchó lo que decía la gente y se puso en contacto con los Servicios Sociales. La progenitora no quería llevar a la menor al ginecólogo, decía que la chica le tenía miedo y pensaron que la mejor manera de aclarar lo que pasaba era que la víctima lo contara. Para eso fue a buscar a su hermana y con la excusa de llevársela a comer con sus hijos la sacó de la influencia materna y habló.

“Estaba muy nerviosa y todo el rato me decía pero ‘no se lo digas a mamá, no se lo digas’, hasta que me contó que mi madre la llevaba a casa de hombres y la obligaba a estar con ellos”. La  muchacha dio suficientes detalles como acusar formalmente a varios y así se puso en marcha la maquinaria judicial, comunicaron lo que pasaba a la fiscalía y al juzgado, y la Policía Nacional hizo las detenciones.

“Mi madre me llamó muy nerviosa el día que me lleve a mi hermana, se ve que sospechaba a algo, y le dije que ya no iba a volver; y hasta ahora”.

Esta testigo, la principal en el caso, tiene ahora la tutela de su hermana que vive con ella, su marido, sus dos hijos y otro hermano de su esposo también con una discapacidad importante. Los hermanos varones, menores en el momento de la denuncia, los tutela la Junta de Comunidades.

Una chica “muy inocente”

En la sesión de hoy también han declarado el hermano y la cuñada del padre que pese a que vivían cerca se enteraron de lo que pasaba “cuando lo contó mi sobrina” (no se trataban con la madre). A las preguntas de las defensas, que consideran que la denunciante está manipulada por su hermana, el tío ha asegurado que su sobrina “es muy inocente, esa niña no miente”.

El juicio continúa este viernes con las conclusiones finales de las partes.