“Las escuchas son monólogos del acusado que reconoce que robó la droga”

Belén Rodríguez Ciudad Real
Dos de los tres acusados en el caso. El hijo del principal, que está libre, no ha ido alegando efectos de la vacuna anticovid / Clara Manzano

Dos de los tres acusados en el caso. El hijo del principal, que está libre, no ha ido alegando efectos de la vacuna anticovid / Clara Manzano

Las defensas de dos de los tres acusados por narcotráfico en Villarrubia, por intervenciones telefónicas en otra investigación ,piden la nulidad de las pruebas, incluido el registro en el que se halló 300 gramos de cocaína

Los abogados de A.M.A. y M.C.B., acusados de tráfico de drogas en Villarrubia de los Ojos, en una operación que partió de los seguimientos a E.M.P., el padre del primero, por su presunta implicación en robos en la comarca de Manzanares, han pedido la libre absolución para ambos –uno de ellos lleva casi dos años en prisión-.

“Las escuchas telefónicas a E.M.P. solo son monólogos de esta persona que reconoce que robó la droga, los otros dos acusados no intervienen”, le ha dicho al tribunal una de las defensas, al final del juicio celebrado en dos sesiones esta semana en la Audiencia de Ciudad Real.

Los abogados, que han pedido la nulidad de las actuaciones respecto de A.M.A., el hijo del principal acusado, y de M.C.B., cuestionan la obtención de las pruebas, incluido el registro en la caravana del último acusado, en el que la Guardia Civil halló 300 gramos de cocaína. También que el juzgado de instrucción número de 1 de Manzanares tuviera competencias para investigar a estas dos personas.

4 años y medio de prisión

La fiscalía ha mantenido sin embargo la petición de 4 años y medio de prisión para ambos, como autores de un delito de tráfico de drogas. Considera que en el caso de A.M.A., al que su padre lo llama para decirle que ha robado medio kilo de cocaína en Illescas  en el verano de 2019 y le pide ayuda para ‘colocarla’ en el mercado, está clara su participación en la trama.

Al otro acusado M.B.C. se lo identifica en esas conversaciones, según la fiscal, como el comprador de la droga, por 10.000 euros. Todo rematado por la incautación en la caravana de este último de 300 gramos de la cocaína, que se según la acusación pública se corresponden con la sustancia de la que llevaban hablando por teléfono desde el 23 de agosto.

Alguien le colocó la droga ahí

M.B.C., ciudadano de origen rumano sin antecedentes y con residencia legal en España, ha insistido en que jamás se ha dedicado al tráfico de drogas, que la caravana no era su lugar de residencia, sino que la usaba los fines de semana, y que la droga no era suya, sino que alguien se la colocó.

“Hay un vacío probatorio importante, aparte de las escuchas no se hizo ningún seguimiento a estas personas”, ha rematado Miguel López, su abogado defensor.

A la segunda sesión del juicio, celebrado en la sección segunda de la Audiencia Provincial, no ha asistido A.M.A., que en está en libertad provisional por esto, alegando efectos secundarios de la vacuna anticovid.

Robo de medio kilo de cocaína

El origen del caso está en un robo de droga en el verano de 2019 en Illescas (Toledo). E.M.P., un hombre al que la Guardia Civil de Manzanares investigaba por su presunta participación en robos y tenía el teléfono móvil intervenido, llama a su hijo A.M.A., y le cuenta que él y su cuñado le han robado 500 gramos de cocaína a una persona a la que identifica por su nombre y le pide ayuda para venderla.

«Nada de guarrerías, escamas de verdad»

Emocionado por el contenido del paquete, “nada de guarrerías, escamas de verdad”  -dice en una conversación muy gráfica intervenida por la Guardia Civil-, contactó otro día por teléfono con su hijo A.M.A. y le pidió ayuda para buscar un buen comprador para la cocaína, que tenían intención de vender por 10.000 euros.

Ajeno a que estaba siendo grabado, E.M.P. llama y habla con su hijo entre el 23 de agosto y el 3 de septiembre de las gestiones que pueden hacer para vender la droga, por lo que la Guardia Civil amplía las diligencias de investigación al delito de tráfico de drogas.

Con las conversaciones como base los guardias se enteran de las gestiones que padre e hijo hacen para vender la mercancía, y de sus contactos con una tercera persona, supuestamente M.C.B. Tras escucharles (no hay más seguimientos) los agentes hacen una serie de registros autorizados por el juzgado de Manzanares y llegan hasta dos caravanas, aparcadas juntas en una parcela en Villarrubia, en una de ellas decomisan parte de la cocaína.

La droga, unos 300 gramos (menos de lo robado), envoltorios y básculas de precisión, aparecen en la caravana de M.C.B. Pero toda la intervención está viciada, según sostienen las defensas, de la nulidad de las escuchas a estas personas.

E.M.P., el padre, está “arrepentido”

E.M.P., el padre, que se ha conformado con tres años y cuatro meses de prisión, ha vuelto a reconocer su responsabilidad en el caso y ha dicho que está arrepentido en su derecho de última palabra.