El agua agria de Piedrabuena es un “bien de utilidad pública” desde finales del siglo XIX por sus propiedades medicinales

Noemí Velasco Piedrabuena
El agua de la fuente agria de Piedrabuena es utilizada desde tiempos remotos por sus propiedades terapéuticas / Lanza

El agua de la fuente agria de Piedrabuena es utilizada desde tiempos remotos por sus propiedades terapéuticas / Lanza

En el día de San Isidro, el Ayuntamiento de Piedrabuena inaugurará la nueva alberca que permitirá a vecinos y visitantes volver a disfrutar de las propiedades mineromedicinales del agua agria de Piedrabuena. El doctor Francisco Maraver explica a Lanza las propiedades de estas aguas “especiales” que se pueden utilizar para tratar la anemia, la soriasis y el estreñimiento

El agua agria de Piedrabuena, que brota de la fuente de San Isidro, fue declarada como «bien de utilidad pública y mineromedicinal» en 1869 y así se publicó en la Gaceta de Madrid, lo que era el antiguo Boletín Oficial del Estado. La Escuela Profesional de Hidrología Médica e Hidroterapia de la Universidad Complutense (UCM) ha rescatado el documento.

El doctor Francisco Maraver, que preside la Sociedad Española de Hidrología y que capitanea la cátedra de Hidrología Médica en la Facultad de Medicina de la UCM, “con más de 100 años de historia», ha estado al frente de la investigación del agua agria de Piedrabuena, a raíz de la recuperación por parte del Ayuntamiento de la antigua alberca que utilizaban las gentes del entorno por sus propiedades curativas.

Las aguas de Piedrabuena son “especiales” por su composición, “porque tienen una mineralización muy rica”, que además permanece inalterable a lo largo del tiempo. “El agua que sale hoy es la misma que saldrá dentro de unos meses”, señala el profesor. Los suelos volcánicos propios del Campo de Calatrava, en un pueblo en el que están localizados al menos 10 volcanes, hacen que estas aguas sean “muy llamativas”.

Cayeron en desuso por el desarrollo de la medicina, pero hoy todavía tienen interés terapéutico

Su declaración como “bien de utilidad pública” fue en un contexto marcado por el auge de la “balneoterapia”. Francisco Maraver explica que “en el siglo XIX la medicina todavía no estaba muy desarrollada y se daba mucha importancia a los recursos naturales al alcance de cualquiera”. Con el desarrollo posterior de la medicina cayó en desuso como prescripción médica, pero, insiste el profesor, “esto no quiere decir que no tengan utilidad en la actualidad”.

El hierro y el gas carbónico aparecen en altas concentraciones en estas aguas que son “ferruginosas y carbogaseosas”. Pero no son los únicos materiales que contienen estas aguas frías y de mineralización media que también aparecen en la relación del Instituto Geológico y Minero de España, junto a la fuente agria de Puertollano. También son “sulfatadas y bicarbonatadas”, además de cloruradas, magnésicas y sódicas, razones que justifican algunas de sus propiedades mineromedicinales.

De combatir la anemia a la psoriasis y el estreñimiento

Fuente agria de Piedrabuena / Lanza

Fuente agria de Piedrabuena / Lanza

Desde tiempos «remotos» existe constancia de su uso entre la población, de manera oral a través de la fuente, donde existe “barra libre para tomar”, y también por vía tópica en la alberca, que hace varias décadas dejó de utilizarse y que en la actualidad el Ayuntamiento pretende retomar. Pero, ¿cuáles son las propiedades reales que tiene el agua agria de Piedrabuena? Francisco Maraver las aclara.

Una de las indicaciones clásicas de las aguas ferruginosas es “utilizarlas para tratar a personas con poco hierro en el organismo, cuadros de anemia o mujeres con elevadas pérdidas menstruales”. Maraver explica que “el hierro del agua es ferroso y se absorbe muy bien por el duodeno”. Es una forma fácil de conseguir hierro, “sin los inconvenientes de tomarlo en farmacia, que acaba con malas digestiones y estreñimiento”. La recomendación son dosis de 300 a 1.000 mililitros, «repartidas en 3 o 4 tomas, de 100 a 250 mililitros en ayunas».

Como son aguas con mucho carbónico, el profesor explica que “también facilitan la digestión”, por lo que están indicadas para tratar dispepsias, flatulencias y a personas a las que les resultan pesadas las verduras. Como tienen mucho sulfato, beber cierta cantidad puede servir para acabar con el “síndrome del intestino irritable y el estreñimiento”, porque son muy digestivas. Sobre la cantidad no existe ninguna recomendación. “Las personas que la beben a diario es que les sienta bien”, señala el doctor.

Para afecciones en la piel, estas aguas carbónicas y con hierro tienen “capacidad reductora, antioxidante”. Francisco Maraver indica que, por lo tanto, son apropiadas para combatir “la dermatitis atópica y algunos tipos de eccema». Como son aguas cloruradas también sirven de complemento para tratar la psoriasis. Así, recomiendan baños generales o locales con el agua a 18,5 grados a lo largo de 15 a 20 minutos.

Contraindicadas para personas con hernia de hiato o con heridas abiertas

Por supuesto, este agua también está contraindicada para personas con ciertas dolencias. “No es buena para todo el mundo”, indica el profesor. Maraver señala que, por ejemplo, el carbónico irrita la mucosa gástrica, por lo que no está recomendada “para una persona que tiene hiperacidez ni para la que tenga hernia de hiato”, porque para los ardores puede ser contraproducente.

Asimismo, dado que son aguas muy mineralizadas están desaconsejadas en cantidades grandes para las personas hipertensas, además de “para las personas que tengan insuficiencia renal, cardiaca, hepática o respiratoria, déficit inmunitario severo, accidente cerebrovascular reciente o hayan sufrido un infarto de miocardio reciente”. Si en la piel “tienes úlceras, flebitis, fistulas, acné, urticaria, una herida abierta o cualquier infección”, tampoco es recomendable.

Inauguración de la nueva alberca por San Isidro

Este domingo, con motivo de la festividad de San Isidro, el alcalde de Piedrabuena, José Luis Cabezas, inaugurará la nueva alberca, después de varias décadas abandonada, para que los vecinos y visitantes puedan volver a disfrutar de las propiedades curativas que tiene el agua agria para la piel. Al lugar, que está a dos kilómetros del centro del municipio, se llega por la carretera N-430 en dirección a Luciana.