20/10/2013 · 12:48

Una biblioteca con mucho fondo

Manuel Valero / Ciudad Real

El instituto Maestro Juan de Avila parece nuevo y lo es -la última ubicación data de 2006-, pero es el más viejo en el sentido de longevidad. Inaugurado en noviembre de 1843, este año cumple 170 cursos, lo que le cofiere la cualidad de instituto histórico, el único que hay en la provincia, integrado en la asociación de institutos históricos a nivel nacional.

   Pero el Maestro Juan de Avila es singular también por su biblioteca, una asombrosa biblioteca para ser de un instituto -por muy histórico que sea-, atendida especialmente por tres profesores de Latín y Griego del propio centro, Pedro del Real, Beatriz Crespo y Cristina Gómez, aunque los demás profesores también hacen “labores de guardia”. Al principio, la biblioteca se nutrió con la dotación que se le entregó en la apertura del centro, pero también con fondos de la desamortización de los conventos en el siglo XIX, aunque ese fondo primitivo de la primera dotación pasó a la Biblioteca pública, señala el profesor Del Real. Sin embargo, los fondos antiguos de la biblioteca del instituto Juan de Avila son cuantiosos, curiosos y valiosos.

La biblioteca supera los 18.000 volúmenes, de los cuales 3.000 forman parte de ese fondo antiguo, que en la jerga bibliotecara significan libros, revistas o documentos publicados antes de 1958, año en el que comienza el depósito legal. No hay incunables en el sentido estricto de la palabra, pero sí alegóricamente como valor bibliográfico. Por ejemplo, una edición del Concilio de Trento en latín, fechada en 1745.

También figura entre las joyas de la corona de la biblioteca, una donación de unos señores que vivieron en Moral de Calatrava, aunque no eran originarios de la provincia de Ciudad Real, sino de Toledo: los hermanos Clemente, José Patricio y Manuel. “Estuvieron viviendo en Manila”, dice la profesora Beatriz Crespo, “y donaron su biblioteca al Instituto”. La razón por la que estos hermanos pasaron al Juan de Avila todos sus libros y sus fondos era “porque sabían que en una biblioteca, al menos, se cuidarían bien”, especula la profesora Crespo.

La vida y cultura de Filipinas de aquella época fugura en los anaqueles del instituto por la voluntad de estos hermanos. La historia de la provincia de Filipinas de la Compañía de Jesús, del padre Pedro Murillo Valverde, es uno de esos ejemplares curiosos.

Cervantes no puede faltar de ninguna biblioteca del mundo, de la de Juan de Avila tampoco. Allí hay una edición del Quijote de 1787, y otra edición que se imprimió en Argamasilla de Alba por la editorial Ribadeneira que se trajo la imprenta hasta el pueblo, así como una colección de sainetes y demás obra dramática de Ramón de la Cruz, de 1788.

Los responsables de la biblioteca han hecho una cuidada selección entre el fondo antiguo que se expondrá el próximo miércoles, 23 de octubre, en el propio centro, en la que podrá contemplarse una Historia Natural de Buffon de 1847-1854, los discursos leídos en las recepciones públicas que ha celebrado desde 1847 la Real Academia Española o Catecismos del agricultor y del ganadero de Luis Hoyos (1922). “Pertenecemos a la Asociación Nacional de Institutos Históricos y pretendemos conservar el patrimonio bibliográfico de estos centros y darlos a conocer. Desde hace unos años siempre encontramos un motivo para hacer una pequeña exposición, bien porque sea el Da del Libro, o en este caso por el 170 aniversario”, dice Beatriz Crespo.

Patrimonio Bibliográfico

Los fondos antiguos están catalogados por el Catálogo Colectivo del Patrimonio Bibliografico. Varios miembros estucieron en 2009 y cuando llegaron se encontraron 500 titulos nuevos que no tenían controlados y estaban en el Juan de Avila.

 “Tambien tenemos lo que podríamos llamar libros de texto, que no eran tales, los utlizaban los departamentos, habia asignaturas curiososas como agricultura”, añade la profesora
Hay revistas como La Ilustración Española y Americana con unos grabados espectaculares, que reflejan la publicidad de la época, nuevos inventos.

Otras de la curiosidades que se pueden encontrar entre los anaqueles son las actas de las Cortes de Cádiz. No están todas pero en una aparece que “el pueblo de Ciudad Real jura fidelidad a las Cortes de Cádiz”, dice el profesor Del Real.

Pero sobre parte del fondo se cierne una amenaza: el deterioro. Varios cientos de ejemplares están en mal estado y corren el riesgo de emperorar. “Los demás estan bien aireados y libre de polillas”, comentan  Del Real y Crespo. Antes había una comisión regional de conservación que con los recortes ha pasado a mejor vida.


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